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28 de junio de 2012

Una buena hidratación, fundamental para el verano


      El 70% de la población es una cifra muy elevada como para pasar por alto la alerta que realiza la Organización Médica Colegial (OMC) y el Observatorio de Hidratación y Salud (OHS), sobre los riesgos de deshidratación en verano, y aunque la cifra fuera inferior lo tendríamos en cuenta, cada año nos sumamos a las campañas sobre las recomendaciones para cuidar la salud a través de una hidratación saludable. Hoy vamos a repasar este tema, pues a pesar de que es vital, muchas personas siguen sin ser conscientes de que es necesario beber incluso sin tener sed, pero no irse al otro extremo, en el que se encuentra una patología conocida como potomanía.
      Partiendo de la potomanía, definida como una conducta obsesiva caracterizada por la excesiva ingesta de agua, y que como os comentamos, pueden aumentar el riesgo de sufrirla en verano, puede darse el caso de la hiperidratación, una intoxicación por consumo de agua que puede conducir a padecer graves problemas de salud. Como siempre, hay que recordar que todos los extremos son malos, es necesario conocer las necesidades de cada uno para disfrutar de una hidratación saludable y a través de qué bebidas y alimentos la podemos conseguir.

      A las personas que les cuesta ingerir líquidos si no tienen sed, les ayudará disponer de una gran variedad de bebidas, pues esto facilita que la ‘obligación’ de hidratarse tomando líquidos pueda resultar placentera. Hay que destacar que dentro de la variedad de bebidas con las que se puede contar para una buena hidratación, hay que descartar las que contienen alcohol.
      Según los especialistas, esperar a beber cuando aparece la sed es un hábito que se debe cambiar porque en ese momento ya se ha iniciado el proceso de deshidratación, se han perdido líquidos por el calor, la actividad física, la exposición al sol… y es necesario reponerlos, en caso contrario se padecería debilidad, cansancio, dolor de cabeza, falta de concentración, bajo estado de ánimo, etc. Esta última era la conclusión de un estudio realizado en la Universidad de Connecticut que conocíamos el pasado mes de febrero, y en el que ya se declaraba que se considera deshidratación leva cuando se pierde un 1’5% del volumen de agua del organismo.
      Recordemos que no todo es beber líquidos, los alimentos ricos en agua son también una fuente de hidratación, podemos considerar que nuestro organismo es inteligente y demanda lo que necesita también con los cambios en los hábitos de alimentación en verano, no obstantes siempre habrá personas que no sólo necesitan satisfacer las necesidades que le demanda el cuerpo, sino que también deberán instaurar nuevos hábitos. Hay que dedicar especial atención en este aspecto a las personas mayores y a los niños, son las personas más susceptibles de sufrir una deshidratación.
     No estará de más recordar el decálogo para una hidratación adecuada que ya proporcionaba hace unos años el OHS (Observatorio de Hidratación y Salud), y que han actualizado ligeramente, estas son las recomendaciones para estar bien hidratados en verano:
1. Beber de 2 a 3 litros de líquido al día de manera continua y en pequeñas cantidades.
2. Si se realizan actividades y esfuerzos físicos notables, conviene aumentar estas cantidades y vigilar las pérdidas excesivas de líquido a través del sudor.
3. Llevar siempre a mano una botella de bebida que nos recuerde la necesidad de beber.
4. No confiar únicamente en la sensación de sed ya que suele aparecer cuando existe cierta deshidratación.
5. Beber variedad de bebidas: agua, infusiones, refrescos, zumos, lácteos, etc. El sabor de las bebidas ayuda a beber lo necesario.
6. Ingerir alimentos ricos en agua (frutas, verduras y hortalizas).
7. Evitar el consumo de bebidas alcohólicas, tienen efecto diurético y deshidratan.
8. En épocas de calor intenso, además de aumentar el consumo de líquidos, mantenerse en un ambiente fresco y ventilado.
9. Vigilar la adecuada ingesta de líquido de los más vulnerables a la deshidratación (ancianos, deportistas, trabajadores al aire libre, etc.)
10. En caso de duda sobre cómo hidratarse adecuadamente, consultar a los especialistas de la salud (médicos, enfermeros o farmacéuticos).

26 de junio de 2012

La crisis está transformando los hábitos alimenticios


     Pucheros de lentejas, garbanzos y judías con verduras, con chorizo y morcilla de siempre; patatas con pollo, arroces, pasta con verduras y hasta los huevos han recuperado protagonismo en las casas y los táperes de los españoles desde que empezó la crisis en el 2007, más por necesidad que por gusto.
      «Comer más, no comemos, y lo que cobramos hay que repartirlo entre el resto de necesidades de la familia, pero un arroz o unas lentejas dan de comer a muchos miembros de una familia de una forma más económica que otras opciones», reconocen desde una empresa de alimentación.
     Desde ese 2007, la nevera de los españoles ha hecho un hueco a los productos de puchero y hortalizas, que se han consumido entre un 20 % y 40 % más el pasado abril frente al mismo mes del año en que se inició la retracción del consumo.
Más comida en casa
     Pero también ha subido el consumo de pasta (17,6 %) y, en el caso de la carne, el precio de la de ave ha sido un polo de atracción respecto a otras proteínas animales más caras, lo que ha propiciado que su consumo aumentara en un 40 % el pasado abril respecto al mismo período del 2007, según el Ministerio de Agricultura.
     Las familias también regresan al desayuno, las cenas y los almuerzos en casa y al táper en la oficina, lo que se ha reflejado en un aumento de la ingesta de sopas y caldos (23,5 %), de cereales (54,3 %), mantequilla (35,2 %) y margarina (16,4 %).
     Eso sí, prescindir de lujos caros en épocas de crisis se suple con otras compensaciones más asequibles pero de igual efecto anímico, como es el chocolate, cuyo consumo desde que empezó la crisis ha subido un 41?%, y los helados, que lo han hecho en un 26,4 %.
     La crisis ha disparado la venta de tarteras, envases que hace tres años a duras penas se encontraban más allá de las secciones infantiles del hipermercado plagadas de famosos dibujos animados y que ahora se han reinventado para adultos con diseños modernos, según admiten desde el sector. Volver al puchero y a las hortalizas y legumbres de siempre sale mucho más económico y, en función del lugar de compra y de las ofertas, el importe varía notablemente,

FUENTE: la voz de galicia

20 de febrero de 2012

Las bondades del jengibre

El jengibre tiene múltiples beneficios, y ha sido utilizado en China desde hace más de 3.000 años con fines medicinales. Fue Marco Polo quien lo introdujo en Europa, y desde entonces, se convirtió en una especia muy buscada.
Esta raíz, de sabor picante, se puede tomar cruda, en infusión o té, picada o incluso confitada, y es conocida por ser de alivio para la garganta e, incluso, para reducir los síntomas en casos de náuseas y vómitos (también durante el embarazo).
Entre sus nutrientes destaca la presencia de vitamina C, calcio, potasio y magnesio, además, posee polifenoles y componentes antioxidantes de gran beneficio para nuestro organismo.
Con respecto a sus propiedades, el jengibre se utiliza para aliviar casos de mareos: uno de los estudios más recientes al respecto data de la década del 80, en el que se probaron los efectos del polvo de raíz de jengibre en 80 cadetes nuevos navalesque realizaban maniobras en alta mar durante tormentas. Se encontró que el grupo que había tomado un gramo de esta sustancia tenía menos síntomas de cinetosis que el grupo al que se le había dado un placebo.
Pero así también, el jengibre es de ayuda para las mujeres embarazadas y para combatir las náuseas propias de esta etapa tan sensible: por caso, en la revista médica Obstetrics and Gynecology se publicó en el 2001 una investigación sobre la efectividad del jengibre contra las nauseas de la gestación.
Unas setenta mujeres en la dulce espera, con menos de 17 semanas de embarazo, fueron estudiadas durante cinco meses para determinar si el jengibre tenía o no algún efecto sobre sus nauseas matutinas. Con tal objetivo, a un grupo se le dio un gramo de polvo de raíz de jengibre al día, mientras que a otro, que sirvió de control, se le dio un placebo.
En el primer caso, se observó una reducción significativa de las  nauseas y vómitos, y sin efectos secundarios registrados.
Finalmente, vale mencionar otro estudio donde se concluyó que el uso de esta raíz es también un buen antiemético, para aliviar las nauseas post cirugía. En un hospital de Londres se suministró un placebo controlado a 60 mujeres que habían sufrido una cirugía ginecológica mayor, mientra que a otra cantidad similar se les dio raíz de jengibre, y a un tercero, un medicamento contra las nauseas y vómitos, metoclopramida. El jengibre tuvo unos resultados similares al medicamento prescrito contra nauseas y vómitos.

15 de febrero de 2012

hamburguesas y asma

    Verduras y pescado son buenas para el asma, las hamburguesas la propician.


