No se me ocurre otra forma mejor de despedir este estupendo año, y saludar al recién llegado. ¡Hasta el año que viene!
-Ingredientes:
- Pavo de tres kilos.
- 1 botella de whisky.
- 150 gramos de panceta.
- Aceite de Oliva.
- Pimienta.
- Sal.
-Preparación:
1º Tomarse un buen vaso de whisky antes de comenzar.
2º Rellenar el pavo con la panceta, salpimentarlo y echarle un chorrito de aceite de oliva.
3º Precalentar el horno a 180º durante 10 minutos.
4º Mientras se calienta el horno, servirse otro pelotazo de whisky.
5º Meter el pavo en el horno.
6º Mientras el pavo está en el horno, tomarse otro pelotazo y cantarle una mijita al pavo.
7º Sublir el horno a 220º, darle caña al derbostato y esberar veinte binutos.
8º Servirse otro belotasso.
9º Al cabo de un drato, hornir el abro para gondrolar y echar un chodretón de güiqui al babo y otro a uno bismo.
10º Darle la güerta al babo.
11º Cantarle un fandango al babo mientras se sicharra.
12º Redirar el babo del honno. Si se te dresbala, bruscarlo por el suelo.
13º Odro pelotazo pa inicia dra busqureda.
14º Darse un jardasso al resfalar con la grassa del suelo.
15º Plobar la sarsa del ssuelo que ya estradá fleshquita.
16º Tromarse otra copita e inblitar al babo questa tumbao al lao.
17º Indendar levandarse y desidir que en el suelo se está de gojones.
18º Abarese la barienta, engüendra el babo en el basillo, lo tira a la bassura y te forma la de Dió.
19º Tomarse odro güisqui.
20º Y adrora a comé..., ¿y el babo?..., ¿dronde eshta el babo?... El hio puta sa bebio el wishhki y se a io.
Mostrando entradas con la etiqueta navidad. Mostrar todas las entradas
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31 de diciembre de 2010
28 de diciembre de 2010
Valor emocional de los alimentos: Mantener la línea en Navidad
Los platos preferidos durante estas fechas también tienen cabida en la mayoría de las dietas terapéuticas siempre que su consumo sea moderado y puntual.
Quienes hayan seguido alguna dieta o lo estén haciendo en este momento, por el motivo que sea -adelgazar, engordar, controlar la tensión, el colesterol, la diabetes...- es probable que hayan sentido, en alguna ocasión, la tentación de comer lo que menos les conviene. Para comprender por qué nos tientan de manera particular ciertos alimentos cuando nos ponemos a dieta, hemos de entender que estos van cargados de valor simbólico y emocional, que están compuestos de algo más que de nutrientes (hidratos de carbono, proteínas, vitaminas...). No en vano se tiende a asociar algunos alimentos a emociones y sentimientos, a determinadas personas o situaciones de nuestra vida, a buenos o malos recuerdos, etc. Y muchas de estas asociaciones son necesarias para nuestra estabilidad emocional.
Los expertos en psicología advierten sobre cómo reaccionar frente a alimentos cargados de un gran valor simbólico y emocional cuando se está a dieta o se desee cuidar al máximo la alimentación en circunstancias concretas, como puede ser la Navidad. El consejo en el que todos coinciden es que no se debe prescindir de ellos. Simplemente, hay que ser conscientes de que son necesarios de vez en cuando para sentirse bien, sin que ello genere ningún tipo de trauma e inseguridad. Disfrutar con gusto de un dulce y saborearlo de vez en cuando y en pequeñas dosis resulta una buena terapia para sentirse mejor de ánimo y, según el caso, para continuar con éxito la dieta. Es la manera de que las necesidades psicológicas que se esconden detrás del valor de ese alimento (sentirse querido, acompañado, elegido....) queden satisfechas.
La clave se halla en la diferencia entre privación total y moderación en el consumo, y en dar alternativas y sugerencias para aligerar en azúcares, grasas y calorías los alimentos, las recetas y los platos que más gustan.
Quienes hayan seguido alguna dieta o lo estén haciendo en este momento, por el motivo que sea -adelgazar, engordar, controlar la tensión, el colesterol, la diabetes...- es probable que hayan sentido, en alguna ocasión, la tentación de comer lo que menos les conviene. Para comprender por qué nos tientan de manera particular ciertos alimentos cuando nos ponemos a dieta, hemos de entender que estos van cargados de valor simbólico y emocional, que están compuestos de algo más que de nutrientes (hidratos de carbono, proteínas, vitaminas...). No en vano se tiende a asociar algunos alimentos a emociones y sentimientos, a determinadas personas o situaciones de nuestra vida, a buenos o malos recuerdos, etc. Y muchas de estas asociaciones son necesarias para nuestra estabilidad emocional.
Los expertos en psicología advierten sobre cómo reaccionar frente a alimentos cargados de un gran valor simbólico y emocional cuando se está a dieta o se desee cuidar al máximo la alimentación en circunstancias concretas, como puede ser la Navidad. El consejo en el que todos coinciden es que no se debe prescindir de ellos. Simplemente, hay que ser conscientes de que son necesarios de vez en cuando para sentirse bien, sin que ello genere ningún tipo de trauma e inseguridad. Disfrutar con gusto de un dulce y saborearlo de vez en cuando y en pequeñas dosis resulta una buena terapia para sentirse mejor de ánimo y, según el caso, para continuar con éxito la dieta. Es la manera de que las necesidades psicológicas que se esconden detrás del valor de ese alimento (sentirse querido, acompañado, elegido....) queden satisfechas.
