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25 de junio de 2012

Los refrescos no son los mayores causantes de la obesidad infantil


      El consumo de refrescos y otras bebidas endulzadas sólo es un factor de riesgo para los niños que tienen entre 6 y 11 años.
      La profesora Whiting y su equipo revelaron que mientras que muchos niños y jóvenes consumen refrescos y otras bebidas endulzadas, los que realmente tienen un mayor riesgo de volverse obesos son aquellos que además beben bebidas más saludables.
      Los investigadores concluyeron que las bebidas endulzadas son las que más se consumen durante la infancia pero no encontraron una correlación entre los patrones de consumo de éstas y el sobrepeso o la obesidad.
     El consumo excesivo de las bebidas endulzadas puede poner a algunos niños en mayor riesgo de tener sobrepeso y de  volverse obesos, sobre todo si los malos hábitos alimenticios se mantienen desde la infancia hasta la adultez.
En general no existe una relación directa entre el consumo de refrescos y otras bebidas endulzadas y el sobrepeso o la obesidad.
     Los niños que tienen entre seis y once años que han consumido sobre todo refrescos tienen un mayor riesgo de tener sobrepeso y de volverse obesos que aquellos que tienen unos patrones de consumo más moderados.


Objetivos y resultados del estudio

      Según los investigadores, el consumo de bebidas azucaradas ha aumentado significativamente en las últimas décadas coincidiendo con un incremento importante de las tasas tanto de sobrepeso como de obesidad entre la población infantil.
      Los patrones de consumo entre niños canadienses cuyas edades oscilan entre los 2 y los 18 años se establecieron a partir de un análisis grupal en el que los rasgos sociodemográficos, la etnia, los ingresos del hogar y la seguridad alimentaria variaban de manera significativa de un grupo a otro.
      Los datos de más de 10.000 niños se dividieron en grupos de diferentes edades y género antes de evaluar las preferencias de bebidas y el riesgo de la obesidad.
     Los resultados del análisis mostraron que las bebidas azucaradas se consumen en cantidades más altas de lo recomendado entre varios de los grupos de niños y adolescentes.
     El único grupo en el que se encontró una correlación entre los patrones de consumo de bebidas azucaradas y el sobrepeso o la obesidad es el de los niños de entre 6 y 11 años.

29 de junio de 2011

La forma de comer fuera de casa condiciona el comportamiento de los hijos

       La frecuencia y las elecciones de los padres al comer en distintos tipos de restaurante influyen de manera notable sobre los hábitos alimentarios de los hijos
        En los países de nuestro ámbito, la obesidad infantil resulta, con la mirada puesta en el futuro, un grave problema de salud pública. En el caso de España, esta situación supone una especial preocupación, ya que es uno de los líderes en cuanto a la incidencia de obesidad infantil y registra una de las cifras más altas, junto con las de otros países mediterráneos como Italia, Grecia y Malta. En el origen de esta circunstancia descansan múltiples factores, pero los elementos circunscritos al estilo de vida parecen tener un mayor impacto en el aumento de peso de los más pequeños. Cada vez es más patente la influencia de las conductas de los padres en el futuro comportamiento de sus hijos. Así lo ha puesto de manifiesto un reciente estudio que ha evaluado los cambios en el comportamiento de los niños en virtud de las elecciones y frecuencia de los padres al elegir distintos tipos de restaurantes: tradicionales frente a los de comida rápida y energética.
    
        En relación con épocas anteriores, cada vez es más frecuente comer fuera de casa, tanto en el caso de los adultos por motivos de trabajo como en el de los más pequeños en sus respectivos centros escolares. Pero además, las ocasiones de salir a comer o cenar fuera por ocio y placer también se han multiplicado de forma importante con respecto a años atrás. Estas oportunidades suponen una ocasión inmejorable para practicar con el ejemplo y, cuando se sale en familia, aprovechar para asentar en nuestros hijos unas adecuadas elecciones, ya sea en el momento de elegir el estilo del restaurante como, una vez dentro, decidirse por escoger platos acordes con las recomendaciones en salud y alimentación.
La influencia de la figura paterna en el número de ocasiones y en el estilo de restaurante elegido es mayor que la de la madre
        Un reciente estudio realizado en la Universidad A&M de Texas y publicado en la revista "Journal of Nutrition Education and Behavior" ha puesto de manifiesto que la frecuencia con la que los padres escogen locales de comida rápida o restaurantes tradicionales influye en la frecuencia con que los hijos comen fuera de casa, en unos u otros restaurantes, y que estos hábitos, a su vez, podrían estar asociados a los problemas de sobrepeso de los menores. En este estudio, original en sus planteamientos, se detectaron distintas variables en 312 familias norteamericanas con hijos entre 9 y 15 años. Entre los factores que se tuvieron en cuenta figuraron aspectos del estilo de vida del padre y de la madre, como la flexibilidad de sus agendas laborales, el valor que otorgan a su carrera profesional, la importancia que dan los padres y el ambiente que hay en el momento de la cena (momento en el que con mayor probabilidad se reúne toda la familia después de la jornada), el tiempo que llegan a pasar los hijos dentro del coche, etc.
        También hubo lugar para alguna "sorpresa" en los resultados del estudio: se encontró una fuerte y especial asociación entre los hábitos de la figura paterna y los de sus respectivos hijos. Se descubrió una mayor influencia del padre frente a la madre en el hecho de que los hijos pasen mayor o menor tiempo en restaurantes y sobre el tipo de estos restaurantes. Una explicación a este hecho radica, según los autores, en que los niños, cuando comen fuera de casa, lo hacen con mayor frecuencia en compañía del padre que de la madre. En líneas generales, los padres que acuden con más periodicidad a restaurantes de comida rápida tienen hijos más asiduos a este tipo de restaurantes y pasan más tiempo en ellos, frente a los hijos de padres que hacen descansar en el momento de la cena un "momento especial" y pueden dedicar más tiempo.
La bondad de una determinada elección radica en la frecuencia con la que se escoge
      Según estudios anteriores, las personas empeoramos nuestro patrón de alimentación cuando comemos fuera de casa, al alejarnos de las recomendaciones. Comer fuera del hogar, a menudo, está asociado con hacer elecciones de alimentos más ricos en grasas y con una menor calidad nutricional.
       Este hecho debe tenerse en cuenta porque hay datos que demuestran que, del presupuesto destinado a la alimentación, las familias gastan cada vez un mayor porcentaje en comer fuera de casa, lo que supone uno de los aspectos más remarcables en los cambios de patrones de alimentación de las últimas dos décadas. Los cambios en los estilos de vida y la distinta organización de las jornadas laborales y escolares son quizá claves para entender este cambio.
       Sin embargo, tal y como defiende el Doctor Alex McIntosh, autor principal del estudio mencionado, no es necesario pensar que por comer fuera de casa se ha de hacer peor en lo referente a las recomendaciones, pese a que, es verdad, en la actualidad las raciones han aumentado y los platos se "preparan" de una forma menos recomendable.
       Basta recordar una serie de consejos básicos al comer fuera con los hijos:
  • No abusar de esta opción. Antes de salir de casa por falta de recursos, conviene recordar que se pueden hacer comidas y cenas familiares en el hogar con un mínimo de dedicación. Hay múltiples ayudas que agilizan la preparación de menús saludables y equilibrados: alimentos de IV gama, legumbres cocidas al natural listas para diversas aplicaciones, como ensaladas o potajes, o productos de V gama, que son una buena opción que se completa en casa con frutas y verduras frescas.
  • Ante la posibilidad de elección de diversas ofertas de restaurantes, inclinarse por locales donde las opciones estén más acordes con las recomendaciones: primeros platos a base de verduras, hortalizas o legumbres y guarniciones de los segundos en la misma línea; pescados como opción en los segundos platos; postres que incluyan fruta fresca o zumos naturales y/o frutos secos como alternativa; tecnologías culinarias sin una gran adición de gran cantidad de grasa (al vapor, horno, parrilla, salteado, plancha, etc.).
  • Los menús infantiles de restaurante no siempre son la mejor opción porque, en parte, limitan las posibilidades de los más pequeños. Con frecuencia consisten en un primer plato de pasta o arroz, un segundo de carne con patatas fritas y un postre elaborado, repostería o helado. En estos menús se echan en falta los vegetales, los grandes ausentes.
  • Invitar a los más pequeños a escoger platos "de mayores" o a compartirlos con ellos, hacer llegar a estos el placer por una buena comida, por la gastronomía, más allá de la elección de soluciones "fáciles" y aburridas por lo repetido.
  • En el caso de llegar a un restaurante de comida rápida, demostrar que en estos establecimientos también se pueden hacer unas elecciones mejores que otras y no abusar de las raciones extragrandes, aunque cuesten solo un poco más de dinero.
       El trabajo de ambos progenitores influye en la forma y manera en que los hijos dan cuenta de los alimentos, de la frecuencia con que se acude a unos y otros restaurantes y, en definitiva, de la influencia en su peso. Algunos estudios demuestran una asociación entre el nivel de dedicación laboral de los padres y las variables mencionadas.
        Los hijos cuyos padres tienen horarios fijos y no muy exigentes, o bien un horario flexible, pasan de media más tiempo en restaurantes más tradicionales y no tanto en los de comida rápida. A su vez, las madres que priorizan su faceta de mujer trabajadora por encima de su rol familiar tienen, de media, hijos con una mayor predisposición al consumo de comida rápida.
        Como dato curioso, cabe mencionar que el tiempo que pasan los niños en el coche entre semana guarda una relación directa con las veces que se come fuera de casa. Los niños que pasan más tiempo en el coche comen más veces fuera y, a la inversa, quienes utilizan menos el coche, comen con más frecuencia en casa. Sin duda, parece que la distancia al trabajo de los padres también es una variable destacada.