      El consumo frecuente de frutas, verduras y pescado se asocia a una prevalencia más baja del asma, mientras que un alto consumo de hamburguesas trae consigo una mayor incidencia de esta enfermedad respiratoria. Así se ha puesto de relieve hoy en la II Jornada sobre salud Infantil y Medio Ambiente, organizada por la Fundación Roger Torné en colaboración con la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) y la Fundación La Caixa, en la que los pediatras han confirmado que la dieta, la contaminación y la sequía son factores que pueden propiciar la aparición del asma.
      El doctor Manuel Praena, coordinador del Grupo de Vías Respiratorias de la AEPap, ha mostrado algunas evidencias que apoyan la idea de la interacción del medio ambiente en la genética de los individuos, han informado los organizadores en un comunicado.
     Para este doctor, "el riesgo ambiental más consistente y significativo para el desarrollo del asma en la niñez es la exposición al humo de tabaco, hecho que se ha identificado en numerosos estudio epidemiológicos".
     Asimismo, el tabaquismo pasivo que sufren las embarazadas por otros miembros de la familia que fuman, también es una fuente importante para el desarrollo del asma en los fetos.
     Aunque hay muchas pruebas de que la contaminación del aire exacerba el asma ya existente, no está bien establecido su vínculo con el desarrollo de la patología, debido a que hay pocos estudios prospectivos, según el doctor Praena.
     Por su parte, el doctor Aaron Bernstein, de la Harvard School y pediatra del Children's Hospital de Boston ha advertido de como el cambio climático ya ha comenzado a repercutir en la salud de los niños a nivel mundial porque afecta a la calidad del aire y a la disponibilidad de alimentos y de agua dulce.

FUENTE: AGROINFORMACIÓN

18 de noviembre de 2011

Cómo cenar de forma saludable

Última comida del día tiene que ser ligera y temprana


Sin duda, los horarios son fundamentales para regular los hábitos alimentarios y hoy en día puede parecer que muchas veces las prisas no ayudan a seguir una dieta sana y equilibrada. Es importante repartir los alimentos en varias comidas al día (cinco es el número ideal), incluyendo un tentempié a media mañana y otro a media tarde y evitar comer entre horas. La cena es muchas veces donde más errores se cometen a la hora de seguir una buena alimentación, pues hay ciertas cosas que no tenemos en cuenta.
La cena debe ser ligera y temprana, por lo menos dos horas antes de acostarse para que dé tiempo a hacer la digestión, ya que durante el sueño es cuando el organismo reduce su actividad al mínimo y puede dificultarse el proceso de digestión. Las hortalizas y frutas son alimentos con bajo contenido en grasa y energía, por lo que la cena es un momento perfecto para incluirlas tan necesarias, para mejorar nuestra calidad de vida con pequeños cambios en la cena.

¿Qué cenar?

Incluir hortalizas y frutas en la cena es muy sencillo. Los platos únicos son una opción rápida y completa, aunque si se quiere hacer una comida con primero, segundo y postre, se puede empezar con una ensalada. Es una buena alternativa prepararla  con los alimentos que muchas veces olvidamos a lo largo del día. Además, como en otras ocasiones hemos comentado, las ensaladas son un plato que puede combinarse de diversas maneras eligiendo distintos ingredientes cada vez. Por tanto, es difícil aburrirse. Podemos además, alternar las ensaladas con diferentes verduras al vapor. También son entrantes aconsejables un consomé de verduras o puré caliente en invierno o un gazpacho frío en verano.
Si queremos tomar un segundo lo mejor será pescado, huevos o carne muy magra. La técnica culinaria puede ser variada: desde la plancha, papillote, al horno, vapor o en el microondas, evitando las frituras frecuentes. La guarnición debe tener en cuenta el ingrediente principal del primer plato, de modo que si hemos incluido una ensalada, verduras hervidas o una crema de vegetales, la guarnición debe ser de patatas, arroz, pan o pasta. Los huevos combinan muy bien con las verduras, sobre todo en tortillas. 
Si no se quiere prescindir del placer del postre, una fruta es la mejor opción. Es importante no caer en los extremos, cenar demasiado es perjudicial, pero no cenar también lo puede ser, por lo que no es adecuado cenar sólo frutas. Lo ideal es hacer cenas ligeras pero completas y poner en práctica técnicas de cocina suaves, como hervidos, al vapor o a la plancha. Con algo de planificación y creatividad podemos evitarnos el dilema de qué cenar. Es muy fácil cenar sano y equilibrado, beneficiándonos del consumo diario de frutas y hortalizas frescas que mejorarán, sin duda, nuestra calidad de vida.

A continuación te proponemos unos ejemplos de 5 cenas revisadas por el Comité Científico de la Asociación, que lo tienen todo: son sanas, ricas, completas, fáciles y rápidas de preparar.

1) Verduras con jamón serrano, filete de pavo a la plancha con ensalada verde al ajillo y chirimoya. El primer plato ofrece sin duda muchas combinaciones, teniendo siempre presente que es mejor consumir hortalizas de temporada. El filete de pavo tendrá otro ?toque? con una fácil ensalada verde al aliñarla con el aceite de oliva y el ajo, beneficiándonos además de sus propiedades terapéuticas.
2) Acelgas cocidas con zanahoria y patata, tortilla francesa con champiñones y una loncha de jamón dulce y naranja. Esta hortaliza es perfecta para la cena ya que contiene cantidades insignificantes de hidratos de carbono, grasas y proteínas ya que su mayor peso se lo debe al agua. Combinarla con patata y zanahoria es una buena combinación.
3) Ensalada tibia de col, lomos de merluza a la plancha con unas rodajas de tomate y mandarinas. Este primer plato les encanta a los niños y es junto con la merluza una cena suave y nutritiva. Recordaros que una ración de mandarinas son dependiendo de su peso, 2 piezas de esta fruta.
4) Crema de calabaza, pollo asado con patatas y verduras y caqui. Una crema es siempre una opción perfecta para cenar y más en invierno  si está caliente. El pollo asado por ejemplo podemos asarlo con patatas cortadas finas, puerro picado y rodajas de tomate con el zumo de un limón.
5) Salmón al horno con patatas y  verduras y queso con nueces y uvas. Podemos asar los lomos de salmón (de unos 150 gr. cada uno) junto con 2 dientes de ajo, zanahorias, puerros, cebolla y patatas. La combinación del postre, si no la has probado ya, seguro que te sorprenderá.

1 de noviembre de 2011

Pequeños cambios grandes beneficios

      No dejes de tomar tus alimentos favoritos para seguir una dieta sana.
      Siempre hay una opción más natural para que tu menú no parezca una dieta de perder peso. Generalmente los platos caseros te permiten controlar los ingredientes para evitar las sustancias perjudiciales que se añaden a los productos envasados. Mira esta lista y verás que podrás comer de todo.
En vez de... Come...
  • Aperitivos (patatas fritas cortezas)
  • Azúcar blanco
  • Bebidas alcohólicas
  • Bollería industrial, galletas
  • Café
  • Cereales desayuno
  • Chocolate con leche
  • Chuletón de buey, carnes rojas con grasas, chuletas, etc.
  • Comidas preparadas
  • Comida rápida
  • Embutidos
  • Harina blanca
  • Helados
  • Leche comercial
  • Margarina
  • Pan blanco
  • Patatas fritas de hamburguesería
  • Pollo frito
  • Postres lácteos
  • Potes, fabadas, cocidos
  • Proteínas para deportistas
  • Quesos curados
  • Refrescos
  • Sal
  • Salsas
  • Tartas
  • Verduras en lata, congelados de platos de verduras, sopas preparadas
  • Vinagre
  • Frutos secos naturales sin sal
  • Miel, azúcar moreno
  • Vinto tinto, cerveza
  • Bollos y galletas caseras
  • Infusión de té verde o romero
  • Muesli
  • chocolate puro
  • Cortes de carne magra (ternera, cerdo, pollo, pavo)
  • comida casera
  • Pizzas y hamburguesas hechas en casa y bocadillos de pan con tomate y jamon serrano
  • Jamón serrano sin grasa, lomo, morcilla
  • Harina integral
  • Sorbetes de fruta natural, helados de leche con fruta
  • Leche ecológica, leche de cabra, leche de soja,
  • Mantequilla
  • Pan integral de levadura madre
  • Patatas fritas caseras hechas con aceite de oliva
  • Pechuga de pollo a la plancha
  • Fruta, yogur natural
  • Legumbres cocidas con verduras y jamón
  • Huevos, pescados, soja, pollo, pavo, frutos secos
  • Quesos blandos
  • Zumos naturales, agua con limón
  • Sal con hierbas
  • Una cucharadita de aceite de oliva con yogur desnatado y pimienta
  • Bizcochos caseros con harina integral, miel, huevos, mermeladas, chocolate negro, etc.
  • Ensaladas recién hecas, verduras hervidas en casa, purés caseros, sopas caseras, etc.
  • Zumo de limón fresco

29 de junio de 2011

La forma de comer fuera de casa condiciona el comportamiento de los hijos

       La frecuencia y las elecciones de los padres al comer en distintos tipos de restaurante influyen de manera notable sobre los hábitos alimentarios de los hijos
        En los países de nuestro ámbito, la obesidad infantil resulta, con la mirada puesta en el futuro, un grave problema de salud pública. En el caso de España, esta situación supone una especial preocupación, ya que es uno de los líderes en cuanto a la incidencia de obesidad infantil y registra una de las cifras más altas, junto con las de otros países mediterráneos como Italia, Grecia y Malta. En el origen de esta circunstancia descansan múltiples factores, pero los elementos circunscritos al estilo de vida parecen tener un mayor impacto en el aumento de peso de los más pequeños. Cada vez es más patente la influencia de las conductas de los padres en el futuro comportamiento de sus hijos. Así lo ha puesto de manifiesto un reciente estudio que ha evaluado los cambios en el comportamiento de los niños en virtud de las elecciones y frecuencia de los padres al elegir distintos tipos de restaurantes: tradicionales frente a los de comida rápida y energética.
    