-Comida y emociones
El estrecho vínculo entre la comida y las emociones es evidente. Por ello, seguir dietas muy estrictas, sin concesiones esporádicas con mesura y sentido común, como ingerir un trozo pequeño de turrón o un canapé, genera tal ansiedad que hace que esa persona coma más para calmarla. A estas situaciones se une el hecho de que mucha gente complica el seguimiento de una dieta al plantearse objetivos a muy corto plazo o metas inalcanzables, como puede ser ponerse a dieta en Navidad creyendo que es la solución para no caer en la tentación de comer turrón, o llegar a obsesionarse con los alimentos y sus calorías ante la posibilidad de engordar 2 o 3 kilos en estas fechas.Disfrutar de un dulce y saborearlo de vez en cuando resulta una buena terapia para mejorar el estado de ánimoLa ansiedad se manifiesta físicamente en el organismo y la mayor necesidad de comer es una de sus muestras. Con la ansiedad crecen los niveles de adrenalina y se reduce la capacidad para el autocontrol. El individuo se vuelve más susceptible de seguir comportamientos malsanos como fumar más o comer demasiado. La serotonina, un neurotransmisor cerebral relacionado con el ánimo, participa en el control del apetito. En bajos niveles se relaciona con una mayor ansiedad por comer, sobre todo, dulces.
-Date una alegria
El mantenimiento de un peso saludable o el tratamiento de una enfermedad a través de la dieta más adecuada exige saber planificar la alimentación en el tiempo, más allá de los días inmediatos. Eso sí, sin renunciar para siempre al placer que proporcionan algunos alimentos tomados en su justa medida y en momentos concretos. Por eso, no se debe prohibir el consumo de ningún alimento (siempre que la persona esté sana), ni siquiera los más calóricos.La clave se halla en la diferencia entre privación total y moderación en el consumo, y en dar alternativas y sugerencias para aligerar en azúcares, grasas y calorías los alimentos, las recetas y los platos que más gustan.
- Dulce, pero no azucarado. Si a una persona le tientan los dulces, es posible buscar recetas de postres dulces en los que el azúcar es prescindible para su elaboración. El uso de especias que emulan ese sabor y aportan un gusto agradable a la receta, como el clavo, el cardamomo, la canela, la nuez moscada, el anís y la vainilla no tiene por qué ser exclusivo de repostería y pastelería. La adición de canela da un sabor delicioso a platos de arroz, pollo, carne estofada, pescado. La nuez moscada proporciona un toque exótico a las ensaladas. Las frutas desecadas -como las pasas, las ciruelas secas y los orejones-, ya sean enteras o trituradas, en forma de cremas suaves o en distintos platos (cordero, conejo, arroces o ensaladas), confieren el contrapunto de sabor a unas preparaciones de por sí saladas. Su sabor dulce natural reduce la tentación de necesitar terminar la comida con un postre dulce, por lo general, demasiado azucarado.
- Formas de aligerar los platos. Se puede optar por el spray de aceite para aliñar la ensalada, elaborar salsas ligeras con yogur batido o quesos suaves, macerar las carnes y los pescados con hierbas aromáticas para que resulten jugosos y sabrosos a la plancha, o cocinar los alimentos en papillote, en su propio jugo.
-Nervios bien nutridos
Son varios los nutrientes que fortalecen los nervios y ayudan a calmar, en parte, la sensación de nerviosismo que acompaña a la ansiedad. Por ello, conviene revisar con detenimiento la alimentación que sigue cada uno. Al mismo tiempo se debe comprobar si se ingieren alimentos ricos en magnesio, triptófano y vitaminas del grupo B, entre ellas la B6, la B1 y la B12.
Por sus propiedades relajantes, el magnesio mantiene a raya el ritmo cardiovascular, que lo convierte en un buen complemento dietético para calmar la ansiedad. Se consume suficiente magnesio cuando se tiene la costumbre de comer un puñado de frutos secos. Las legumbres, los alimentos integrales y las verduras de hoja, como las acelgas o las espinacas, también concentran una buena dosis de este mineral.
Por su parte, el aminoácido triptófano, componente de las proteínas, se transforma en serotonina mediante complejos ciclos metabólicos, lo que permite mantener sus niveles adecuados en el organismo (los bajos niveles de serotonina se asocian con un bajo estado de ánimo). Reservar las proteínas animales (carnes, pescados o huevos) para la cena garantiza el aporte diario de este aminoácido. Una fruta diaria rica en triptófano, como el plátano o la piña, también es un buen recurso.
La vitamina B6 participa en la síntesis de serotonina a partir del triptófano, así como en la formación de las vainas de mielina de las neuronas, necesaria para que estas células transmitan correctamente los mensajes. Su deficiencia causa nerviosismo y ansiedad. En la época de más nervios, acostumbrarse a tomar copos de avena con germen de trigo durante el desayuno, o añadir este complemento dietético a las ensaladas y zumos, es una manera eficaz de enriquecer la dieta en vitaminas del grupo B.
Por sus propiedades relajantes, el magnesio mantiene a raya el ritmo cardiovascular, que lo convierte en un buen complemento dietético para calmar la ansiedad. Se consume suficiente magnesio cuando se tiene la costumbre de comer un puñado de frutos secos. Las legumbres, los alimentos integrales y las verduras de hoja, como las acelgas o las espinacas, también concentran una buena dosis de este mineral.
Por su parte, el aminoácido triptófano, componente de las proteínas, se transforma en serotonina mediante complejos ciclos metabólicos, lo que permite mantener sus niveles adecuados en el organismo (los bajos niveles de serotonina se asocian con un bajo estado de ánimo). Reservar las proteínas animales (carnes, pescados o huevos) para la cena garantiza el aporte diario de este aminoácido. Una fruta diaria rica en triptófano, como el plátano o la piña, también es un buen recurso.
La vitamina B6 participa en la síntesis de serotonina a partir del triptófano, así como en la formación de las vainas de mielina de las neuronas, necesaria para que estas células transmitan correctamente los mensajes. Su deficiencia causa nerviosismo y ansiedad. En la época de más nervios, acostumbrarse a tomar copos de avena con germen de trigo durante el desayuno, o añadir este complemento dietético a las ensaladas y zumos, es una manera eficaz de enriquecer la dieta en vitaminas del grupo B.
23 de diciembre de 2010
Consejos dietéticos para sobrevivir a las tentaciones navideñas
La continuidad en el tiempo de unos hábitos incorrectos tiene más impacto en la ganancia de peso que las celebraciones puntuales.