FUENTE: Consumer Eroski

13 de noviembre de 2010

Alimentación de otoño para los niños, y los mayores

      Consejos de cómo alimentar a los niños durante el otoño

       Se termina el verano, y la vuelta al trabajo, al colegio, y a la rutina de un modo general, abren espacios a las prisas y a un nuevo ritmo de vida, más acelerado, con menos horas de sol, y con más desgaste físico y mental, tanto para los adultos como para los niños.  Por esta razón, es necesario que la alimentación acompañe todo este cambio, aportando la suficiente energía para que nuestras defensas sean potenciadas y renovadas. Es aconsejable que conozcamos los alimentos que pueden darnos una mejor salud, y que nos protejan de los resfriados, gripes y catarros que suelen ocurrir en esta época del año.

-La alimentación según la estación

       Una dieta rica y saludable requiere dedicación y conocimiento. Los alimentos propios de cada estación, pueden convertirse en una dieta más variada y nutritiva, y con un sabor más destacado. Las frutas y verduras del verano contienen mucho agua. Las del otoño e inverno, contienen más vitamina C, y las de primavera, gracias a su variedad de colores, nos aportan muchas otras vitaminas.

-Las frutas otoñales

      Al terminar el verano, tenemos que despedirnos de los melocotones, de las ciruelas, sandías, higos, porque el otoño es una estación donde la granada, el membrillo, la chirimoya, y la uva son las frutas protagonistas. El ácido cítrico que contiene la granada ejerce una acción desinfectante, además de estimular la acción de la vitamina C. En cuanto a la uva, se trata de una fruta con muchas calorías debido a su alta cantidad de azúcares. Por otro lado, presenta una acción antioxidante, y una gran cantidad de hierro.

      Con esas dos frutas se puede preparar platos de ensaladas, macedonias, etc. Además de la granada y de la uva, también son frutas de temporada las naranjas, peras, plátanos, mandarinas y manzanas, aguacates, pomelos, aparte de los frutos secos, las castañas, etc.

-Verduras del otoño

      Con la llegada del otoño, volvemos a rescatar una gran cantidad de verduras. Las setas, las coles de Bruselas, la alcachofa, la coliflor, calabazas, el calabacín, y las berenjenas, son las verduras protagonistas del otoño, mientras que las hortalizas como la cebolla, la lechuga, las zanahorias y el puerro, se pueden encontrar en el otoño así como en otras estaciones. También llegan los repollos y las lombardas.
      Las setas se pueden consumir solas, salteadas, con ajo, a la plancha, hervidas, al vapor, mezcladas en revueltos con huevo, como guarnición, y acompañadas de pasta, arroz u otros vegetales. El valor calórico de las setas es bajo. La seta es un alimento rico en vitaminas D, B, y en algunos minerales como el yodo.
Las berenjenas también contienen muy pocas calorías. Ejerce una acción antioxidante y tonificante.
      Su consumo estimula el buen funcionamiento del hígado y de la vesícula biliar, favoreciendo la digestión de las grasas. Se puede consumir berenjenas de las más variadas formas: guisadas, rellenas, al horno, rebozada, frita, asada, en cremas, solas o acompañadas de carnes.
      Las coles de Bruselas así como la coliflor son ricas en vitamina C y ácido cítrico. Estimulan la acción del sistema inmunológico y previenen algunas enfermedades degenerativas. Pueden ser elaboradas también de distintas formas.

21 de abril de 2010

Acercar las frutas a la dieta infantil

     Se debe proporcionar a los niños piezas de calidad para evitar que abandonen el hábito de consumir fruta