        En relación con épocas anteriores, cada vez es más frecuente comer fuera de casa, tanto en el caso de los adultos por motivos de trabajo como en el de los más pequeños en sus respectivos centros escolares. Pero además, las ocasiones de salir a comer o cenar fuera por ocio y placer también se han multiplicado de forma importante con respecto a años atrás. Estas oportunidades suponen una ocasión inmejorable para practicar con el ejemplo y, cuando se sale en familia, aprovechar para asentar en nuestros hijos unas adecuadas elecciones, ya sea en el momento de elegir el estilo del restaurante como, una vez dentro, decidirse por escoger platos acordes con las recomendaciones en salud y alimentación.
La influencia de la figura paterna en el número de ocasiones y en el estilo de restaurante elegido es mayor que la de la madre
        Un reciente estudio realizado en la Universidad A&M de Texas y publicado en la revista "Journal of Nutrition Education and Behavior" ha puesto de manifiesto que la frecuencia con la que los padres escogen locales de comida rápida o restaurantes tradicionales influye en la frecuencia con que los hijos comen fuera de casa, en unos u otros restaurantes, y que estos hábitos, a su vez, podrían estar asociados a los problemas de sobrepeso de los menores. En este estudio, original en sus planteamientos, se detectaron distintas variables en 312 familias norteamericanas con hijos entre 9 y 15 años. Entre los factores que se tuvieron en cuenta figuraron aspectos del estilo de vida del padre y de la madre, como la flexibilidad de sus agendas laborales, el valor que otorgan a su carrera profesional, la importancia que dan los padres y el ambiente que hay en el momento de la cena (momento en el que con mayor probabilidad se reúne toda la familia después de la jornada), el tiempo que llegan a pasar los hijos dentro del coche, etc.
        También hubo lugar para alguna "sorpresa" en los resultados del estudio: se encontró una fuerte y especial asociación entre los hábitos de la figura paterna y los de sus respectivos hijos. Se descubrió una mayor influencia del padre frente a la madre en el hecho de que los hijos pasen mayor o menor tiempo en restaurantes y sobre el tipo de estos restaurantes. Una explicación a este hecho radica, según los autores, en que los niños, cuando comen fuera de casa, lo hacen con mayor frecuencia en compañía del padre que de la madre. En líneas generales, los padres que acuden con más periodicidad a restaurantes de comida rápida tienen hijos más asiduos a este tipo de restaurantes y pasan más tiempo en ellos, frente a los hijos de padres que hacen descansar en el momento de la cena un "momento especial" y pueden dedicar más tiempo.
La bondad de una determinada elección radica en la frecuencia con la que se escoge
      Según estudios anteriores, las personas empeoramos nuestro patrón de alimentación cuando comemos fuera de casa, al alejarnos de las recomendaciones. Comer fuera del hogar, a menudo, está asociado con hacer elecciones de alimentos más ricos en grasas y con una menor calidad nutricional.
       Este hecho debe tenerse en cuenta porque hay datos que demuestran que, del presupuesto destinado a la alimentación, las familias gastan cada vez un mayor porcentaje en comer fuera de casa, lo que supone uno de los aspectos más remarcables en los cambios de patrones de alimentación de las últimas dos décadas. Los cambios en los estilos de vida y la distinta organización de las jornadas laborales y escolares son quizá claves para entender este cambio.
       Sin embargo, tal y como defiende el Doctor Alex McIntosh, autor principal del estudio mencionado, no es necesario pensar que por comer fuera de casa se ha de hacer peor en lo referente a las recomendaciones, pese a que, es verdad, en la actualidad las raciones han aumentado y los platos se "preparan" de una forma menos recomendable.
       Basta recordar una serie de consejos básicos al comer fuera con los hijos:
  • No abusar de esta opción. Antes de salir de casa por falta de recursos, conviene recordar que se pueden hacer comidas y cenas familiares en el hogar con un mínimo de dedicación. Hay múltiples ayudas que agilizan la preparación de menús saludables y equilibrados: alimentos de IV gama, legumbres cocidas al natural listas para diversas aplicaciones, como ensaladas o potajes, o productos de V gama, que son una buena opción que se completa en casa con frutas y verduras frescas.
  • Ante la posibilidad de elección de diversas ofertas de restaurantes, inclinarse por locales donde las opciones estén más acordes con las recomendaciones: primeros platos a base de verduras, hortalizas o legumbres y guarniciones de los segundos en la misma línea; pescados como opción en los segundos platos; postres que incluyan fruta fresca o zumos naturales y/o frutos secos como alternativa; tecnologías culinarias sin una gran adición de gran cantidad de grasa (al vapor, horno, parrilla, salteado, plancha, etc.).
  • Los menús infantiles de restaurante no siempre son la mejor opción porque, en parte, limitan las posibilidades de los más pequeños. Con frecuencia consisten en un primer plato de pasta o arroz, un segundo de carne con patatas fritas y un postre elaborado, repostería o helado. En estos menús se echan en falta los vegetales, los grandes ausentes.
  • Invitar a los más pequeños a escoger platos "de mayores" o a compartirlos con ellos, hacer llegar a estos el placer por una buena comida, por la gastronomía, más allá de la elección de soluciones "fáciles" y aburridas por lo repetido.
  • En el caso de llegar a un restaurante de comida rápida, demostrar que en estos establecimientos también se pueden hacer unas elecciones mejores que otras y no abusar de las raciones extragrandes, aunque cuesten solo un poco más de dinero.
       El trabajo de ambos progenitores influye en la forma y manera en que los hijos dan cuenta de los alimentos, de la frecuencia con que se acude a unos y otros restaurantes y, en definitiva, de la influencia en su peso. Algunos estudios demuestran una asociación entre el nivel de dedicación laboral de los padres y las variables mencionadas.
        Los hijos cuyos padres tienen horarios fijos y no muy exigentes, o bien un horario flexible, pasan de media más tiempo en restaurantes más tradicionales y no tanto en los de comida rápida. A su vez, las madres que priorizan su faceta de mujer trabajadora por encima de su rol familiar tienen, de media, hijos con una mayor predisposición al consumo de comida rápida.
        Como dato curioso, cabe mencionar que el tiempo que pasan los niños en el coche entre semana guarda una relación directa con las veces que se come fuera de casa. Los niños que pasan más tiempo en el coche comen más veces fuera y, a la inversa, quienes utilizan menos el coche, comen con más frecuencia en casa. Sin duda, parece que la distancia al trabajo de los padres también es una variable destacada.

FUENTE: Consumer Eroski

27 de mayo de 2011

Compartir mesa con los padres mejora la dieta de los jóvenes

      Comer en familia tres veces por semana basta para reducir el riesgo de que niños y adolescentes tengan una dieta poco equilibrada, exceso de peso o trastornos alimentarios. Así lo demuestra la investigación más amplia realizada hasta la fecha sobre la relación entre comidas familiares y salud de los hijos.


      Que tres comidas en familia por semana sean suficientes para mejorar la dieta indica que los beneficios de sentarse juntos a la mesa "no se limitan a estas tres comidas sino que se extienden a otras comidas a lo largo de la semana", ha explicado por correo electrónico Amber Hammons, coautora de la investigación, de la Universidad de Illinois en Urbana-Campaign (EE.UU.).

      Pero si unos padres tienen ocasión de comer con sus hijos cuatro o cinco veces por semana, los beneficios serán mayores que si sólo comen tres, explica Hammons. "Proponemos que las familias procuren compartir cinco comidas por semana. Sabemos que en muchos hogares es complicado, porque todo el mundo está muy ocupado, pero para la mayoría de las familias es un objetivo posible".

      La investigación se ha basado en los datos de diecisiete estudios anteriores realizados en seis países y en los que han participado 182.836 niños y adolescentes de entre 3 y 17 años. Es lo que técnicamente se llama un metaanálisis: una investigación que sintetiza el conjunto de resultados científicos sobre una cuestión.

      Se han analizado datos de Estados Unidos, Canadá, Finlandia, Australia, Nueva Zelanda y Japón. Dado que distintos modelos de familia conviven en estos seis países, los investigadores han definido como comida familiar aquella en que los hijos comparten mesa por lo menos con uno de sus padres.

      Según los resultados que se presentarán en el número de junio de la revista médica Pediatrics, comer en familia por lo menos tres veces por semana reduce en un 12% el riesgo de que los hijos tengan sobrepeso, un beneficio que se observa tanto en niños como en adolescentes.

     Con tres comidas en familia semanales se reduce también un 20% el consumo de alimentos poco saludables como los de comida rápida y las bebidas azucaradas, y aumenta un 24% el consumo de alimentos saludables como frutas, verduras y hortalizas. En este caso, el efecto es más acusado en adolescentes, que a menudo pueden elegir lo que comen, que en niños.

     También es más acusada en adolescentes la reducción del riesgo de trastornos alimentarios. Con cinco comidas en familia por semana, el riesgo de que un o una adolescente se dé atracones de comida , se provoque vómitos o se ponga a dieta sin que haya un motivo médico baja un 35%.

      Entre los distintos factores que han contribuido a que las comidas familiares no sean tan frecuentes como en el pasado, Toni Massanés, director de la Fundació Alícia, destaca la tendencia a construir pisos pequeños sin mesa en la cocina. "Hay otros factores, como los horarios laborales de los padres, pero a veces se olvida que la cocina ha dejado de ser un espacio de convivencia", señala Massanés, que promociona la alimentación saludable desde la Fundació Alícia.