Algunas personas consideran la Navidad como un periodo festivo de "alto riesgo" respecto a la ganancia de peso. Sin embargo, algunos estudios apuntan la idea de que la acumulación de kilos por encima de lo recomendado destaca más por la constancia en unos hábitos inadecuados que por los excesos propios de fechas concretas. En cualquier caso, las celebraciones festivas siempre pueden tener un valor añadido en cuanto al mayor riesgo de cometer demasiados excesos alimentarios. Es por ello que en esta época abundan las recomendaciones de las autoridades sanitarias y sociedades científicas sobre cómo afrontar las celebraciones de un modo más saludable.
-¿Cuánto peso se gana de media en Navidad?
En marzo de 2000 la publicación científica 'New England Journal of Medicine' se hizo eco de un interesante estudio que se propuso averiguar las diferencias entre el aumento de peso que los ciudadanos estiman ganar en el periodo navideño y el peso que en realidad ganan. Sin anunciar a los participantes la finalidad última del estudio, se les pesó y se les interrogó acerca de cuánto peso creían que ganarían durante las fiestas. Finalizadas las fiestas se les volvió a pesar y los resultados fueron sorprendentes:
- Los participantes estimaron que su peso aumentaría una media de 2,3 kilos durante las festividades, aunque las previsiones aportadas oscilaron desde un mínimo de 2 hasta un máximo de 5 kilos.
- En este estudio, la media real de aumento de peso de todo el grupo fue de apenas medio kilo.
- Resulta destacable que quienes más aumentaron de peso fueron quienes al inicio del experimento ya contaban con exceso de peso. Aunque el aumento medio de toda la población fue de unos 500 gramos, quienes padecían sobrepeso u obesidad antes del experimento, aumentaron su peso en una media de 2,3 kilos (entre cuatro y cinco veces más que la población total del experimento).
-Consejos para las navidades
La Asociación Americana de Dietética, sensible a las necesidades y temores de la población en relación al riesgo de aumento de peso en una época festiva caracterizada por las celebraciones en torno a la mesa, ha realizado unas interesantes recomendaciones. Tanto si se proviene de acometer un importante esfuerzo para perder peso, como si se intenta mantenerlo, estos consejos pueden ser de gran utilidad. Para quienes no están en estas situaciones, las indicaciones pueden servir para afrontar las celebraciones de un modo más saludable, pero sin renunciar en ningún caso al placer del disfrute de los más típicos platos y preparaciones navideñas:1. Procurar no llegar al momento de la cita crítica (cenas de Nochebuena o Nochevieja, comidas de Navidad o de Año nuevo, cenas de empresa, etc.) con un especial gran apetito. Para ello, tomar algún bocado (almuerzo, merienda, etc.) con la suficiente antelación. Las opciones adecuadas se centran en snacks saludables y saciantes, como frutas y vegetales frescos y crudos (bastoncitos de zanahoria, rábanos, apio...), barritas de cereales integrales, queso o lácteos desnatados, entre otros.
2. No dejar de lado las pequeñas ocasiones para realizar una actividad física moderada, como caminar hasta el lugar donde realizar los recados y compras navideñas, y usar las escaleras en lugar del ascensor o las escaleras mecánicas. Las pequeñas caminatas de 15 a 20 minutos a buen ritmo pueden suponer un gasto energético de hasta 200 kilocalorías. El resultado de poner en práctica estas estrategias tiene un valor mucho más importante cuando se perpetúan y forman parte de un estilo de vida activo durante todo el año.
3. Tener muy en cuenta las bebidas alcohólicas por su efectos en la salud y por su aporte de calorías extras. Un martini aporta unas 275 kilocalorías y un vaso de vino, en torno a 150 kilocalorías. Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta el resto de calorías que se ingieren con los alimentos y hay que procurar sustituir, al menos, alguna copa por agua.
4. Realizar un diario dietético. El simple hecho de tener que anotar con diligencia todo lo que se come y bebe sirve para ser consciente de las cantidades que se ingieren. Además, es una herramienta que limita una ingesta futura desproporcionada. Se estima que los consumidores subestiman la cantidad que comen en unas 1.000 kcal/día. Anotarlo de forma puntual ayuda a tomar conciencia.
5. No saltarse el desayuno. Diversas investigaciones señalan que las personas que desayunan de forma sistemática todos los días tienden a ingresar menos calorías durante el día. La razón quizá radique en el papel que tiene el desayuno en el momento de poner "en hora" el organismo y los ciclos de hambre y saciedad. Si se come en periodos de 3 a 5 horas durante la vigilia (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena), se tendrá mucho ganado frente a los posibles atracones navideños.
6. El éxito de las estrategias para perder o mantener el peso en estas fechas no solo radica en la fuerza de voluntad. La capacidad de planificación puede ser una gran aliada en esta situación. Mientras se camina hacia el lugar donde va a tener lugar la celebración, se puede pensar en las elecciones saludables que se realizarán.
7. Conviene no pensar en la fiesta o celebración como en un momento para realizar grandes comilonas, sino en otros aspectos como ampliar el círculo de amistades, estrechar las relaciones sociales con el resto de participantes o familiares. Por esta misma razón, conviene no pasar mucho tiempo en torno a la mesa, ni antes ni después de la comida, ya que en ella siempre habrá una mayor probabilidad de picar aperitivos, dulces, etc.
8. Con independencia de los platos contenidos en cualquier menú festivo, el resto de la alimentación diaria ha de estar centrada en alimentos ricos en fibra, como las frutas, verduras, cereales integrales y legumbres. La fibra dietética aporta un nivel de saciedad importante con pocas calorías.
-AUTOCHEQUEO DE SACIEDAD
Tener una orientación acerca de qué es una ración estándar es fundamental para controlar las porciones que se sirven. Además, al final de la comida convienen hacer un "autochequeo" consciente relativo al nivel de saciedad adquirido mediante el empleo de la siguiente escala: (1) hambriento, con un hambre voraz, (2) ligeramente hambriento, (3) cómodo, (4) un poco incómodo por estar demasiado lleno y (5) demasiado lleno como para encontrarse bien o incluso indigesto.