      Las frutas en la dieta infantil suponen un extraordinario aporte de vitaminas, antioxidantes y agua, con apenas 60-80 calorías por pieza. Elegirlas significa también descartar otras opciones y, si se calcula que una unidad de bollería contiene 250 calorías, compuestas sobre todo de azúcares y grasas, la selección es sana. Conocidas sus ventajas, el éxito es lograr que se escojan desde la voluntad y con satisfacción. Se puede conseguir. Hay diferentes fórmulas para conquistar el paladar de los pequeños.
      La fruta es el segundo alimento, a continuación de la leche, que saborea el paladar infantil. En general, logra un alto grado de aceptación. Sin embargo, cuando la dieta comienza a diversificarse con otros alimentos, la celebración con que se recibía la papilla empieza a desaparecer. ¿Cómo lograr mantener el gusto? No hay trucos, pero sí algunas pautas.
      Conforme el pediatra indica la introducción de nuevos alimentos, la ingesta de fruta será menor. Los 200 gramos de papilla que era capaz de comer el niño en la merienda, ya no sólo se suman a la leche, sino que se añaden a alimentos más saciantes y complejos. Por eso, no hay que insistir en que el niño coma la misma cantidad, pero no debe abandonar el hábito de merendar siempre fruta, aunque sea un trozo o una pieza pequeña, o bien antes de un bocadillo. Ésta es la primera pauta.
      Un aliado importante para establecer el hábito con gusto es ofrecer siempre piezas de calidad, con buena presencia, buen color, buen sabor y en su momento justo de maduración. Lo más eficaz es escoger fruta de temporada. Será más probable que coma una sandía fresca, un melocotón perfumado, una mandarina tersa, un plátano uniforme o unas cerezas sin golpes. No es una cuestión baladí. Un mal recuerdo relacionado con la ingesta de una fruta provoca un fuerte rechazo que, además, se amplía a otras frutas de la misma familia. Si hay una mala experiencia con un melocotón, el recuerdo abarca a los albaricoques y las nectarinas.
      Un estudio de la Universidad de Vigo sobre la percepción de sabores en la edad, dirigido por González Carnero, apunta que el paladar infantil alcanza pronto la madurez. Aunque el niño no sepa distinguir el nombre de los sabores, es capaz de discriminarlos. Entre ellos, el dulce es el más inmediato, el más básico. Por ello, cuando otro sabor dulce supera al de la fruta, se tiende a identificar ambas percepciones y justificar una elección. Es habitual que se abandone la fruta. Para evitarlo, conviene dotar a la pieza de personalidad propia. Si hay que elegir, ambas opciones serán frutas.
       Otra pauta importante es acertar con el modo de presentación. A algunos niños les gustan las frutas solas, mientras que otros las prefieren en macedonia, en trozos, peladas o sin pelar. La manera en que se tome la fruta no es determinante, pero no se debe considerar un zumo como una fruta y, mucho menos, si no es natural. La forma de presentación puede ser el factor que marque la diferencia entre la apetencia o inapetencia del niño por la fruta. Éste es el caso de una colorida macedonia, un suculento crepe con hilos de chocolate, la compota, las frutas gelatinizadas o en granizados y los polos de sabores.
      Las frutas también pueden ser los ingredientes más llamativos de diversidad de recetas que conforman el menú, como ensaladas, guarnición de segundos platos e, incluso, de recetas más complejas y energéticas para deleitarse en días especiales, como tartas, tartaletas, flanes ...
     El color es tan apetecible como la textura, si está en su punto, ¿pero qué sucede con el aroma? Es el rasgo al que menos importancia se da, a pesar de formar parte del conjunto. La fruta apenas desprende aroma: lo ha perdido en el proceso de recogida y distribución y, el olor que conservaba, lo pierde en el almacenaje. Pero de un aroma neutro la pieza puede pasar a un aroma contagiado y estropearse. Por eso, hay que guardar la fruta en la bandeja inferior del frigorífico o en un recipiente en el exterior, en un lugar fresco y protegido de la luz solar directa.
      En su libro "Niños, a comer. Evita la obesidad del niño y adolescente", la doctora especialista en alimentación infantil Marta Garaulet indica que pueden ser necesarios hasta diez intentos para que el paladar acepte un nuevo sabor o una nueva textura. Por ello, invita a los progenitores a aplicar la "regla del 10", ya que los niños no aceptan de forma natural los nuevos sabores y alimentos, sino que necesitan tomarlos en repetidas ocasiones antes de admitirlos en su alimentación.
      Hay que perseverar porque el esfuerzo merece la pena. El gusto se forma y hay etapas en las que es más fácil lograr el éxito. Organizar la comida familiar para que sea sana es difícil, asegura Garaulet, pero la fase de aprendizaje, entre los dos y los cinco años de edad, es el momento idónea para la adquisición de hábitos y la fruta, la verdura y el pescado "deben estar presentes para que los pequeños comprueben que es bueno comer de todo".
      Admite que todas las personas saben qué deben hacer, pero "lo difícil es adivinar cómo conseguirlo". En ocasiones, se requiere que el niño pruebe el nuevo alimento de 5 a 10 veces para que acepte el nuevo sabor, pero no hay que desistir en el intento. Si el pequeño se acostumbra a comer nuevos sabores desde edades tempranas, sobre todo frutas y verduras, comerá de manera adecuada en el futuro y mantendrá un peso corporal equilibrado.

31 de marzo de 2010

Comer y ver la tele, una mala receta

      Utilizar la tele como aliado para lograr que niños y adolescentes coman no es buena idea. Es un recurso tramposo que reduce la alimentación a un papel secundario y fomenta hábitos poco saludables. Un estudio de la Universidad de Illinois (EE.UU.) asegura que la ingesta ante la pequeña pantalla, en el sofá del salón o en la mesa, favorece el incremento de la cantidad de comida y la reducción de su calidad.

-Descontrol de cantidad y calidad
       El momento de desayunar, comer, merendar y cenar puede resultar difícil, provocar estrés e, incluso, motivar peleas familiares. A menudo, estas situaciones son inevitables porque, como en toda adquisición de buenos hábitos, a comer se enseña y se aprende, una tarea que no es fácil. Comer bien, sano, es consecuencia de una buena educación y de cumplir con una serie de normas. Desterrar la tele es una. Y a tenor de las últimas investigaciones, una de las más básicas.      Alimentarse de manera inconsciente, mientras se presta poca atención y poco gusto por la actividad en sí, lleva a los adultos, niños y adolescentes a comer más y peor. En conclusión: es más sano y más sabroso no compatibilizar la comida con la televisión. Alimentarse es algo serio a lo que conviene prestar toda la atención.

-La publicidad influye:

     Al peligro de ahondar en el sedentarismo si se tiene el mal hábito de ver durante muchas horas la televisión, se suma el riesgo de convertirse en un objetivo fácil para la publicidad, que se revela insana.  

      De la publicidad que pueden ver los niños y adolescentes mientras comen y miran la tele, casi la mitad de los anuncios relacionados con alimentos no se pueden incluir en una dieta saludable. Es más, "predominan los anuncios de productos con demasiados azúcares y grasas, mientras que brillan por su ausencia los de verduras y frutas". En consecuencia, a los jóvenes televidentes les llega una información incoherente con los mensajes que el adulto, quien le procura la comida, le quiere transmitir. No considera atractiva la comida que tiene en el plato.

       Juan Madrid, experto especialista en endocrinología y nutrición del hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia, publicó un libro titulado "Conoce la verdad de los alimentos anunciados en TV, tú puedes". El manual evidencia que, en ocasiones, las personas se dejan influenciar demasiado por los anuncios televisivos, que se venden muchos alimentos con promesas de una vida más sana y feliz si se consumen o que ayudarán a adelgazar o a tener más energía.

-Fomento del sedentarismo: 

     Comer es una actividad necesaria, gratificante y primaria. Supeditarla a hacerlo delante de la televisión la reduce a una acción secundaria y accidental. Lleva a tomar distancia con la alimentación y a perder conciencia de su importancia. Es comprensible e inevitable que, en ocasiones, los padres se ayuden de la televisión -o de un reproductor de imágenes- para lograr que los hijos coman, que premien un buen comportamiento y permitan ver los dibujos durante la cena o que dejen a los niños delante de la tele para que los adultos puedan disfrutar de una comida. 