      "Comer juntos es una de las conductas más saludables que las familias pueden poner en práctica", destaca Amber Hammons. Los beneficios, recuerda la investigadora, no se limitan a la alimentación sino que se extienden a otras áreas de la vida de niños y adolescentes. Otros estudios han detectado que comer en familia está relacionado con un mejor rendimiento académico y con un menor riesgo de consumo de drogasentre los jóvenes. Y aunque no está demostrado que comer con los padres sea la causa de estos beneficios, "las interacciones personales a la hora de comer contribuyen probablemente a mejorar la salud y el bienestar de los niños más allá de la dieta", afirma Hammons.

       Falta explicar de qué modo comer en familia tiene efectos saludables que van más allá del momento de la comida, admite Amber Hammons. Una posibilidad es que, cuando los padres preparan comida para la familia en casa, procuran que sea equilibrada y procuran no abusar de platos poco saludables. Una hipótesis complementaria es que, cuando los padres comen con sus hijos, tienen ocasión de hablar con ellos y enseñarles a comer de manera saludable. Y también tienen ocasión de detectar precozmente cualquier indicio de trastorno alimentario o conducta inadecuada y abordarlo antes de que se convierta en un problema. "Probablemente sea una suma de factores", sostiene Hammons. "Vamos a estudiarlo en próximas investigaciones".

FUENTE: ARS

6 de abril de 2011

Dieta mediterránea y cerveza

      Según el estudio "Cerveza, Dieta Mediterránea y enfermedad cardiovascular", los consumidores moderados de cerveza que han participado en la investigación presentan una menor prevalencia de diabetes mellitus e hipertensión, realizan mayor actividad física y tienen un índice de masa corporal menor que los no bebedores

      El Dr. Ramón Estruch, Consultor Senior del Servicio de Medicina Interna en el Hospital Clínic de Barcelona, ha impartido la conferencia "Bebidas fermentadas, Dieta Mediterránea y Enfermedad Cardiovascular", en las XI Jornadas Nacionales de Nutrición Práctica

      Los hábitos de alimentación de los consumidores moderados de cerveza en los países mediterráneos, como España, difieren mucho de los países anglosajones, ya que siguen un patrón alimentario más próximo a la Dieta Mediterránea tradicional

      El patrón alimentario global de los consumidores moderados de cerveza es más próximo a la Dieta Mediterránea que el de los no consumidores de esta bebida fermentada. Además, la ingesta de ácido fólico, vitaminas, hierro y calcio es superior y presentan una menor incidencia de diabetes mellitus e hipertensión, así como un índice de masa corporal inferior. Éstas son algunas de las principales conclusiones del estudio "Cerveza, Dieta Mediterránea y enfermedad cardiovascular", desarrollado por varias instituciones, como el hospital Clínic, la Universidad de Barcelona o el Instituto de Salud Carlos III. El estudio se ha expuesto hoy a la comunidad científica en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid durante las XI Jornadas Nacionales de Nutrición Práctica.

      Esta investigación, que se enmarca dentro del estudio PREDIMED, ha utilizado una muestra de 1.249 participantes con un elevado riesgo vascular, y ha analizado la relación entre consumo moderado de cerveza, factores de riesgo cardiovascular, patrón de alimentación y actividad física. Según el Dr. Ramón Estruch, "los bebedores moderados de cerveza manifestaron consumir una mayor cantidad de verduras, legumbres, pescado, cereales y aceite de oliva, todos estos productos ligados a la Dieta Mediterránea, y aseguraron realizar mayor actividad física".

      Por otra parte, el estudio ha constatado que el patrón alimentario próximo a la Dieta Mediterránea tradicional que manifestaron los consumidores habituales de cerveza dista mucho del patrón observado en el mundo anglosajón, en el que los consumidores de cerveza suelen tomar productos menos saludables, platos precocinados, azúcar, patatas fritas, embutidos, carne de cerdo o grasas poliinsaturadas.

      La investigación también ha comprobado que los participantes que consumían cerveza de forma moderada referían un consumo más elevado de proteínas y carbohidratos (incluida la fibra) que los no bebedores, mientras que el consumo de grasa era el mismo. Además, los consumidores de cerveza tomaban una cantidad significativamente superior de ácido fólico, vitaminas B, E y D, así como hierro y calcio, puesto que esta bebida fermentada es rica en estos componentes.

      Asimismo, los consumidores moderados de cerveza presentaron un índice de masa corporal menor que los no bebedores, sin que se hallaran diferencias en el perímetro de la cintura como medida de la obesidad visceral.

      El estudio "Cerveza, Dieta Mediterránea y enfermedad cardiovascular" ha puesto de manifiesto que las personas que consumían cerveza habitualmente de forma moderada presentaban una menor incidencia de diabetes mellitus e hipertensión ?factores de riesgo en la enfermedad cardiovascular-, así como unas cifras de HDL-colesterol mayores que los no bebedores. "Estos datos son acordes con los resultados de numerosos estudios epidemiológicos que señalan una menor incidencia de diabetes mellitus e hipertensión en los bebedores moderados y un mejor perfil lipídico con elevación de HDL-colesterol (conocido como colesterol bueno) y disminución de LDL-colesterol (colesterol malo)", ha asegurado el Dr. Ramón Estruch.

      Las enfermedades cardiovasculares están detrás de uno de cada tres fallecimientos en España y constituyen la primera causa de mortalidad. La cardiopatía isquémica (angina de pecho, infarto agudo de miocardio y muerte súbita), la enfermedad cerebrovascular o ictus cerebral y la enfermedad periférica son las patologías más comunes en España.


       El consumo moderado de cerveza (un máximo de 3 cañas para los hombres y 2 para las mujeres) puede tener efectos positivos para el organismo, siempre que se trate de individuos adultos y sanos. Está elaborada con ingredientes 100% naturales (agua, cebada y lúpulo) y es una de las pocas bebidas que contiene vitaminas y minerales de forma natural.

      Por este motivo, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) incluye en la Pirámide de la Alimentación Saludable -principal referente en material nutricional que integra todos los alimentos propios de nuestra dieta- el consumo opcional y moderado de cerveza, por supuesto, siempre por adultos sanos.

      La investigación, enmarcada dentro del estudio PREDIMED, es un trabajo de intervención nutricional en el que se pretende evaluar la eficacia de la Dieta Mediterránea en la prevención primaria de enfermedades cardiovasculares. El estudio PREDIMED es un gran ensayo clínico, que comenzó en 2003, aleatorizado de intervención dietética en personas con alto riesgo cardiovascular, con el objetivo principal de averiguar si la Dieta Mediterránea suplementada con aceite de oliva extra virgen o frutos secos evita la aparición de enfermedades cardiovasculares (muerte de origen cardiovascular, infarto de miocardio y/o accidente vascular cerebral), en comparación con una dieta baja en grasa. Como variables secundarias, se evalúan también los efectos de la Dieta Mediterránea sobre la mortalidad global e incidencia de insuficiencia cardiaca, diabetes, cáncer, deterioro cognitivo y otras enfermedades neurodegenerativas.

       Como objetivos secundarios del estudio también se incluye la valoración de los efectos del consumo de bebidas fermentadas (cerveza y vino) sobre los factores de riesgo vascular y la incidencia de complicaciones cardiovasculares, y la identificación de aquellos sujetos con determinadas características fenotípicas y genotípicas que se benefician más del consumo de una Dieta Mediterránea tradicional y sus principales alimentos.

       El equipo del estudio PREDIMED reúne a los principales grupos de investigación sobre nutrición y enfermedad cardiovascular de España.

25 de marzo de 2011

Desayunos personalizados

       La elección de los alimentos se adaptará a las necesidades individuales, de acuerdo a los criterios personales y de salud.

        Para muchas personas, el desayuno es el gran olvidado del día. Sin embargo, los manuales de nutrición y alimentación básica equilibrada insisten en que un desayuno bien planteado se debe sustentar en tres pilares básicos: un cereal, un lácteo y una fruta. En la siguiente confección de propuestas de desayunos, se ha optado por la selección idónea de alimentos para cada objetivo. El hecho de que no ingiera alguno de los alimentos entendidos como básicos no se traducirá en un menor valor nutritivo, si tales raciones de alimentos se contemplan en las comidas restantes del día.
      Si el cansancio, la falta de atención y concentración, el mal humor o la irritación hacen mella durante la mañana, la respuesta puede ser sencilla: el desayuno es deficiente o no se ajusta en cantidad o tipo de alimentos a las exigencias del cuerpo. Las siguientes ideas pueden ayudar a poner el punto de equilibrio en esta comida diaria tan importante.
 
-El desayuno básico. Un bocadillo de pan integral con unas gotas de aceite de oliva virgen, rodajas de tomate y bonito o una tostada integral con jamón se admiten como dos propuestas mínimas básicas para no salir de casa "con el estómago vacío". Una infusión o un café calentarán el cuerpo, si bien para algunos la alternativa de café con cereales libre de cafeína es más acertada.
 
-El intelectual. El cerebro, el órgano ejecutivo del cuerpo por excelencia, tiene unos requerimientos muy precisos: glucosa, una serie de vitaminas del grupo B para metabolizar la glucosa y transformarla en energía (ATP) y minerales concretos para activar la función neuronal. La elección es un tazón de muesli, una mezcla donde abunden los copos de avena, los frutos secos y las frutas desecadas. No pueden faltar los orejones de melocotón y los pistachos. Juntos proporcionan una excelente dosis de hierro, magnesio y potasio, elementos fundamentales para la conexión neuronal. Un par de cucharadas de frutas del bosque (arándanos, grosellas, frambuesas...) son el complemento antioxidante idóneo para el cerebro.
 