Las recomendaciones de salud se centran en tratar de no terminar en los estados 1 o 5. Cualquiera de los otros es más o menos válido y, sin lugar a dudas, el 3 es el óptimo.
Las recomendaciones de salud se centran en tratar de no terminar en los estados 1 o 5. Cualquiera de los otros es más o menos válido y, sin lugar a dudas, el 3 es el óptimo.
Consejos para ahorrar tiempo y dinero en la cocina
Recurrir al socorrido catering o salir fuera a cenar o comer durante las fechas más señaladas de estas fiestas son algunas de las tendencias que, poco a poco, se van imponiendo. Aunque todavía hay una que permanece imbatible: festejar la Navidad de puertas para adentro, en el hogar. Quebraderos de cabeza para confeccionar un menú que satisfaga a todos los paladares, para elegir la mantelería o el lugar dónde colocar a los familiares más "problemáticos", si los hay, y como no, jornadas casi maratonianas entre fuegos y vitrocerámica para cocinar los platos son parte de las escenas que se repiten durante estas fiestas.
Para aliviar la carga de "trabajo", un grupo de cocineros han confeccionado una serie de consejos prácticos y útiles para sacar máximo rendimiento al tiempo invertido en la cocina, y de paso ayudar a que los menús sean equilibrados sin que ello repercuta en el bolsillo de los consumidores.
-Entrantes
- En lugar de cubrir la mesa de ibéricos, pescados ahumados y patés es aconsejable combinarlos con tostas o tostadas impregnadas de siropes y jarabes. De esta manera, se consigue un contraste agradable entre lo dulce y lo salado.
- Los ingredientes más grasos pueden formar parte de ensaladas. Así, una ensalada de cogollos con salmón ahumado y vinagreta de mandarina es un plato sofisticado y apropiado de realizar en estas fechas en el que se utiliza, además, una fruta de temporada con otro producto más calórico como el salmón.
- En el momento de elaborar un cóctel de marisco conviene acompañarlo de algunas verduras, lechugas y frutas para que resulte más digestivo.
- El exceso de salsa mayonesa y la salsa rosa en los cócteles de marisco los convierte en pesados de digerir. Es posible sustituirlas por una mezcla de vinagreta suave con ciertos toques de frutas: así se obtiene un entrante más suave, digestivo y económico.
-Pescados
- Si se compran pescados enteros, como rape o merluza, se puede aprovechar su cabeza para elaborar un fumet (caldo de pescado), e incluso es posible reservar las espinas de los pescados también.
- Cuando la opción para cenar o comer es merluza, conviene pedirle al pescatero que la limpie de escamas y la trocee, ya sea en rodajas o en lomos. El rape se puede cortar en medallones gruesos. Así, es posible guardar las diferentes porciones y congelarlas, de manera que sólo se utilicen las piezas que se vayan a consumir.
- Conviene cocinar el pescado congelado en salsa ya que en el proceso de congelación y descongelación es frecuente que pierda jugos propios del pescado.
- Las sopas de pescado y cremas de marisco ganan intensidad de sabor cuando se cocinan de un día para otro y se guardan después en la nevera, así como los guisos marineros, chipirones o calamares en su tinta.
- Si el pescado se cocina en salsa un día antes de servirse, es preferible dejar que la elaboración peque de sosa ya que en el reposo de un día para otro dentro de la nevera, el sabor se concentra y es probable que se sale en exceso.
-Carnes
- Una opción interesante es comprar con antelación la carne que se vaya a cocinar en salsa con el fin de congelarla. Sin embargo, no todas las carnes quedan igual de jugosas después de pasar varias semanas en el congelador. Ahora bien, la caldereta o el estofado de cordero son carnes que sí se pueden comprar con antelación ya que estas carnes, una vez descongeladas y cocinadas, resultan muy jugosas en salsa.
- Un acompañamiento a estas carnes a base de una salsa demi glace (una variación de la salsa española) o una salsa de setas es un recurso que permite comprar con antelación un producto con un buen resultado final.
- Respecto a las guarniciones para acompañar las carnes, es recomendable elaborar pequeñas ensaladas con diversidad de hojas, lechuga, escarola, y escarola roja, lolo roso, etc. que, además de sumar puntos en decoración, ayudan a digerir dichos platos.
- Si se elige la carne de caza, el congelado es recomendable ya que permite que se rompa la fibra tan dura que tienen estas carnes.
- Para congelar cualquier tipo de carne es recomendable que las piezas estén limpias y envueltas en pequeñas cantidades o en raciones individuales para que su aprovechamiento sea mayor.
- Para descongelarlas, hay que meterlas con antelación en la nevera, de forma que no entren en contacto con los jugos que sueltan en la descongelación, por ejemplo en un escurridor con una bandeja debajo para que los recoja.
-Postres
- Es uno de los platos que más sobras genera. Para no desaprovecharlas, es posible crear nuevos postres como helado de turrón, mousse de mazapán y utilizar los guirlaches triturados para acompañar a las ensaladas al igual que las frutas desecadas.
- Los postres caseros elaborados con frutas del tiempo, como una compota de navidad, una tarta de peras de invierno o un pudding de castañas, son platos recomendables desde el punto de vista nutricional y económico por la utilización de productos de temporada.
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31 de diciembre de 2010
Receta de pavo al Whisky para un fin de año
No se me ocurre otra forma mejor de despedir este estupendo año, y saludar al recién llegado. ¡Hasta el año que viene!
-Ingredientes:
- Pavo de tres kilos.
- 1 botella de whisky.
- 150 gramos de panceta.
- Aceite de Oliva.
- Pimienta.
- Sal.
-Preparación:
1º Tomarse un buen vaso de whisky antes de comenzar.
2º Rellenar el pavo con la panceta, salpimentarlo y echarle un chorrito de aceite de oliva.
3º Precalentar el horno a 180º durante 10 minutos.
4º Mientras se calienta el horno, servirse otro pelotazo de whisky.
5º Meter el pavo en el horno.
6º Mientras el pavo está en el horno, tomarse otro pelotazo y cantarle una mijita al pavo.