      Estas actuaciones son naturales. Pero hay que estar alerta y ser conscientes de que comer y ver la tele a la vez es un mal hábito, una mala costumbre. Lo es, entre otras razones ya citadas, porque comer no es una actividad lúdica para momentos de ocio. Si se contempla así, se establece como hábito pasivo: "me dejo alimentar sin prestar atención a qué hago porque mi interés está ajeno a ese acto", "no interactúo en un proceso importante como es mi nutrición". 

      En definitiva, aunque en principio ayudarse de la tele para introducir alimentos en la boca o en la dieta pueda parecer más fácil, a la postre es un truco que esclaviza y los malos hábitos son muy difíciles de erradicar.

7 de marzo de 2010

Receta de hamburguesas de atún

     Si no tienes carne de ternera pero sí una lata de atún puedes armarte una rica receta de hamburguesa de atún:

-Ingredientes para la hamburguesa de atún:
1 lata de atún en aceite, escurrida
1 Cebolla picada
1 Huevo
Media tacita de pan rallado, avena fina o harina de trigo.
Perejil picado
Sal y pimienta
Aceite

Para armar la hamburguesa :
2 Panes de hamburguesas
Mayonesa:
Lechuga cortada en juliana
Tomate cortado en rodajas

-Elaboración:
     Mezclar el atún, la cebolla, el huevo,el pan o avena y el perejil. Salpimentar. Se divide en 2 parte y se les da forma de hamburguesas. Se fríe en una sartén o a la plancha por ambos lados. Entonces se monta la hamburguesa untando las salsas en los panes y colocando el atún encima de la lechuga y rodajas de tomate.

4 de marzo de 2010

City Salud, para fomentar hábitos saludables jugando


   La creación de buenos hábitos en los más pequeños de la familia resulta fundamental para prevenir enfermedades actuales y futuras, por eso, se hace hincapié en aprender buenas conductas asociadas a la salud desde muy corta edad.

     Con la finalidad de colaborar al respecto, la Fundación Pfizer ha presentado City Salud para fomentar hábitos saludables jugando en una plataforma interactiva. Se pretende ayudar a educadores y padres a crear comportamientos responsables en los niños para conservar su salud.

3 de marzo de 2010

Postres en microondas: mermelada de kiwi

     ¡Mermelada casera! Qué delicia. Si tan sólo convenciéramos a la abuela de que nos prepare una… O no, podríamos hacerla las nuestras, con nuestras propias manitas. Una mermelada casera de frutas exóticas no nos vendría nada mal. ¿Pero como la hacemos? Ya sé, al microondas. Sí, eso: mermelada casera de kiwi al microondas.


-Ingredientes para 4 personas
8 Kiwis, 1 bien maduro
1/2 taza de Azúcar
1 cda. de Limón exprimido

-Preparación
     Pela los kiwis, al más maduro aplástelo con el tenedor en el bol y corte los restantes en cubitos. Mida la cantidad de 2 tazas de kiwi y añádalas al que está en el bol.
    Luego, agregua el azúcar y rocíe con el limón. Después, lleve al microondas por 10 min., en potencia máxima, retire y revuelva.
Lleva nuevamente al micro a la misma potencia unos 3 min., retire, revuelva nuevamente y deje cocer otros 4  min. o hasta que introduciendo la cuchara, cuando la retire el dulce cubra el dorso de ésta.
Entonces, retire deje reposar hasta que esté frío y envase.

Receta de bizcocho de colacao al microondas

      Un postre que apetece y que se prepara muy fácilmente en el micro. 

-Ingredientes:
1 vaso de leche
1/4 vaso de azúcar
1/2 vaso de aceite de oliva
1/2 vaso de aceite de girasol
1 vaso de colacao
2 vasos de harina
4 huevos
1 cucharadita de levadura

-Elaboración:
     Se mezclan los ingredientes con la batidora hasta obtener una masa homogénea. A continuación se echa en un molde para microondas y se mete a máxima potencia durante 8 minutos. Se saca y se deja reposar unos 5 minutos.
     Una vez frío se saca del molde y se disfruta. Es posible decorar con nata, chocolate rallado o derretido.

1 de marzo de 2010

Receta de lasaña de patatas

-Ingredientes para 6 personas:

  • Para la salsa de carne:300 gr de carne picada, 2 puerros, 1 cebolla, 1 pimiento verde, 2 zanahorias, 2 ajos, 800 gr de tomate natural triturado, pimienta negra recién molida, hierbas aromáticas a la elección, aceite y sal.
  • Para la lasaña de patatas, 1 kg de patatas y 2 bolas de mozzarella de búfala. Esta vez sin bechamel.

-Elaboración:

     Primero hacemos la salsa. Picamos en pequeño las verduras y las hacemos en una cazuela a fuego lento. Le añadimos la carne, el tomate, aderezamos y dejamos que se haga a fuego lento y que reduzca la salsa hasta que quede bien espesa.
     Mientras, pelamos y lavamos las patatas, las cortamos en lonchas un poco gruesas y las cocemos durante 5 minutos en agua hirviendo con sal.
     Montamos la lasaña, capa de patatas, salsa y así sucesivamente hasta llegar al final terminando con una capa de salsa y el queso.

     Esta receta de lasaña de patatas se come como otra cualquiera. Si queremos le podemos añadir salsa bechamel por encima, un poco de queso rallado y a gratinar.

18 de febrero de 2010

Receta de Pizza blanca de alcachofas y jamón York.

     Las pizzas blancas reciben este nombre porque como base se utiliza únicamente mozzarella de búfala. Es decir, que al tomate por aquí no se le ve el pelo.

-Ingredientes para 4 personas

  • 250 gr de harina
  • 125 ml de agua templada
  • 6 gr de levadura de panadería instantánea
  • 15 ml de aceite de oliva y sal.
  • 100 gr de mozzarella 
  • 3 alcachofas asadas
  • 50 gr de jamón york
  • 2 ajos y una pizca de orégano.

11 de febrero de 2010

Receta de Quesada

Un platillo muy rico y sencillo que hará las delicias de los peques de la casa para celebrar cualquier ocasión.

-Ingredientes para 6 raciones:
  • 1 yogurt natural
  • 1 yogurt (la medida del yogurt) de harina
  • 1 yogurt de leche
  • 1/4 yogurt de azúcar
  • 3 quesitos (El Caserío o similar)
  • 200 ml. de leche
  • aceite para el molde
  • frutas rojas frescas, o en compota o mermelada
-Modo de preparacion:
     Se mezclan todos los ingredientes en la batidora.      Untar un molde con aceite de oliva y se enharina todo. Sacudir la harina restante.
     Verter el contenido y se hornea a 170 grados durante 40 o 50 minutos, a horno medio.
     Se deja enfriar a temperatura ambiente y cuando esté frío se guarda en la nevera para que termine de enfriarse.
     Desmoldar en frío y adornar con compotas o mermeladas de frutas, incluso con trozos de fruta fresca si se quiere (yo he usado frutas del bosque como frambuesas y grosellas)..
   