-Especial para deportistas. El secreto está en combinar con acierto y en su justa medida alimentos ricos en azúcares rápidos, que proporcionan energía instantánea para el movimiento, y azúcares complejos, que proveen de energía de forma paulatina para garantizar un ejercicio duradero y con la intensidad que exija la prueba física. La propuesta es un desayuno donde los azúcares rápidos provengan de frutas frescas y desecadas o endulzantes como la miel, mientras que los complejos lo serán en forma de cereal integral (arroz). En esta ocasión, la propuesta se compone de arroz con leche aromatizado con canela y mezclado con uvas pasas, infusión endulzada con miel, una taza de macedonia de frutas de temporada y un bocadillo integral con jamón.
 
-Para aflojar la tensión. Los nervios y la tensión acumulada por la entrega de un proyecto, una reunión estratégica, el comienzo de un nuevo empleo, etc., es motivo suficiente para desayunar diferente. Esta primera comida será más ligera, es decir, más rápida de digerir y de asimilar. El desayuno consistirá en una infusión de té verde o té mu (da vitalidad, pero no es excitante), un bol de copos de maíz sin azucarar con bebida de avena y una pieza de fruta de temporada (un par de mandarinas, 6 fresas, dos albaricoques...).
 
-Ligero pero nutritivo. Un café con leche desnatada o una infusión sin azucarar y un mini sándwich integral con tomate, lechuga, pepino y queso fresco es una idea de comida sana, ligera y nutritiva. El pan integral, al ser más rico en fibra, tiene más efecto saciante. La combinación apenas suma 200 Kcal y surte de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes, una pequeña dosis de proteínas y carbohidratos complejos. La ración de fruta se puede reservar para tomar a media mañana como tentempié.
 
-Superenergético. Una buena porción de energía en forma de proteínas, hidratos de carbono complejos y grasas insaturadas saludables es clave para superar con éxito el esfuerzo físico que exigen muchas labores. Los bocadillos son una elección acertada si el relleno no consiste siempre en embutidos. Una opción es un bocadillo de tortilla francesa, junto con una infusión digestiva, como la menta poleo o el regaliz, un yogur y un puñado de nueces o de avellanas.
 
-Cuidar los nervios. Esto exige pensar en alimentos con un aporte de carbohidratos complejos y con un surtido de vitaminas del grupo B, los nutrientes elementales de las células nerviosas, las neuronas. Se plantea la opción de un bol de copos de avena con bebida de avena, un té de rooibos y una compota de manzana y ciruelas pasas.
 
-El más sano para el corazón. Este desayuno incluirá nutrientes como los ácidos grasos omega 3 y vitaminas antioxidantes, como la vitamina E y la C. Un té verde suave junto con un bocadillo de pan integral untado con aceite de oliva virgen extra y bonito o sardinas es una idea sana. Se complementará con un kiwi y cuatro nueces.
 
-Desayuno para ocasiones especiales. La bollería y los bizcochos son productos que se han de reservar para las ocasiones especiales si se quiere que formen parte de una alimentación equilibrada. Si son caseros, se elaborarán con los ingredientes de mayor calidad: huevos frescos, harina integral, aceite de oliva virgen, etc. Si se decide comprarlos, se escogerán sin "ácidos grasos parcialmente hidrogenados", conocidos como grasas trans y que se han evidenciado como las más perniciosas para la salud del corazón. En cuestión de valor nutricional, serán más saludables los productos con menos azúcares añadidos. En esta categoría de desayunos para momentos muy puntuales, figuran los desayunos típicos anglosajones compuestos por huevo frito y bacon.
 
-Para gourmets. Un zumo de naranja recién exprimido elaborado con fruta fresca, unas rebanadas de pan de hogaza tostadas, untadas con aceite de oliva virgen extra y acompañadas con jamón selecto, ibérico o de bellota, es un desayuno con una selección de productos de calidad que gusta a los paladares más exigentes.

-No desayunar, un error:

       Desayunar es un buen hábito que tiene repercusiones positivas en la salud física y mental, lo que redunda en una mejor sensación de bienestar. Es la forma de comenzar el día mientras se pone en práctica la dieta equilibrada.
      Las ventajas son numerosas: mejora el estado nutricional, al contribuir al balance de energía y de variedad de nutrientes esenciales (calcio, hierro, magnesio, vitaminas del grupo B...), permite un mejor y mayor rendimiento físico e intelectual (mejor memoria y más concentración) y ayuda a controlar el peso, ya que hace posible que no se sienta un hambre voraz en la comida siguiente.

23 de marzo de 2011

Menús escolares y hábitos alimentarios

    La comida del colegio influye de manera determinante en el establecimiento de unos hábitos alimentarios adecuados en la población escolar.

        Pasado el segundo año de vida, los niños comienzan a socializar en diversos aspectos, entre ellos, en torno a la alimentación. Los pequeños reciben influencias evidentes por parte de distintos miembros de la familia (abuelos, tíos, hermanos) o de sus propios amigos, que en ocasiones les invitan a probar diferentes alimentos, como dulces, helados, refrescos, bollos o golosinas, alejados de los patrones alimenticios recomendados. Este hecho puede afectar de forma significativa a sus hábitos alimentarios, ya que comienzan a conformarse durante los primeros años. Los menús que se sirven en los comedores de guarderías y centros educativos constituyen otro elemento que incide de manera relevante en la alimentación del niño, en su estado nutricional y de salud. La importancia es grande porque constituye una parte relevante de su dieta diaria, que se repite cinco días a la semana, durante muchas semanas al año.     
       Por ello, desde 2010, el personal que gestiona el servicio del comedor escolar en los centros educativos dispone de un documento de consenso sobre "La alimentación en los centros educativos", que informa sobre el contenido energético de los menús según la edad de los escolares, la frecuencia de consumo de los diferentes alimentos y el tamaño de las raciones. El fin último es educar en buenos hábitos alimentarios y facilitar una dieta equilibrada a todos los escolares. 

28 de septiembre de 2010

Congreso mundial sobre las estrategias para la reducción de sal y azúcar en los alimentos

       Los próximos 28 y 29 de octubre se celebra un congreso sobre las estrategias actuales para reducir la presencia de azúcar y sal en los alimentos. Esta conferencia tiene como objetivo presentar las estrategias para prevenir enfermedades crónicas como la obesidad, cáncer, enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas. Para ello, reunirá a académicos y empresarios para discutir las innovaciones y las estrategias para reducir los niveles de azúcar y la sal en los alimentos.       La conferencia se dividirá en dos partes; la primera se centrará en reducir el contenido de azúcar y examinar las alternativas posibles, tales como la estevia, un edulcorante natural. Los expertos serán invitados a discutir sobre los efectos biológicos y farmacológicos de la estevia, para presentar los últimos avances, para discutir posibles aplicaciones en la industria agroalimentaria y para evaluar los aspectos legales en Europa.
      La segunda parte de la conferencia se centrará en reducir el contenido de sal. La conferencia será la voz de muchos expertos que presentarán diversas estrategias para reducir el contenido de sal en los alimentos. Una sesión especial se centrará en la sensibilidad al umami, el denominado como quinto sabor. La conferencia también examinará cómo una nueva generación de ingredientes de sabor se centra en el umami.
     Una sesión de intercambio en la reducción de la cantidad de azúcar y la sal también se llevará a cabo para establecer una cooperación entre empresas, productores de ingredientes y las compañías de marketing en el campo de la salud.

31 de marzo de 2010

Comer y ver la tele, una mala receta

      Utilizar la tele como aliado para lograr que niños y adolescentes coman no es buena idea. Es un recurso tramposo que reduce la alimentación a un papel secundario y fomenta hábitos poco saludables. Un estudio de la Universidad de Illinois (EE.UU.) asegura que la ingesta ante la pequeña pantalla, en el sofá del salón o en la mesa, favorece el incremento de la cantidad de comida y la reducción de su calidad.

-Descontrol de cantidad y calidad
       El momento de desayunar, comer, merendar y cenar puede resultar difícil, provocar estrés e, incluso, motivar peleas familiares. A menudo, estas situaciones son inevitables porque, como en toda adquisición de buenos hábitos, a comer se enseña y se aprende, una tarea que no es fácil. Comer bien, sano, es consecuencia de una buena educación y de cumplir con una serie de normas. Desterrar la tele es una. Y a tenor de las últimas investigaciones, una de las más básicas.      Alimentarse de manera inconsciente, mientras se presta poca atención y poco gusto por la actividad en sí, lleva a los adultos, niños y adolescentes a comer más y peor. En conclusión: es más sano y más sabroso no compatibilizar la comida con la televisión. Alimentarse es algo serio a lo que conviene prestar toda la atención.

-La publicidad influye:

     Al peligro de ahondar en el sedentarismo si se tiene el mal hábito de ver durante muchas horas la televisión, se suma el riesgo de convertirse en un objetivo fácil para la publicidad, que se revela insana.  

      De la publicidad que pueden ver los niños y adolescentes mientras comen y miran la tele, casi la mitad de los anuncios relacionados con alimentos no se pueden incluir en una dieta saludable. Es más, "predominan los anuncios de productos con demasiados azúcares y grasas, mientras que brillan por su ausencia los de verduras y frutas". En consecuencia, a los jóvenes televidentes les llega una información incoherente con los mensajes que el adulto, quien le procura la comida, le quiere transmitir. No considera atractiva la comida que tiene en el plato.