7º Sublir el horno a 220º, darle caña al derbostato y esberar veinte binutos.
8º Servirse otro belotasso.
9º Al cabo de un drato, hornir el abro para gondrolar y echar un chodretón de güiqui al babo y otro a uno bismo.
10º Darle la güerta al babo.
11º Cantarle un fandango al babo mientras se sicharra.
12º Redirar el babo del honno. Si se te dresbala, bruscarlo por el suelo.
13º Odro pelotazo pa inicia dra busqureda.
14º Darse un jardasso al resfalar con la grassa del suelo.
15º Plobar la sarsa del ssuelo que ya estradá fleshquita.
16º Tromarse otra copita e inblitar al babo questa tumbao al lao.
17º Indendar levandarse y desidir que en el suelo se está de gojones.
18º Abarese la barienta, engüendra el babo en el basillo, lo tira a la bassura y te forma la de Dió.
19º Tomarse odro güisqui.
20º Y adrora a comé..., ¿y el babo?..., ¿dronde eshta el babo?... El hio puta sa bebio el wishhki y se a io.
-Ingredientes:
- Pavo de tres kilos.
- 1 botella de whisky.
- 150 gramos de panceta.
- Aceite de Oliva.
- Pimienta.
- Sal.
-Preparación:
1º Tomarse un buen vaso de whisky antes de comenzar.
2º Rellenar el pavo con la panceta, salpimentarlo y echarle un chorrito de aceite de oliva.
3º Precalentar el horno a 180º durante 10 minutos.
4º Mientras se calienta el horno, servirse otro pelotazo de whisky.
5º Meter el pavo en el horno.
6º Mientras el pavo está en el horno, tomarse otro pelotazo y cantarle una mijita al pavo.
7º Sublir el horno a 220º, darle caña al derbostato y esberar veinte binutos.
8º Servirse otro belotasso.
9º Al cabo de un drato, hornir el abro para gondrolar y echar un chodretón de güiqui al babo y otro a uno bismo.
10º Darle la güerta al babo.
11º Cantarle un fandango al babo mientras se sicharra.
12º Redirar el babo del honno. Si se te dresbala, bruscarlo por el suelo.
13º Odro pelotazo pa inicia dra busqureda.
14º Darse un jardasso al resfalar con la grassa del suelo.
15º Plobar la sarsa del ssuelo que ya estradá fleshquita.
16º Tromarse otra copita e inblitar al babo questa tumbao al lao.
17º Indendar levandarse y desidir que en el suelo se está de gojones.
18º Abarese la barienta, engüendra el babo en el basillo, lo tira a la bassura y te forma la de Dió.
19º Tomarse odro güisqui.
20º Y adrora a comé..., ¿y el babo?..., ¿dronde eshta el babo?... El hio puta sa bebio el wishhki y se a io.
28 de diciembre de 2010
Valor emocional de los alimentos: Mantener la línea en Navidad
Los platos preferidos durante estas fechas también tienen cabida en la mayoría de las dietas terapéuticas siempre que su consumo sea moderado y puntual.
Quienes hayan seguido alguna dieta o lo estén haciendo en este momento, por el motivo que sea -adelgazar, engordar, controlar la tensión, el colesterol, la diabetes...- es probable que hayan sentido, en alguna ocasión, la tentación de comer lo que menos les conviene. Para comprender por qué nos tientan de manera particular ciertos alimentos cuando nos ponemos a dieta, hemos de entender que estos van cargados de valor simbólico y emocional, que están compuestos de algo más que de nutrientes (hidratos de carbono, proteínas, vitaminas...). No en vano se tiende a asociar algunos alimentos a emociones y sentimientos, a determinadas personas o situaciones de nuestra vida, a buenos o malos recuerdos, etc. Y muchas de estas asociaciones son necesarias para nuestra estabilidad emocional.
Los expertos en psicología advierten sobre cómo reaccionar frente a alimentos cargados de un gran valor simbólico y emocional cuando se está a dieta o se desee cuidar al máximo la alimentación en circunstancias concretas, como puede ser la Navidad. El consejo en el que todos coinciden es que no se debe prescindir de ellos. Simplemente, hay que ser conscientes de que son necesarios de vez en cuando para sentirse bien, sin que ello genere ningún tipo de trauma e inseguridad. Disfrutar con gusto de un dulce y saborearlo de vez en cuando y en pequeñas dosis resulta una buena terapia para sentirse mejor de ánimo y, según el caso, para continuar con éxito la dieta. Es la manera de que las necesidades psicológicas que se esconden detrás del valor de ese alimento (sentirse querido, acompañado, elegido....) queden satisfechas.
La clave se halla en la diferencia entre privación total y moderación en el consumo, y en dar alternativas y sugerencias para aligerar en azúcares, grasas y calorías los alimentos, las recetas y los platos que más gustan.
Quienes hayan seguido alguna dieta o lo estén haciendo en este momento, por el motivo que sea -adelgazar, engordar, controlar la tensión, el colesterol, la diabetes...- es probable que hayan sentido, en alguna ocasión, la tentación de comer lo que menos les conviene. Para comprender por qué nos tientan de manera particular ciertos alimentos cuando nos ponemos a dieta, hemos de entender que estos van cargados de valor simbólico y emocional, que están compuestos de algo más que de nutrientes (hidratos de carbono, proteínas, vitaminas...). No en vano se tiende a asociar algunos alimentos a emociones y sentimientos, a determinadas personas o situaciones de nuestra vida, a buenos o malos recuerdos, etc. Y muchas de estas asociaciones son necesarias para nuestra estabilidad emocional.
Los expertos en psicología advierten sobre cómo reaccionar frente a alimentos cargados de un gran valor simbólico y emocional cuando se está a dieta o se desee cuidar al máximo la alimentación en circunstancias concretas, como puede ser la Navidad. El consejo en el que todos coinciden es que no se debe prescindir de ellos. Simplemente, hay que ser conscientes de que son necesarios de vez en cuando para sentirse bien, sin que ello genere ningún tipo de trauma e inseguridad. Disfrutar con gusto de un dulce y saborearlo de vez en cuando y en pequeñas dosis resulta una buena terapia para sentirse mejor de ánimo y, según el caso, para continuar con éxito la dieta. Es la manera de que las necesidades psicológicas que se esconden detrás del valor de ese alimento (sentirse querido, acompañado, elegido....) queden satisfechas.