                   Buen provecho y espero que os guste tanto como nos gusta a nosotros.
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25 de junio de 2012

Los refrescos no son los mayores causantes de la obesidad infantil


      El consumo de refrescos y otras bebidas endulzadas sólo es un factor de riesgo para los niños que tienen entre 6 y 11 años.
      La profesora Whiting y su equipo revelaron que mientras que muchos niños y jóvenes consumen refrescos y otras bebidas endulzadas, los que realmente tienen un mayor riesgo de volverse obesos son aquellos que además beben bebidas más saludables.
      Los investigadores concluyeron que las bebidas endulzadas son las que más se consumen durante la infancia pero no encontraron una correlación entre los patrones de consumo de éstas y el sobrepeso o la obesidad.
     El consumo excesivo de las bebidas endulzadas puede poner a algunos niños en mayor riesgo de tener sobrepeso y de  volverse obesos, sobre todo si los malos hábitos alimenticios se mantienen desde la infancia hasta la adultez.
En general no existe una relación directa entre el consumo de refrescos y otras bebidas endulzadas y el sobrepeso o la obesidad.
     Los niños que tienen entre seis y once años que han consumido sobre todo refrescos tienen un mayor riesgo de tener sobrepeso y de volverse obesos que aquellos que tienen unos patrones de consumo más moderados.


Objetivos y resultados del estudio

      Según los investigadores, el consumo de bebidas azucaradas ha aumentado significativamente en las últimas décadas coincidiendo con un incremento importante de las tasas tanto de sobrepeso como de obesidad entre la población infantil.
      Los patrones de consumo entre niños canadienses cuyas edades oscilan entre los 2 y los 18 años se establecieron a partir de un análisis grupal en el que los rasgos sociodemográficos, la etnia, los ingresos del hogar y la seguridad alimentaria variaban de manera significativa de un grupo a otro.
      Los datos de más de 10.000 niños se dividieron en grupos de diferentes edades y género antes de evaluar las preferencias de bebidas y el riesgo de la obesidad.
     Los resultados del análisis mostraron que las bebidas azucaradas se consumen en cantidades más altas de lo recomendado entre varios de los grupos de niños y adolescentes.
     El único grupo en el que se encontró una correlación entre los patrones de consumo de bebidas azucaradas y el sobrepeso o la obesidad es el de los niños de entre 6 y 11 años.

29 de junio de 2011

La forma de comer fuera de casa condiciona el comportamiento de los hijos

       La frecuencia y las elecciones de los padres al comer en distintos tipos de restaurante influyen de manera notable sobre los hábitos alimentarios de los hijos
        En los países de nuestro ámbito, la obesidad infantil resulta, con la mirada puesta en el futuro, un grave problema de salud pública. En el caso de España, esta situación supone una especial preocupación, ya que es uno de los líderes en cuanto a la incidencia de obesidad infantil y registra una de las cifras más altas, junto con las de otros países mediterráneos como Italia, Grecia y Malta. En el origen de esta circunstancia descansan múltiples factores, pero los elementos circunscritos al estilo de vida parecen tener un mayor impacto en el aumento de peso de los más pequeños. Cada vez es más patente la influencia de las conductas de los padres en el futuro comportamiento de sus hijos. Así lo ha puesto de manifiesto un reciente estudio que ha evaluado los cambios en el comportamiento de los niños en virtud de las elecciones y frecuencia de los padres al elegir distintos tipos de restaurantes: tradicionales frente a los de comida rápida y energética.
    
        En relación con épocas anteriores, cada vez es más frecuente comer fuera de casa, tanto en el caso de los adultos por motivos de trabajo como en el de los más pequeños en sus respectivos centros escolares. Pero además, las ocasiones de salir a comer o cenar fuera por ocio y placer también se han multiplicado de forma importante con respecto a años atrás. Estas oportunidades suponen una ocasión inmejorable para practicar con el ejemplo y, cuando se sale en familia, aprovechar para asentar en nuestros hijos unas adecuadas elecciones, ya sea en el momento de elegir el estilo del restaurante como, una vez dentro, decidirse por escoger platos acordes con las recomendaciones en salud y alimentación.
La influencia de la figura paterna en el número de ocasiones y en el estilo de restaurante elegido es mayor que la de la madre
        Un reciente estudio realizado en la Universidad A&M de Texas y publicado en la revista "Journal of Nutrition Education and Behavior" ha puesto de manifiesto que la frecuencia con la que los padres escogen locales de comida rápida o restaurantes tradicionales influye en la frecuencia con que los hijos comen fuera de casa, en unos u otros restaurantes, y que estos hábitos, a su vez, podrían estar asociados a los problemas de sobrepeso de los menores. En este estudio, original en sus planteamientos, se detectaron distintas variables en 312 familias norteamericanas con hijos entre 9 y 15 años. Entre los factores que se tuvieron en cuenta figuraron aspectos del estilo de vida del padre y de la madre, como la flexibilidad de sus agendas laborales, el valor que otorgan a su carrera profesional, la importancia que dan los padres y el ambiente que hay en el momento de la cena (momento en el que con mayor probabilidad se reúne toda la familia después de la jornada), el tiempo que llegan a pasar los hijos dentro del coche, etc.
        También hubo lugar para alguna "sorpresa" en los resultados del estudio: se encontró una fuerte y especial asociación entre los hábitos de la figura paterna y los de sus respectivos hijos. Se descubrió una mayor influencia del padre frente a la madre en el hecho de que los hijos pasen mayor o menor tiempo en restaurantes y sobre el tipo de estos restaurantes. Una explicación a este hecho radica, según los autores, en que los niños, cuando comen fuera de casa, lo hacen con mayor frecuencia en compañía del padre que de la madre. En líneas generales, los padres que acuden con más periodicidad a restaurantes de comida rápida tienen hijos más asiduos a este tipo de restaurantes y pasan más tiempo en ellos, frente a los hijos de padres que hacen descansar en el momento de la cena un "momento especial" y pueden dedicar más tiempo.
La bondad de una determinada elección radica en la frecuencia con la que se escoge
      Según estudios anteriores, las personas empeoramos nuestro patrón de alimentación cuando comemos fuera de casa, al alejarnos de las recomendaciones. Comer fuera del hogar, a menudo, está asociado con hacer elecciones de alimentos más ricos en grasas y con una menor calidad nutricional.
       Este hecho debe tenerse en cuenta porque hay datos que demuestran que, del presupuesto destinado a la alimentación, las familias gastan cada vez un mayor porcentaje en comer fuera de casa, lo que supone uno de los aspectos más remarcables en los cambios de patrones de alimentación de las últimas dos décadas. Los cambios en los estilos de vida y la distinta organización de las jornadas laborales y escolares son quizá claves para entender este cambio.
       Sin embargo, tal y como defiende el Doctor Alex McIntosh, autor principal del estudio mencionado, no es necesario pensar que por comer fuera de casa se ha de hacer peor en lo referente a las recomendaciones, pese a que, es verdad, en la actualidad las raciones han aumentado y los platos se "preparan" de una forma menos recomendable.
       Basta recordar una serie de consejos básicos al comer fuera con los hijos:
  • No abusar de esta opción. Antes de salir de casa por falta de recursos, conviene recordar que se pueden hacer comidas y cenas familiares en el hogar con un mínimo de dedicación. Hay múltiples ayudas que agilizan la preparación de menús saludables y equilibrados: alimentos de IV gama, legumbres cocidas al natural listas para diversas aplicaciones, como ensaladas o potajes, o productos de V gama, que son una buena opción que se completa en casa con frutas y verduras frescas.
  • Ante la posibilidad de elección de diversas ofertas de restaurantes, inclinarse por locales donde las opciones estén más acordes con las recomendaciones: primeros platos a base de verduras, hortalizas o legumbres y guarniciones de los segundos en la misma línea; pescados como opción en los segundos platos; postres que incluyan fruta fresca o zumos naturales y/o frutos secos como alternativa; tecnologías culinarias sin una gran adición de gran cantidad de grasa (al vapor, horno, parrilla, salteado, plancha, etc.).
  • Los menús infantiles de restaurante no siempre son la mejor opción porque, en parte, limitan las posibilidades de los más pequeños. Con frecuencia consisten en un primer plato de pasta o arroz, un segundo de carne con patatas fritas y un postre elaborado, repostería o helado. En estos menús se echan en falta los vegetales, los grandes ausentes.
  • Invitar a los más pequeños a escoger platos "de mayores" o a compartirlos con ellos, hacer llegar a estos el placer por una buena comida, por la gastronomía, más allá de la elección de soluciones "fáciles" y aburridas por lo repetido.
  • En el caso de llegar a un restaurante de comida rápida, demostrar que en estos establecimientos también se pueden hacer unas elecciones mejores que otras y no abusar de las raciones extragrandes, aunque cuesten solo un poco más de dinero.
       El trabajo de ambos progenitores influye en la forma y manera en que los hijos dan cuenta de los alimentos, de la frecuencia con que se acude a unos y otros restaurantes y, en definitiva, de la influencia en su peso. Algunos estudios demuestran una asociación entre el nivel de dedicación laboral de los padres y las variables mencionadas.
        Los hijos cuyos padres tienen horarios fijos y no muy exigentes, o bien un horario flexible, pasan de media más tiempo en restaurantes más tradicionales y no tanto en los de comida rápida. A su vez, las madres que priorizan su faceta de mujer trabajadora por encima de su rol familiar tienen, de media, hijos con una mayor predisposición al consumo de comida rápida.
        Como dato curioso, cabe mencionar que el tiempo que pasan los niños en el coche entre semana guarda una relación directa con las veces que se come fuera de casa. Los niños que pasan más tiempo en el coche comen más veces fuera y, a la inversa, quienes utilizan menos el coche, comen con más frecuencia en casa. Sin duda, parece que la distancia al trabajo de los padres también es una variable destacada.