       Juan Madrid, experto especialista en endocrinología y nutrición del hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia, publicó un libro titulado "Conoce la verdad de los alimentos anunciados en TV, tú puedes". El manual evidencia que, en ocasiones, las personas se dejan influenciar demasiado por los anuncios televisivos, que se venden muchos alimentos con promesas de una vida más sana y feliz si se consumen o que ayudarán a adelgazar o a tener más energía.

-Fomento del sedentarismo: 

     Comer es una actividad necesaria, gratificante y primaria. Supeditarla a hacerlo delante de la televisión la reduce a una acción secundaria y accidental. Lleva a tomar distancia con la alimentación y a perder conciencia de su importancia. Es comprensible e inevitable que, en ocasiones, los padres se ayuden de la televisión -o de un reproductor de imágenes- para lograr que los hijos coman, que premien un buen comportamiento y permitan ver los dibujos durante la cena o que dejen a los niños delante de la tele para que los adultos puedan disfrutar de una comida. 

      Estas actuaciones son naturales. Pero hay que estar alerta y ser conscientes de que comer y ver la tele a la vez es un mal hábito, una mala costumbre. Lo es, entre otras razones ya citadas, porque comer no es una actividad lúdica para momentos de ocio. Si se contempla así, se establece como hábito pasivo: "me dejo alimentar sin prestar atención a qué hago porque mi interés está ajeno a ese acto", "no interactúo en un proceso importante como es mi nutrición". 

      En definitiva, aunque en principio ayudarse de la tele para introducir alimentos en la boca o en la dieta pueda parecer más fácil, a la postre es un truco que esclaviza y los malos hábitos son muy difíciles de erradicar.

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28 de junio de 2012

Una buena hidratación, fundamental para el verano


      El 70% de la población es una cifra muy elevada como para pasar por alto la alerta que realiza la Organización Médica Colegial (OMC) y el Observatorio de Hidratación y Salud (OHS), sobre los riesgos de deshidratación en verano, y aunque la cifra fuera inferior lo tendríamos en cuenta, cada año nos sumamos a las campañas sobre las recomendaciones para cuidar la salud a través de una hidratación saludable. Hoy vamos a repasar este tema, pues a pesar de que es vital, muchas personas siguen sin ser conscientes de que es necesario beber incluso sin tener sed, pero no irse al otro extremo, en el que se encuentra una patología conocida como potomanía.
      Partiendo de la potomanía, definida como una conducta obsesiva caracterizada por la excesiva ingesta de agua, y que como os comentamos, pueden aumentar el riesgo de sufrirla en verano, puede darse el caso de la hiperidratación, una intoxicación por consumo de agua que puede conducir a padecer graves problemas de salud. Como siempre, hay que recordar que todos los extremos son malos, es necesario conocer las necesidades de cada uno para disfrutar de una hidratación saludable y a través de qué bebidas y alimentos la podemos conseguir.

      A las personas que les cuesta ingerir líquidos si no tienen sed, les ayudará disponer de una gran variedad de bebidas, pues esto facilita que la ‘obligación’ de hidratarse tomando líquidos pueda resultar placentera. Hay que destacar que dentro de la variedad de bebidas con las que se puede contar para una buena hidratación, hay que descartar las que contienen alcohol.
      Según los especialistas, esperar a beber cuando aparece la sed es un hábito que se debe cambiar porque en ese momento ya se ha iniciado el proceso de deshidratación, se han perdido líquidos por el calor, la actividad física, la exposición al sol… y es necesario reponerlos, en caso contrario se padecería debilidad, cansancio, dolor de cabeza, falta de concentración, bajo estado de ánimo, etc. Esta última era la conclusión de un estudio realizado en la Universidad de Connecticut que conocíamos el pasado mes de febrero, y en el que ya se declaraba que se considera deshidratación leva cuando se pierde un 1’5% del volumen de agua del organismo.
      Recordemos que no todo es beber líquidos, los alimentos ricos en agua son también una fuente de hidratación, podemos considerar que nuestro organismo es inteligente y demanda lo que necesita también con los cambios en los hábitos de alimentación en verano, no obstantes siempre habrá personas que no sólo necesitan satisfacer las necesidades que le demanda el cuerpo, sino que también deberán instaurar nuevos hábitos. Hay que dedicar especial atención en este aspecto a las personas mayores y a los niños, son las personas más susceptibles de sufrir una deshidratación.
     No estará de más recordar el decálogo para una hidratación adecuada que ya proporcionaba hace unos años el OHS (Observatorio de Hidratación y Salud), y que han actualizado ligeramente, estas son las recomendaciones para estar bien hidratados en verano:
1. Beber de 2 a 3 litros de líquido al día de manera continua y en pequeñas cantidades.
2. Si se realizan actividades y esfuerzos físicos notables, conviene aumentar estas cantidades y vigilar las pérdidas excesivas de líquido a través del sudor.
3. Llevar siempre a mano una botella de bebida que nos recuerde la necesidad de beber.
4. No confiar únicamente en la sensación de sed ya que suele aparecer cuando existe cierta deshidratación.
5. Beber variedad de bebidas: agua, infusiones, refrescos, zumos, lácteos, etc. El sabor de las bebidas ayuda a beber lo necesario.
6. Ingerir alimentos ricos en agua (frutas, verduras y hortalizas).
7. Evitar el consumo de bebidas alcohólicas, tienen efecto diurético y deshidratan.
8. En épocas de calor intenso, además de aumentar el consumo de líquidos, mantenerse en un ambiente fresco y ventilado.
9. Vigilar la adecuada ingesta de líquido de los más vulnerables a la deshidratación (ancianos, deportistas, trabajadores al aire libre, etc.)
10. En caso de duda sobre cómo hidratarse adecuadamente, consultar a los especialistas de la salud (médicos, enfermeros o farmacéuticos).

26 de junio de 2012

La crisis está transformando los hábitos alimenticios


     Pucheros de lentejas, garbanzos y judías con verduras, con chorizo y morcilla de siempre; patatas con pollo, arroces, pasta con verduras y hasta los huevos han recuperado protagonismo en las casas y los táperes de los españoles desde que empezó la crisis en el 2007, más por necesidad que por gusto.
      «Comer más, no comemos, y lo que cobramos hay que repartirlo entre el resto de necesidades de la familia, pero un arroz o unas lentejas dan de comer a muchos miembros de una familia de una forma más económica que otras opciones», reconocen desde una empresa de alimentación.
     Desde ese 2007, la nevera de los españoles ha hecho un hueco a los productos de puchero y hortalizas, que se han consumido entre un 20 % y 40 % más el pasado abril frente al mismo mes del año en que se inició la retracción del consumo.
Más comida en casa
     Pero también ha subido el consumo de pasta (17,6 %) y, en el caso de la carne, el precio de la de ave ha sido un polo de atracción respecto a otras proteínas animales más caras, lo que ha propiciado que su consumo aumentara en un 40 % el pasado abril respecto al mismo período del 2007, según el Ministerio de Agricultura.
     Las familias también regresan al desayuno, las cenas y los almuerzos en casa y al táper en la oficina, lo que se ha reflejado en un aumento de la ingesta de sopas y caldos (23,5 %), de cereales (54,3 %), mantequilla (35,2 %) y margarina (16,4 %).
     Eso sí, prescindir de lujos caros en épocas de crisis se suple con otras compensaciones más asequibles pero de igual efecto anímico, como es el chocolate, cuyo consumo desde que empezó la crisis ha subido un 41?%, y los helados, que lo han hecho en un 26,4 %.
     La crisis ha disparado la venta de tarteras, envases que hace tres años a duras penas se encontraban más allá de las secciones infantiles del hipermercado plagadas de famosos dibujos animados y que ahora se han reinventado para adultos con diseños modernos, según admiten desde el sector. Volver al puchero y a las hortalizas y legumbres de siempre sale mucho más económico y, en función del lugar de compra y de las ofertas, el importe varía notablemente,

FUENTE: la voz de galicia

20 de febrero de 2012

Las bondades del jengibre

El jengibre tiene múltiples beneficios, y ha sido utilizado en China desde hace más de 3.000 años con fines medicinales. Fue Marco Polo quien lo introdujo en Europa, y desde entonces, se convirtió en una especia muy buscada.
Esta raíz, de sabor picante, se puede tomar cruda, en infusión o té, picada o incluso confitada, y es conocida por ser de alivio para la garganta e, incluso, para reducir los síntomas en casos de náuseas y vómitos (también durante el embarazo).
Entre sus nutrientes destaca la presencia de vitamina C, calcio, potasio y magnesio, además, posee polifenoles y componentes antioxidantes de gran beneficio para nuestro organismo.
Con respecto a sus propiedades, el jengibre se utiliza para aliviar casos de mareos: uno de los estudios más recientes al respecto data de la década del 80, en el que se probaron los efectos del polvo de raíz de jengibre en 80 cadetes nuevos navalesque realizaban maniobras en alta mar durante tormentas. Se encontró que el grupo que había tomado un gramo de esta sustancia tenía menos síntomas de cinetosis que el grupo al que se le había dado un placebo.
Pero así también, el jengibre es de ayuda para las mujeres embarazadas y para combatir las náuseas propias de esta etapa tan sensible: por caso, en la revista médica Obstetrics and Gynecology se publicó en el 2001 una investigación sobre la efectividad del jengibre contra las nauseas de la gestación.
Unas setenta mujeres en la dulce espera, con menos de 17 semanas de embarazo, fueron estudiadas durante cinco meses para determinar si el jengibre tenía o no algún efecto sobre sus nauseas matutinas. Con tal objetivo, a un grupo se le dio un gramo de polvo de raíz de jengibre al día, mientras que a otro, que sirvió de control, se le dio un placebo.
En el primer caso, se observó una reducción significativa de las  nauseas y vómitos, y sin efectos secundarios registrados.
Finalmente, vale mencionar otro estudio donde se concluyó que el uso de esta raíz es también un buen antiemético, para aliviar las nauseas post cirugía. En un hospital de Londres se suministró un placebo controlado a 60 mujeres que habían sufrido una cirugía ginecológica mayor, mientra que a otra cantidad similar se les dio raíz de jengibre, y a un tercero, un medicamento contra las nauseas y vómitos, metoclopramida. El jengibre tuvo unos resultados similares al medicamento prescrito contra nauseas y vómitos.