-Comida y emociones
El estrecho vínculo entre la comida y las emociones es evidente. Por ello, seguir dietas muy estrictas, sin concesiones esporádicas con mesura y sentido común, como ingerir un trozo pequeño de turrón o un canapé, genera tal ansiedad que hace que esa persona coma más para calmarla. A estas situaciones se une el hecho de que mucha gente complica el seguimiento de una dieta al plantearse objetivos a muy corto plazo o metas inalcanzables, como puede ser ponerse a dieta en Navidad creyendo que es la solución para no caer en la tentación de comer turrón, o llegar a obsesionarse con los alimentos y sus calorías ante la posibilidad de engordar 2 o 3 kilos en estas fechas.Disfrutar de un dulce y saborearlo de vez en cuando resulta una buena terapia para mejorar el estado de ánimoLa ansiedad se manifiesta físicamente en el organismo y la mayor necesidad de comer es una de sus muestras. Con la ansiedad crecen los niveles de adrenalina y se reduce la capacidad para el autocontrol. El individuo se vuelve más susceptible de seguir comportamientos malsanos como fumar más o comer demasiado. La serotonina, un neurotransmisor cerebral relacionado con el ánimo, participa en el control del apetito. En bajos niveles se relaciona con una mayor ansiedad por comer, sobre todo, dulces.
-Date una alegria
El mantenimiento de un peso saludable o el tratamiento de una enfermedad a través de la dieta más adecuada exige saber planificar la alimentación en el tiempo, más allá de los días inmediatos. Eso sí, sin renunciar para siempre al placer que proporcionan algunos alimentos tomados en su justa medida y en momentos concretos. Por eso, no se debe prohibir el consumo de ningún alimento (siempre que la persona esté sana), ni siquiera los más calóricos.La clave se halla en la diferencia entre privación total y moderación en el consumo, y en dar alternativas y sugerencias para aligerar en azúcares, grasas y calorías los alimentos, las recetas y los platos que más gustan.
- Dulce, pero no azucarado. Si a una persona le tientan los dulces, es posible buscar recetas de postres dulces en los que el azúcar es prescindible para su elaboración. El uso de especias que emulan ese sabor y aportan un gusto agradable a la receta, como el clavo, el cardamomo, la canela, la nuez moscada, el anís y la vainilla no tiene por qué ser exclusivo de repostería y pastelería. La adición de canela da un sabor delicioso a platos de arroz, pollo, carne estofada, pescado. La nuez moscada proporciona un toque exótico a las ensaladas. Las frutas desecadas -como las pasas, las ciruelas secas y los orejones-, ya sean enteras o trituradas, en forma de cremas suaves o en distintos platos (cordero, conejo, arroces o ensaladas), confieren el contrapunto de sabor a unas preparaciones de por sí saladas. Su sabor dulce natural reduce la tentación de necesitar terminar la comida con un postre dulce, por lo general, demasiado azucarado.
- Formas de aligerar los platos. Se puede optar por el spray de aceite para aliñar la ensalada, elaborar salsas ligeras con yogur batido o quesos suaves, macerar las carnes y los pescados con hierbas aromáticas para que resulten jugosos y sabrosos a la plancha, o cocinar los alimentos en papillote, en su propio jugo.
-Nervios bien nutridos
Son varios los nutrientes que fortalecen los nervios y ayudan a calmar, en parte, la sensación de nerviosismo que acompaña a la ansiedad. Por ello, conviene revisar con detenimiento la alimentación que sigue cada uno. Al mismo tiempo se debe comprobar si se ingieren alimentos ricos en magnesio, triptófano y vitaminas del grupo B, entre ellas la B6, la B1 y la B12.
Por sus propiedades relajantes, el magnesio mantiene a raya el ritmo cardiovascular, que lo convierte en un buen complemento dietético para calmar la ansiedad. Se consume suficiente magnesio cuando se tiene la costumbre de comer un puñado de frutos secos. Las legumbres, los alimentos integrales y las verduras de hoja, como las acelgas o las espinacas, también concentran una buena dosis de este mineral.
Por su parte, el aminoácido triptófano, componente de las proteínas, se transforma en serotonina mediante complejos ciclos metabólicos, lo que permite mantener sus niveles adecuados en el organismo (los bajos niveles de serotonina se asocian con un bajo estado de ánimo). Reservar las proteínas animales (carnes, pescados o huevos) para la cena garantiza el aporte diario de este aminoácido. Una fruta diaria rica en triptófano, como el plátano o la piña, también es un buen recurso.
La vitamina B6 participa en la síntesis de serotonina a partir del triptófano, así como en la formación de las vainas de mielina de las neuronas, necesaria para que estas células transmitan correctamente los mensajes. Su deficiencia causa nerviosismo y ansiedad. En la época de más nervios, acostumbrarse a tomar copos de avena con germen de trigo durante el desayuno, o añadir este complemento dietético a las ensaladas y zumos, es una manera eficaz de enriquecer la dieta en vitaminas del grupo B.
Por sus propiedades relajantes, el magnesio mantiene a raya el ritmo cardiovascular, que lo convierte en un buen complemento dietético para calmar la ansiedad. Se consume suficiente magnesio cuando se tiene la costumbre de comer un puñado de frutos secos. Las legumbres, los alimentos integrales y las verduras de hoja, como las acelgas o las espinacas, también concentran una buena dosis de este mineral.
Por su parte, el aminoácido triptófano, componente de las proteínas, se transforma en serotonina mediante complejos ciclos metabólicos, lo que permite mantener sus niveles adecuados en el organismo (los bajos niveles de serotonina se asocian con un bajo estado de ánimo). Reservar las proteínas animales (carnes, pescados o huevos) para la cena garantiza el aporte diario de este aminoácido. Una fruta diaria rica en triptófano, como el plátano o la piña, también es un buen recurso.