FUENTE: Consumer Eroski

13 de noviembre de 2010

Alimentación de otoño para los niños, y los mayores

      Consejos de cómo alimentar a los niños durante el otoño

       Se termina el verano, y la vuelta al trabajo, al colegio, y a la rutina de un modo general, abren espacios a las prisas y a un nuevo ritmo de vida, más acelerado, con menos horas de sol, y con más desgaste físico y mental, tanto para los adultos como para los niños.  Por esta razón, es necesario que la alimentación acompañe todo este cambio, aportando la suficiente energía para que nuestras defensas sean potenciadas y renovadas. Es aconsejable que conozcamos los alimentos que pueden darnos una mejor salud, y que nos protejan de los resfriados, gripes y catarros que suelen ocurrir en esta época del año.

-La alimentación según la estación

       Una dieta rica y saludable requiere dedicación y conocimiento. Los alimentos propios de cada estación, pueden convertirse en una dieta más variada y nutritiva, y con un sabor más destacado. Las frutas y verduras del verano contienen mucho agua. Las del otoño e inverno, contienen más vitamina C, y las de primavera, gracias a su variedad de colores, nos aportan muchas otras vitaminas.

-Las frutas otoñales

      Al terminar el verano, tenemos que despedirnos de los melocotones, de las ciruelas, sandías, higos, porque el otoño es una estación donde la granada, el membrillo, la chirimoya, y la uva son las frutas protagonistas. El ácido cítrico que contiene la granada ejerce una acción desinfectante, además de estimular la acción de la vitamina C. En cuanto a la uva, se trata de una fruta con muchas calorías debido a su alta cantidad de azúcares. Por otro lado, presenta una acción antioxidante, y una gran cantidad de hierro.

      Con esas dos frutas se puede preparar platos de ensaladas, macedonias, etc. Además de la granada y de la uva, también son frutas de temporada las naranjas, peras, plátanos, mandarinas y manzanas, aguacates, pomelos, aparte de los frutos secos, las castañas, etc.

-Verduras del otoño

      Con la llegada del otoño, volvemos a rescatar una gran cantidad de verduras. Las setas, las coles de Bruselas, la alcachofa, la coliflor, calabazas, el calabacín, y las berenjenas, son las verduras protagonistas del otoño, mientras que las hortalizas como la cebolla, la lechuga, las zanahorias y el puerro, se pueden encontrar en el otoño así como en otras estaciones. También llegan los repollos y las lombardas.
      Las setas se pueden consumir solas, salteadas, con ajo, a la plancha, hervidas, al vapor, mezcladas en revueltos con huevo, como guarnición, y acompañadas de pasta, arroz u otros vegetales. El valor calórico de las setas es bajo. La seta es un alimento rico en vitaminas D, B, y en algunos minerales como el yodo.
Las berenjenas también contienen muy pocas calorías. Ejerce una acción antioxidante y tonificante.
      Su consumo estimula el buen funcionamiento del hígado y de la vesícula biliar, favoreciendo la digestión de las grasas. Se puede consumir berenjenas de las más variadas formas: guisadas, rellenas, al horno, rebozada, frita, asada, en cremas, solas o acompañadas de carnes.
      Las coles de Bruselas así como la coliflor son ricas en vitamina C y ácido cítrico. Estimulan la acción del sistema inmunológico y previenen algunas enfermedades degenerativas. Pueden ser elaboradas también de distintas formas.

21 de abril de 2010

Acercar las frutas a la dieta infantil

     Se debe proporcionar a los niños piezas de calidad para evitar que abandonen el hábito de consumir fruta