15 de febrero de 2012

hamburguesas y asma

    Verduras y pescado son buenas para el asma, las hamburguesas la propician.


      El consumo frecuente de frutas, verduras y pescado se asocia a una prevalencia más baja del asma, mientras que un alto consumo de hamburguesas trae consigo una mayor incidencia de esta enfermedad respiratoria. Así se ha puesto de relieve hoy en la II Jornada sobre salud Infantil y Medio Ambiente, organizada por la Fundación Roger Torné en colaboración con la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) y la Fundación La Caixa, en la que los pediatras han confirmado que la dieta, la contaminación y la sequía son factores que pueden propiciar la aparición del asma.
      El doctor Manuel Praena, coordinador del Grupo de Vías Respiratorias de la AEPap, ha mostrado algunas evidencias que apoyan la idea de la interacción del medio ambiente en la genética de los individuos, han informado los organizadores en un comunicado.
     Para este doctor, "el riesgo ambiental más consistente y significativo para el desarrollo del asma en la niñez es la exposición al humo de tabaco, hecho que se ha identificado en numerosos estudio epidemiológicos".
     Asimismo, el tabaquismo pasivo que sufren las embarazadas por otros miembros de la familia que fuman, también es una fuente importante para el desarrollo del asma en los fetos.
     Aunque hay muchas pruebas de que la contaminación del aire exacerba el asma ya existente, no está bien establecido su vínculo con el desarrollo de la patología, debido a que hay pocos estudios prospectivos, según el doctor Praena.
     Por su parte, el doctor Aaron Bernstein, de la Harvard School y pediatra del Children's Hospital de Boston ha advertido de como el cambio climático ya ha comenzado a repercutir en la salud de los niños a nivel mundial porque afecta a la calidad del aire y a la disponibilidad de alimentos y de agua dulce.

FUENTE: AGROINFORMACIÓN

18 de noviembre de 2011

Cómo cenar de forma saludable

Última comida del día tiene que ser ligera y temprana


Sin duda, los horarios son fundamentales para regular los hábitos alimentarios y hoy en día puede parecer que muchas veces las prisas no ayudan a seguir una dieta sana y equilibrada. Es importante repartir los alimentos en varias comidas al día (cinco es el número ideal), incluyendo un tentempié a media mañana y otro a media tarde y evitar comer entre horas. La cena es muchas veces donde más errores se cometen a la hora de seguir una buena alimentación, pues hay ciertas cosas que no tenemos en cuenta.
La cena debe ser ligera y temprana, por lo menos dos horas antes de acostarse para que dé tiempo a hacer la digestión, ya que durante el sueño es cuando el organismo reduce su actividad al mínimo y puede dificultarse el proceso de digestión. Las hortalizas y frutas son alimentos con bajo contenido en grasa y energía, por lo que la cena es un momento perfecto para incluirlas tan necesarias, para mejorar nuestra calidad de vida con pequeños cambios en la cena.

¿Qué cenar?

Incluir hortalizas y frutas en la cena es muy sencillo. Los platos únicos son una opción rápida y completa, aunque si se quiere hacer una comida con primero, segundo y postre, se puede empezar con una ensalada. Es una buena alternativa prepararla  con los alimentos que muchas veces olvidamos a lo largo del día. Además, como en otras ocasiones hemos comentado, las ensaladas son un plato que puede combinarse de diversas maneras eligiendo distintos ingredientes cada vez. Por tanto, es difícil aburrirse. Podemos además, alternar las ensaladas con diferentes verduras al vapor. También son entrantes aconsejables un consomé de verduras o puré caliente en invierno o un gazpacho frío en verano.
Si queremos tomar un segundo lo mejor será pescado, huevos o carne muy magra. La técnica culinaria puede ser variada: desde la plancha, papillote, al horno, vapor o en el microondas, evitando las frituras frecuentes. La guarnición debe tener en cuenta el ingrediente principal del primer plato, de modo que si hemos incluido una ensalada, verduras hervidas o una crema de vegetales, la guarnición debe ser de patatas, arroz, pan o pasta. Los huevos combinan muy bien con las verduras, sobre todo en tortillas. 
Si no se quiere prescindir del placer del postre, una fruta es la mejor opción. Es importante no caer en los extremos, cenar demasiado es perjudicial, pero no cenar también lo puede ser, por lo que no es adecuado cenar sólo frutas. Lo ideal es hacer cenas ligeras pero completas y poner en práctica técnicas de cocina suaves, como hervidos, al vapor o a la plancha. Con algo de planificación y creatividad podemos evitarnos el dilema de qué cenar. Es muy fácil cenar sano y equilibrado, beneficiándonos del consumo diario de frutas y hortalizas frescas que mejorarán, sin duda, nuestra calidad de vida.

A continuación te proponemos unos ejemplos de 5 cenas revisadas por el Comité Científico de la Asociación, que lo tienen todo: son sanas, ricas, completas, fáciles y rápidas de preparar.

1) Verduras con jamón serrano, filete de pavo a la plancha con ensalada verde al ajillo y chirimoya. El primer plato ofrece sin duda muchas combinaciones, teniendo siempre presente que es mejor consumir hortalizas de temporada. El filete de pavo tendrá otro ?toque? con una fácil ensalada verde al aliñarla con el aceite de oliva y el ajo, beneficiándonos además de sus propiedades terapéuticas.
2) Acelgas cocidas con zanahoria y patata, tortilla francesa con champiñones y una loncha de jamón dulce y naranja. Esta hortaliza es perfecta para la cena ya que contiene cantidades insignificantes de hidratos de carbono, grasas y proteínas ya que su mayor peso se lo debe al agua. Combinarla con patata y zanahoria es una buena combinación.
3) Ensalada tibia de col, lomos de merluza a la plancha con unas rodajas de tomate y mandarinas. Este primer plato les encanta a los niños y es junto con la merluza una cena suave y nutritiva. Recordaros que una ración de mandarinas son dependiendo de su peso, 2 piezas de esta fruta.
4) Crema de calabaza, pollo asado con patatas y verduras y caqui. Una crema es siempre una opción perfecta para cenar y más en invierno  si está caliente. El pollo asado por ejemplo podemos asarlo con patatas cortadas finas, puerro picado y rodajas de tomate con el zumo de un limón.
5) Salmón al horno con patatas y  verduras y queso con nueces y uvas. Podemos asar los lomos de salmón (de unos 150 gr. cada uno) junto con 2 dientes de ajo, zanahorias, puerros, cebolla y patatas. La combinación del postre, si no la has probado ya, seguro que te sorprenderá.

1 de noviembre de 2011

Pequeños cambios grandes beneficios

      No dejes de tomar tus alimentos favoritos para seguir una dieta sana.
      Siempre hay una opción más natural para que tu menú no parezca una dieta de perder peso. Generalmente los platos caseros te permiten controlar los ingredientes para evitar las sustancias perjudiciales que se añaden a los productos envasados. Mira esta lista y verás que podrás comer de todo.
En vez de... Come...
  • Aperitivos (patatas fritas cortezas)
  • Azúcar blanco
  • Bebidas alcohólicas
  • Bollería industrial, galletas
  • Café
  • Cereales desayuno
  • Chocolate con leche
  • Chuletón de buey, carnes rojas con grasas, chuletas, etc.
  • Comidas preparadas
  • Comida rápida
  • Embutidos
  • Harina blanca
  • Helados
  • Leche comercial
  • Margarina
  • Pan blanco
  • Patatas fritas de hamburguesería
  • Pollo frito
  • Postres lácteos
  • Potes, fabadas, cocidos
  • Proteínas para deportistas
  • Quesos curados
  • Refrescos
  • Sal
  • Salsas
  • Tartas
  • Verduras en lata, congelados de platos de verduras, sopas preparadas
  • Vinagre
  • Frutos secos naturales sin sal
  • Miel, azúcar moreno
  • Vinto tinto, cerveza
  • Bollos y galletas caseras
  • Infusión de té verde o romero
  • Muesli
  • chocolate puro
  • Cortes de carne magra (ternera, cerdo, pollo, pavo)
  • comida casera
  • Pizzas y hamburguesas hechas en casa y bocadillos de pan con tomate y jamon serrano
  • Jamón serrano sin grasa, lomo, morcilla
  • Harina integral
  • Sorbetes de fruta natural, helados de leche con fruta
  • Leche ecológica, leche de cabra, leche de soja,
  • Mantequilla
  • Pan integral de levadura madre
  • Patatas fritas caseras hechas con aceite de oliva
  • Pechuga de pollo a la plancha
  • Fruta, yogur natural
  • Legumbres cocidas con verduras y jamón
  • Huevos, pescados, soja, pollo, pavo, frutos secos
  • Quesos blandos
  • Zumos naturales, agua con limón
  • Sal con hierbas
  • Una cucharadita de aceite de oliva con yogur desnatado y pimienta
  • Bizcochos caseros con harina integral, miel, huevos, mermeladas, chocolate negro, etc.
  • Ensaladas recién hecas, verduras hervidas en casa, purés caseros, sopas caseras, etc.
  • Zumo de limón fresco

29 de junio de 2011

La forma de comer fuera de casa condiciona el comportamiento de los hijos

       La frecuencia y las elecciones de los padres al comer en distintos tipos de restaurante influyen de manera notable sobre los hábitos alimentarios de los hijos
        En los países de nuestro ámbito, la obesidad infantil resulta, con la mirada puesta en el futuro, un grave problema de salud pública. En el caso de España, esta situación supone una especial preocupación, ya que es uno de los líderes en cuanto a la incidencia de obesidad infantil y registra una de las cifras más altas, junto con las de otros países mediterráneos como Italia, Grecia y Malta. En el origen de esta circunstancia descansan múltiples factores, pero los elementos circunscritos al estilo de vida parecen tener un mayor impacto en el aumento de peso de los más pequeños. Cada vez es más patente la influencia de las conductas de los padres en el futuro comportamiento de sus hijos. Así lo ha puesto de manifiesto un reciente estudio que ha evaluado los cambios en el comportamiento de los niños en virtud de las elecciones y frecuencia de los padres al elegir distintos tipos de restaurantes: tradicionales frente a los de comida rápida y energética.
    