La vitamina B6 participa en la síntesis de serotonina a partir del triptófano, así como en la formación de las vainas de mielina de las neuronas, necesaria para que estas células transmitan correctamente los mensajes. Su deficiencia causa nerviosismo y ansiedad. En la época de más nervios, acostumbrarse a tomar copos de avena con germen de trigo durante el desayuno, o añadir este complemento dietético a las ensaladas y zumos, es una manera eficaz de enriquecer la dieta en vitaminas del grupo B.
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23 de diciembre de 2010
Consejos dietéticos para sobrevivir a las tentaciones navideñas
La continuidad en el tiempo de unos hábitos incorrectos tiene más impacto en la ganancia de peso que las celebraciones puntuales.
Algunas personas consideran la Navidad como un periodo festivo de "alto riesgo" respecto a la ganancia de peso. Sin embargo, algunos estudios apuntan la idea de que la acumulación de kilos por encima de lo recomendado destaca más por la constancia en unos hábitos inadecuados que por los excesos propios de fechas concretas. En cualquier caso, las celebraciones festivas siempre pueden tener un valor añadido en cuanto al mayor riesgo de cometer demasiados excesos alimentarios. Es por ello que en esta época abundan las recomendaciones de las autoridades sanitarias y sociedades científicas sobre cómo afrontar las celebraciones de un modo más saludable.
-¿Cuánto peso se gana de media en Navidad?
En marzo de 2000 la publicación científica 'New England Journal of Medicine' se hizo eco de un interesante estudio que se propuso averiguar las diferencias entre el aumento de peso que los ciudadanos estiman ganar en el periodo navideño y el peso que en realidad ganan. Sin anunciar a los participantes la finalidad última del estudio, se les pesó y se les interrogó acerca de cuánto peso creían que ganarían durante las fiestas. Finalizadas las fiestas se les volvió a pesar y los resultados fueron sorprendentes:
- Los participantes estimaron que su peso aumentaría una media de 2,3 kilos durante las festividades, aunque las previsiones aportadas oscilaron desde un mínimo de 2 hasta un máximo de 5 kilos.
- En este estudio, la media real de aumento de peso de todo el grupo fue de apenas medio kilo.
- Resulta destacable que quienes más aumentaron de peso fueron quienes al inicio del experimento ya contaban con exceso de peso. Aunque el aumento medio de toda la población fue de unos 500 gramos, quienes padecían sobrepeso u obesidad antes del experimento, aumentaron su peso en una media de 2,3 kilos (entre cuatro y cinco veces más que la población total del experimento).
-Consejos para las navidades
La Asociación Americana de Dietética, sensible a las necesidades y temores de la población en relación al riesgo de aumento de peso en una época festiva caracterizada por las celebraciones en torno a la mesa, ha realizado unas interesantes recomendaciones. Tanto si se proviene de acometer un importante esfuerzo para perder peso, como si se intenta mantenerlo, estos consejos pueden ser de gran utilidad. Para quienes no están en estas situaciones, las indicaciones pueden servir para afrontar las celebraciones de un modo más saludable, pero sin renunciar en ningún caso al placer del disfrute de los más típicos platos y preparaciones navideñas:1. Procurar no llegar al momento de la cita crítica (cenas de Nochebuena o Nochevieja, comidas de Navidad o de Año nuevo, cenas de empresa, etc.) con un especial gran apetito. Para ello, tomar algún bocado (almuerzo, merienda, etc.) con la suficiente antelación. Las opciones adecuadas se centran en snacks saludables y saciantes, como frutas y vegetales frescos y crudos (bastoncitos de zanahoria, rábanos, apio...), barritas de cereales integrales, queso o lácteos desnatados, entre otros.
2. No dejar de lado las pequeñas ocasiones para realizar una actividad física moderada, como caminar hasta el lugar donde realizar los recados y compras navideñas, y usar las escaleras en lugar del ascensor o las escaleras mecánicas. Las pequeñas caminatas de 15 a 20 minutos a buen ritmo pueden suponer un gasto energético de hasta 200 kilocalorías. El resultado de poner en práctica estas estrategias tiene un valor mucho más importante cuando se perpetúan y forman parte de un estilo de vida activo durante todo el año.
3. Tener muy en cuenta las bebidas alcohólicas por su efectos en la salud y por su aporte de calorías extras. Un martini aporta unas 275 kilocalorías y un vaso de vino, en torno a 150 kilocalorías. Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta el resto de calorías que se ingieren con los alimentos y hay que procurar sustituir, al menos, alguna copa por agua.
4. Realizar un diario dietético. El simple hecho de tener que anotar con diligencia todo lo que se come y bebe sirve para ser consciente de las cantidades que se ingieren. Además, es una herramienta que limita una ingesta futura desproporcionada. Se estima que los consumidores subestiman la cantidad que comen en unas 1.000 kcal/día. Anotarlo de forma puntual ayuda a tomar conciencia.
5. No saltarse el desayuno. Diversas investigaciones señalan que las personas que desayunan de forma sistemática todos los días tienden a ingresar menos calorías durante el día. La razón quizá radique en el papel que tiene el desayuno en el momento de poner "en hora" el organismo y los ciclos de hambre y saciedad. Si se come en periodos de 3 a 5 horas durante la vigilia (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena), se tendrá mucho ganado frente a los posibles atracones navideños.
6. El éxito de las estrategias para perder o mantener el peso en estas fechas no solo radica en la fuerza de voluntad. La capacidad de planificación puede ser una gran aliada en esta situación. Mientras se camina hacia el lugar donde va a tener lugar la celebración, se puede pensar en las elecciones saludables que se realizarán.
7. Conviene no pensar en la fiesta o celebración como en un momento para realizar grandes comilonas, sino en otros aspectos como ampliar el círculo de amistades, estrechar las relaciones sociales con el resto de participantes o familiares. Por esta misma razón, conviene no pasar mucho tiempo en torno a la mesa, ni antes ni después de la comida, ya que en ella siempre habrá una mayor probabilidad de picar aperitivos, dulces, etc.