      Las frutas en la dieta infantil suponen un extraordinario aporte de vitaminas, antioxidantes y agua, con apenas 60-80 calorías por pieza. Elegirlas significa también descartar otras opciones y, si se calcula que una unidad de bollería contiene 250 calorías, compuestas sobre todo de azúcares y grasas, la selección es sana. Conocidas sus ventajas, el éxito es lograr que se escojan desde la voluntad y con satisfacción. Se puede conseguir. Hay diferentes fórmulas para conquistar el paladar de los pequeños.
      La fruta es el segundo alimento, a continuación de la leche, que saborea el paladar infantil. En general, logra un alto grado de aceptación. Sin embargo, cuando la dieta comienza a diversificarse con otros alimentos, la celebración con que se recibía la papilla empieza a desaparecer. ¿Cómo lograr mantener el gusto? No hay trucos, pero sí algunas pautas.
      Conforme el pediatra indica la introducción de nuevos alimentos, la ingesta de fruta será menor. Los 200 gramos de papilla que era capaz de comer el niño en la merienda, ya no sólo se suman a la leche, sino que se añaden a alimentos más saciantes y complejos. Por eso, no hay que insistir en que el niño coma la misma cantidad, pero no debe abandonar el hábito de merendar siempre fruta, aunque sea un trozo o una pieza pequeña, o bien antes de un bocadillo. Ésta es la primera pauta.
      Un aliado importante para establecer el hábito con gusto es ofrecer siempre piezas de calidad, con buena presencia, buen color, buen sabor y en su momento justo de maduración. Lo más eficaz es escoger fruta de temporada. Será más probable que coma una sandía fresca, un melocotón perfumado, una mandarina tersa, un plátano uniforme o unas cerezas sin golpes. No es una cuestión baladí. Un mal recuerdo relacionado con la ingesta de una fruta provoca un fuerte rechazo que, además, se amplía a otras frutas de la misma familia. Si hay una mala experiencia con un melocotón, el recuerdo abarca a los albaricoques y las nectarinas.
      Un estudio de la Universidad de Vigo sobre la percepción de sabores en la edad, dirigido por González Carnero, apunta que el paladar infantil alcanza pronto la madurez. Aunque el niño no sepa distinguir el nombre de los sabores, es capaz de discriminarlos. Entre ellos, el dulce es el más inmediato, el más básico. Por ello, cuando otro sabor dulce supera al de la fruta, se tiende a identificar ambas percepciones y justificar una elección. Es habitual que se abandone la fruta. Para evitarlo, conviene dotar a la pieza de personalidad propia. Si hay que elegir, ambas opciones serán frutas.
       Otra pauta importante es acertar con el modo de presentación. A algunos niños les gustan las frutas solas, mientras que otros las prefieren en macedonia, en trozos, peladas o sin pelar. La manera en que se tome la fruta no es determinante, pero no se debe considerar un zumo como una fruta y, mucho menos, si no es natural. La forma de presentación puede ser el factor que marque la diferencia entre la apetencia o inapetencia del niño por la fruta. Éste es el caso de una colorida macedonia, un suculento crepe con hilos de chocolate, la compota, las frutas gelatinizadas o en granizados y los polos de sabores.
      Las frutas también pueden ser los ingredientes más llamativos de diversidad de recetas que conforman el menú, como ensaladas, guarnición de segundos platos e, incluso, de recetas más complejas y energéticas para deleitarse en días especiales, como tartas, tartaletas, flanes ...
     El color es tan apetecible como la textura, si está en su punto, ¿pero qué sucede con el aroma? Es el rasgo al que menos importancia se da, a pesar de formar parte del conjunto. La fruta apenas desprende aroma: lo ha perdido en el proceso de recogida y distribución y, el olor que conservaba, lo pierde en el almacenaje. Pero de un aroma neutro la pieza puede pasar a un aroma contagiado y estropearse. Por eso, hay que guardar la fruta en la bandeja inferior del frigorífico o en un recipiente en el exterior, en un lugar fresco y protegido de la luz solar directa.
      En su libro "Niños, a comer. Evita la obesidad del niño y adolescente", la doctora especialista en alimentación infantil Marta Garaulet indica que pueden ser necesarios hasta diez intentos para que el paladar acepte un nuevo sabor o una nueva textura. Por ello, invita a los progenitores a aplicar la "regla del 10", ya que los niños no aceptan de forma natural los nuevos sabores y alimentos, sino que necesitan tomarlos en repetidas ocasiones antes de admitirlos en su alimentación.
      Hay que perseverar porque el esfuerzo merece la pena. El gusto se forma y hay etapas en las que es más fácil lograr el éxito. Organizar la comida familiar para que sea sana es difícil, asegura Garaulet, pero la fase de aprendizaje, entre los dos y los cinco años de edad, es el momento idónea para la adquisición de hábitos y la fruta, la verdura y el pescado "deben estar presentes para que los pequeños comprueben que es bueno comer de todo".
      Admite que todas las personas saben qué deben hacer, pero "lo difícil es adivinar cómo conseguirlo". En ocasiones, se requiere que el niño pruebe el nuevo alimento de 5 a 10 veces para que acepte el nuevo sabor, pero no hay que desistir en el intento. Si el pequeño se acostumbra a comer nuevos sabores desde edades tempranas, sobre todo frutas y verduras, comerá de manera adecuada en el futuro y mantendrá un peso corporal equilibrado.

31 de marzo de 2010

Comer y ver la tele, una mala receta

      Utilizar la tele como aliado para lograr que niños y adolescentes coman no es buena idea. Es un recurso tramposo que reduce la alimentación a un papel secundario y fomenta hábitos poco saludables. Un estudio de la Universidad de Illinois (EE.UU.) asegura que la ingesta ante la pequeña pantalla, en el sofá del salón o en la mesa, favorece el incremento de la cantidad de comida y la reducción de su calidad.

-Descontrol de cantidad y calidad
       El momento de desayunar, comer, merendar y cenar puede resultar difícil, provocar estrés e, incluso, motivar peleas familiares. A menudo, estas situaciones son inevitables porque, como en toda adquisición de buenos hábitos, a comer se enseña y se aprende, una tarea que no es fácil. Comer bien, sano, es consecuencia de una buena educación y de cumplir con una serie de normas. Desterrar la tele es una. Y a tenor de las últimas investigaciones, una de las más básicas.      Alimentarse de manera inconsciente, mientras se presta poca atención y poco gusto por la actividad en sí, lleva a los adultos, niños y adolescentes a comer más y peor. En conclusión: es más sano y más sabroso no compatibilizar la comida con la televisión. Alimentarse es algo serio a lo que conviene prestar toda la atención.

-La publicidad influye:

     Al peligro de ahondar en el sedentarismo si se tiene el mal hábito de ver durante muchas horas la televisión, se suma el riesgo de convertirse en un objetivo fácil para la publicidad, que se revela insana.  

      De la publicidad que pueden ver los niños y adolescentes mientras comen y miran la tele, casi la mitad de los anuncios relacionados con alimentos no se pueden incluir en una dieta saludable. Es más, "predominan los anuncios de productos con demasiados azúcares y grasas, mientras que brillan por su ausencia los de verduras y frutas". En consecuencia, a los jóvenes televidentes les llega una información incoherente con los mensajes que el adulto, quien le procura la comida, le quiere transmitir. No considera atractiva la comida que tiene en el plato.

       Juan Madrid, experto especialista en endocrinología y nutrición del hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia, publicó un libro titulado "Conoce la verdad de los alimentos anunciados en TV, tú puedes". El manual evidencia que, en ocasiones, las personas se dejan influenciar demasiado por los anuncios televisivos, que se venden muchos alimentos con promesas de una vida más sana y feliz si se consumen o que ayudarán a adelgazar o a tener más energía.

-Fomento del sedentarismo: 

     Comer es una actividad necesaria, gratificante y primaria. Supeditarla a hacerlo delante de la televisión la reduce a una acción secundaria y accidental. Lleva a tomar distancia con la alimentación y a perder conciencia de su importancia. Es comprensible e inevitable que, en ocasiones, los padres se ayuden de la televisión -o de un reproductor de imágenes- para lograr que los hijos coman, que premien un buen comportamiento y permitan ver los dibujos durante la cena o que dejen a los niños delante de la tele para que los adultos puedan disfrutar de una comida. 

      Estas actuaciones son naturales. Pero hay que estar alerta y ser conscientes de que comer y ver la tele a la vez es un mal hábito, una mala costumbre. Lo es, entre otras razones ya citadas, porque comer no es una actividad lúdica para momentos de ocio. Si se contempla así, se establece como hábito pasivo: "me dejo alimentar sin prestar atención a qué hago porque mi interés está ajeno a ese acto", "no interactúo en un proceso importante como es mi nutrición". 

      En definitiva, aunque en principio ayudarse de la tele para introducir alimentos en la boca o en la dieta pueda parecer más fácil, a la postre es un truco que esclaviza y los malos hábitos son muy difíciles de erradicar.

7 de marzo de 2010

Receta de hamburguesas de atún

     Si no tienes carne de ternera pero sí una lata de atún puedes armarte una rica receta de hamburguesa de atún:

-Ingredientes para la hamburguesa de atún:
1 lata de atún en aceite, escurrida
1 Cebolla picada
1 Huevo
Media tacita de pan rallado, avena fina o harina de trigo.
Perejil picado
Sal y pimienta
Aceite

Para armar la hamburguesa :
2 Panes de hamburguesas
Mayonesa:
Lechuga cortada en juliana
Tomate cortado en rodajas

-Elaboración:
     Mezclar el atún, la cebolla, el huevo,el pan o avena y el perejil. Salpimentar. Se divide en 2 parte y se les da forma de hamburguesas. Se fríe en una sartén o a la plancha por ambos lados. Entonces se monta la hamburguesa untando las salsas en los panes y colocando el atún encima de la lechuga y rodajas de tomate.

4 de marzo de 2010

City Salud, para fomentar hábitos saludables jugando


   La creación de buenos hábitos en los más pequeños de la familia resulta fundamental para prevenir enfermedades actuales y futuras, por eso, se hace hincapié en aprender buenas conductas asociadas a la salud desde muy corta edad.

     Con la finalidad de colaborar al respecto, la Fundación Pfizer ha presentado City Salud para fomentar hábitos saludables jugando en una plataforma interactiva. Se pretende ayudar a educadores y padres a crear comportamientos responsables en los niños para conservar su salud.

3 de marzo de 2010

Postres en microondas: mermelada de kiwi

     ¡Mermelada casera! Qué delicia. Si tan sólo convenciéramos a la abuela de que nos prepare una… O no, podríamos hacerla las nuestras, con nuestras propias manitas. Una mermelada casera de frutas exóticas no nos vendría nada mal. ¿Pero como la hacemos? Ya sé, al microondas. Sí, eso: mermelada casera de kiwi al microondas.


-Ingredientes para 4 personas
8 Kiwis, 1 bien maduro
1/2 taza de Azúcar
1 cda. de Limón exprimido

-Preparación
     Pela los kiwis, al más maduro aplástelo con el tenedor en el bol y corte los restantes en cubitos. Mida la cantidad de 2 tazas de kiwi y añádalas al que está en el bol.
    Luego, agregua el azúcar y rocíe con el limón. Después, lleve al microondas por 10 min., en potencia máxima, retire y revuelva.
Lleva nuevamente al micro a la misma potencia unos 3 min., retire, revuelva nuevamente y deje cocer otros 4  min. o hasta que introduciendo la cuchara, cuando la retire el dulce cubra el dorso de ésta.
Entonces, retire deje reposar hasta que esté frío y envase.

Receta de bizcocho de colacao al microondas

      Un postre que apetece y que se prepara muy fácilmente en el micro. 

-Ingredientes:
1 vaso de leche
1/4 vaso de azúcar
1/2 vaso de aceite de oliva
1/2 vaso de aceite de girasol
1 vaso de colacao
2 vasos de harina
4 huevos
1 cucharadita de levadura

-Elaboración:
     Se mezclan los ingredientes con la batidora hasta obtener una masa homogénea. A continuación se echa en un molde para microondas y se mete a máxima potencia durante 8 minutos. Se saca y se deja reposar unos 5 minutos.
     Una vez frío se saca del molde y se disfruta. Es posible decorar con nata, chocolate rallado o derretido.

1 de marzo de 2010

Receta de lasaña de patatas

-Ingredientes para 6 personas:

  • Para la salsa de carne:300 gr de carne picada, 2 puerros, 1 cebolla, 1 pimiento verde, 2 zanahorias, 2 ajos, 800 gr de tomate natural triturado, pimienta negra recién molida, hierbas aromáticas a la elección, aceite y sal.
  • Para la lasaña de patatas, 1 kg de patatas y 2 bolas de mozzarella de búfala. Esta vez sin bechamel.

-Elaboración:

     Primero hacemos la salsa. Picamos en pequeño las verduras y las hacemos en una cazuela a fuego lento. Le añadimos la carne, el tomate, aderezamos y dejamos que se haga a fuego lento y que reduzca la salsa hasta que quede bien espesa.
     Mientras, pelamos y lavamos las patatas, las cortamos en lonchas un poco gruesas y las cocemos durante 5 minutos en agua hirviendo con sal.
     Montamos la lasaña, capa de patatas, salsa y así sucesivamente hasta llegar al final terminando con una capa de salsa y el queso.

     Esta receta de lasaña de patatas se come como otra cualquiera. Si queremos le podemos añadir salsa bechamel por encima, un poco de queso rallado y a gratinar.

18 de febrero de 2010

Receta de Pizza blanca de alcachofas y jamón York.

     Las pizzas blancas reciben este nombre porque como base se utiliza únicamente mozzarella de búfala. Es decir, que al tomate por aquí no se le ve el pelo.

-Ingredientes para 4 personas

  • 250 gr de harina
  • 125 ml de agua templada
  • 6 gr de levadura de panadería instantánea
  • 15 ml de aceite de oliva y sal.
  • 100 gr de mozzarella 
  • 3 alcachofas asadas
  • 50 gr de jamón york
  • 2 ajos y una pizca de orégano.

11 de febrero de 2010

Receta de Quesada

Un platillo muy rico y sencillo que hará las delicias de los peques de la casa para celebrar cualquier ocasión.

-Ingredientes para 6 raciones:
  • 1 yogurt natural
  • 1 yogurt (la medida del yogurt) de harina
  • 1 yogurt de leche
  • 1/4 yogurt de azúcar
  • 3 quesitos (El Caserío o similar)
  • 200 ml. de leche
  • aceite para el molde
  • frutas rojas frescas, o en compota o mermelada
-Modo de preparacion:
     Se mezclan todos los ingredientes en la batidora.      Untar un molde con aceite de oliva y se enharina todo. Sacudir la harina restante.
     Verter el contenido y se hornea a 170 grados durante 40 o 50 minutos, a horno medio.
     Se deja enfriar a temperatura ambiente y cuando esté frío se guarda en la nevera para que termine de enfriarse.
     Desmoldar en frío y adornar con compotas o mermeladas de frutas, incluso con trozos de fruta fresca si se quiere (yo he usado frutas del bosque como frambuesas y grosellas)..
   
                   Buen provecho y espero que os guste tanto como nos gusta a nosotros.