8. Con independencia de los platos contenidos en cualquier menú festivo, el resto de la alimentación diaria ha de estar centrada en alimentos ricos en fibra, como las frutas, verduras, cereales integrales y legumbres. La fibra dietética aporta un nivel de saciedad importante con pocas calorías.
-AUTOCHEQUEO DE SACIEDAD
Tener una orientación acerca de qué es una ración estándar es fundamental para controlar las porciones que se sirven. Además, al final de la comida convienen hacer un "autochequeo" consciente relativo al nivel de saciedad adquirido mediante el empleo de la siguiente escala: (1) hambriento, con un hambre voraz, (2) ligeramente hambriento, (3) cómodo, (4) un poco incómodo por estar demasiado lleno y (5) demasiado lleno como para encontrarse bien o incluso indigesto.
Las recomendaciones de salud se centran en tratar de no terminar en los estados 1 o 5. Cualquiera de los otros es más o menos válido y, sin lugar a dudas, el 3 es el óptimo.
Las recomendaciones de salud se centran en tratar de no terminar en los estados 1 o 5. Cualquiera de los otros es más o menos válido y, sin lugar a dudas, el 3 es el óptimo.
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Consejos para ahorrar tiempo y dinero en la cocina
Recurrir al socorrido catering o salir fuera a cenar o comer durante las fechas más señaladas de estas fiestas son algunas de las tendencias que, poco a poco, se van imponiendo. Aunque todavía hay una que permanece imbatible: festejar la Navidad de puertas para adentro, en el hogar. Quebraderos de cabeza para confeccionar un menú que satisfaga a todos los paladares, para elegir la mantelería o el lugar dónde colocar a los familiares más "problemáticos", si los hay, y como no, jornadas casi maratonianas entre fuegos y vitrocerámica para cocinar los platos son parte de las escenas que se repiten durante estas fiestas.
Para aliviar la carga de "trabajo", un grupo de cocineros han confeccionado una serie de consejos prácticos y útiles para sacar máximo rendimiento al tiempo invertido en la cocina, y de paso ayudar a que los menús sean equilibrados sin que ello repercuta en el bolsillo de los consumidores.
-Entrantes
- En lugar de cubrir la mesa de ibéricos, pescados ahumados y patés es aconsejable combinarlos con tostas o tostadas impregnadas de siropes y jarabes. De esta manera, se consigue un contraste agradable entre lo dulce y lo salado.
- Los ingredientes más grasos pueden formar parte de ensaladas. Así, una ensalada de cogollos con salmón ahumado y vinagreta de mandarina es un plato sofisticado y apropiado de realizar en estas fechas en el que se utiliza, además, una fruta de temporada con otro producto más calórico como el salmón.
- En el momento de elaborar un cóctel de marisco conviene acompañarlo de algunas verduras, lechugas y frutas para que resulte más digestivo.
- El exceso de salsa mayonesa y la salsa rosa en los cócteles de marisco los convierte en pesados de digerir. Es posible sustituirlas por una mezcla de vinagreta suave con ciertos toques de frutas: así se obtiene un entrante más suave, digestivo y económico.
-Pescados
- Si se compran pescados enteros, como rape o merluza, se puede aprovechar su cabeza para elaborar un fumet (caldo de pescado), e incluso es posible reservar las espinas de los pescados también.
- Cuando la opción para cenar o comer es merluza, conviene pedirle al pescatero que la limpie de escamas y la trocee, ya sea en rodajas o en lomos. El rape se puede cortar en medallones gruesos. Así, es posible guardar las diferentes porciones y congelarlas, de manera que sólo se utilicen las piezas que se vayan a consumir.
- Conviene cocinar el pescado congelado en salsa ya que en el proceso de congelación y descongelación es frecuente que pierda jugos propios del pescado.
- Las sopas de pescado y cremas de marisco ganan intensidad de sabor cuando se cocinan de un día para otro y se guardan después en la nevera, así como los guisos marineros, chipirones o calamares en su tinta.
- Si el pescado se cocina en salsa un día antes de servirse, es preferible dejar que la elaboración peque de sosa ya que en el reposo de un día para otro dentro de la nevera, el sabor se concentra y es probable que se sale en exceso.
-Carnes
- Una opción interesante es comprar con antelación la carne que se vaya a cocinar en salsa con el fin de congelarla. Sin embargo, no todas las carnes quedan igual de jugosas después de pasar varias semanas en el congelador. Ahora bien, la caldereta o el estofado de cordero son carnes que sí se pueden comprar con antelación ya que estas carnes, una vez descongeladas y cocinadas, resultan muy jugosas en salsa.
- Un acompañamiento a estas carnes a base de una salsa demi glace (una variación de la salsa española) o una salsa de setas es un recurso que permite comprar con antelación un producto con un buen resultado final.
- Respecto a las guarniciones para acompañar las carnes, es recomendable elaborar pequeñas ensaladas con diversidad de hojas, lechuga, escarola, y escarola roja, lolo roso, etc. que, además de sumar puntos en decoración, ayudan a digerir dichos platos.
- Si se elige la carne de caza, el congelado es recomendable ya que permite que se rompa la fibra tan dura que tienen estas carnes.
- Para congelar cualquier tipo de carne es recomendable que las piezas estén limpias y envueltas en pequeñas cantidades o en raciones individuales para que su aprovechamiento sea mayor.
- Para descongelarlas, hay que meterlas con antelación en la nevera, de forma que no entren en contacto con los jugos que sueltan en la descongelación, por ejemplo en un escurridor con una bandeja debajo para que los recoja.
-Postres
- Es uno de los platos que más sobras genera. Para no desaprovecharlas, es posible crear nuevos postres como helado de turrón, mousse de mazapán y utilizar los guirlaches triturados para acompañar a las ensaladas al igual que las frutas desecadas.
- Los postres caseros elaborados con frutas del tiempo, como una compota de navidad, una tarta de peras de invierno o un pudding de castañas, son platos recomendables desde el punto de vista nutricional y económico por la utilización de productos de temporada.
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