        En relación con épocas anteriores, cada vez es más frecuente comer fuera de casa, tanto en el caso de los adultos por motivos de trabajo como en el de los más pequeños en sus respectivos centros escolares. Pero además, las ocasiones de salir a comer o cenar fuera por ocio y placer también se han multiplicado de forma importante con respecto a años atrás. Estas oportunidades suponen una ocasión inmejorable para practicar con el ejemplo y, cuando se sale en familia, aprovechar para asentar en nuestros hijos unas adecuadas elecciones, ya sea en el momento de elegir el estilo del restaurante como, una vez dentro, decidirse por escoger platos acordes con las recomendaciones en salud y alimentación.
La influencia de la figura paterna en el número de ocasiones y en el estilo de restaurante elegido es mayor que la de la madre
        Un reciente estudio realizado en la Universidad A&M de Texas y publicado en la revista "Journal of Nutrition Education and Behavior" ha puesto de manifiesto que la frecuencia con la que los padres escogen locales de comida rápida o restaurantes tradicionales influye en la frecuencia con que los hijos comen fuera de casa, en unos u otros restaurantes, y que estos hábitos, a su vez, podrían estar asociados a los problemas de sobrepeso de los menores. En este estudio, original en sus planteamientos, se detectaron distintas variables en 312 familias norteamericanas con hijos entre 9 y 15 años. Entre los factores que se tuvieron en cuenta figuraron aspectos del estilo de vida del padre y de la madre, como la flexibilidad de sus agendas laborales, el valor que otorgan a su carrera profesional, la importancia que dan los padres y el ambiente que hay en el momento de la cena (momento en el que con mayor probabilidad se reúne toda la familia después de la jornada), el tiempo que llegan a pasar los hijos dentro del coche, etc.
        También hubo lugar para alguna "sorpresa" en los resultados del estudio: se encontró una fuerte y especial asociación entre los hábitos de la figura paterna y los de sus respectivos hijos. Se descubrió una mayor influencia del padre frente a la madre en el hecho de que los hijos pasen mayor o menor tiempo en restaurantes y sobre el tipo de estos restaurantes. Una explicación a este hecho radica, según los autores, en que los niños, cuando comen fuera de casa, lo hacen con mayor frecuencia en compañía del padre que de la madre. En líneas generales, los padres que acuden con más periodicidad a restaurantes de comida rápida tienen hijos más asiduos a este tipo de restaurantes y pasan más tiempo en ellos, frente a los hijos de padres que hacen descansar en el momento de la cena un "momento especial" y pueden dedicar más tiempo.
La bondad de una determinada elección radica en la frecuencia con la que se escoge
      Según estudios anteriores, las personas empeoramos nuestro patrón de alimentación cuando comemos fuera de casa, al alejarnos de las recomendaciones. Comer fuera del hogar, a menudo, está asociado con hacer elecciones de alimentos más ricos en grasas y con una menor calidad nutricional.
       Este hecho debe tenerse en cuenta porque hay datos que demuestran que, del presupuesto destinado a la alimentación, las familias gastan cada vez un mayor porcentaje en comer fuera de casa, lo que supone uno de los aspectos más remarcables en los cambios de patrones de alimentación de las últimas dos décadas. Los cambios en los estilos de vida y la distinta organización de las jornadas laborales y escolares son quizá claves para entender este cambio.
       Sin embargo, tal y como defiende el Doctor Alex McIntosh, autor principal del estudio mencionado, no es necesario pensar que por comer fuera de casa se ha de hacer peor en lo referente a las recomendaciones, pese a que, es verdad, en la actualidad las raciones han aumentado y los platos se "preparan" de una forma menos recomendable.
       Basta recordar una serie de consejos básicos al comer fuera con los hijos:
  • No abusar de esta opción. Antes de salir de casa por falta de recursos, conviene recordar que se pueden hacer comidas y cenas familiares en el hogar con un mínimo de dedicación. Hay múltiples ayudas que agilizan la preparación de menús saludables y equilibrados: alimentos de IV gama, legumbres cocidas al natural listas para diversas aplicaciones, como ensaladas o potajes, o productos de V gama, que son una buena opción que se completa en casa con frutas y verduras frescas.
  • Ante la posibilidad de elección de diversas ofertas de restaurantes, inclinarse por locales donde las opciones estén más acordes con las recomendaciones: primeros platos a base de verduras, hortalizas o legumbres y guarniciones de los segundos en la misma línea; pescados como opción en los segundos platos; postres que incluyan fruta fresca o zumos naturales y/o frutos secos como alternativa; tecnologías culinarias sin una gran adición de gran cantidad de grasa (al vapor, horno, parrilla, salteado, plancha, etc.).
  • Los menús infantiles de restaurante no siempre son la mejor opción porque, en parte, limitan las posibilidades de los más pequeños. Con frecuencia consisten en un primer plato de pasta o arroz, un segundo de carne con patatas fritas y un postre elaborado, repostería o helado. En estos menús se echan en falta los vegetales, los grandes ausentes.
  • Invitar a los más pequeños a escoger platos "de mayores" o a compartirlos con ellos, hacer llegar a estos el placer por una buena comida, por la gastronomía, más allá de la elección de soluciones "fáciles" y aburridas por lo repetido.
  • En el caso de llegar a un restaurante de comida rápida, demostrar que en estos establecimientos también se pueden hacer unas elecciones mejores que otras y no abusar de las raciones extragrandes, aunque cuesten solo un poco más de dinero.
       El trabajo de ambos progenitores influye en la forma y manera en que los hijos dan cuenta de los alimentos, de la frecuencia con que se acude a unos y otros restaurantes y, en definitiva, de la influencia en su peso. Algunos estudios demuestran una asociación entre el nivel de dedicación laboral de los padres y las variables mencionadas.
        Los hijos cuyos padres tienen horarios fijos y no muy exigentes, o bien un horario flexible, pasan de media más tiempo en restaurantes más tradicionales y no tanto en los de comida rápida. A su vez, las madres que priorizan su faceta de mujer trabajadora por encima de su rol familiar tienen, de media, hijos con una mayor predisposición al consumo de comida rápida.
        Como dato curioso, cabe mencionar que el tiempo que pasan los niños en el coche entre semana guarda una relación directa con las veces que se come fuera de casa. Los niños que pasan más tiempo en el coche comen más veces fuera y, a la inversa, quienes utilizan menos el coche, comen con más frecuencia en casa. Sin duda, parece que la distancia al trabajo de los padres también es una variable destacada.

FUENTE: Consumer Eroski

27 de mayo de 2011

Compartir mesa con los padres mejora la dieta de los jóvenes

      Comer en familia tres veces por semana basta para reducir el riesgo de que niños y adolescentes tengan una dieta poco equilibrada, exceso de peso o trastornos alimentarios. Así lo demuestra la investigación más amplia realizada hasta la fecha sobre la relación entre comidas familiares y salud de los hijos.


      Que tres comidas en familia por semana sean suficientes para mejorar la dieta indica que los beneficios de sentarse juntos a la mesa "no se limitan a estas tres comidas sino que se extienden a otras comidas a lo largo de la semana", ha explicado por correo electrónico Amber Hammons, coautora de la investigación, de la Universidad de Illinois en Urbana-Campaign (EE.UU.).

      Pero si unos padres tienen ocasión de comer con sus hijos cuatro o cinco veces por semana, los beneficios serán mayores que si sólo comen tres, explica Hammons. "Proponemos que las familias procuren compartir cinco comidas por semana. Sabemos que en muchos hogares es complicado, porque todo el mundo está muy ocupado, pero para la mayoría de las familias es un objetivo posible".

      La investigación se ha basado en los datos de diecisiete estudios anteriores realizados en seis países y en los que han participado 182.836 niños y adolescentes de entre 3 y 17 años. Es lo que técnicamente se llama un metaanálisis: una investigación que sintetiza el conjunto de resultados científicos sobre una cuestión.

      Se han analizado datos de Estados Unidos, Canadá, Finlandia, Australia, Nueva Zelanda y Japón. Dado que distintos modelos de familia conviven en estos seis países, los investigadores han definido como comida familiar aquella en que los hijos comparten mesa por lo menos con uno de sus padres.

      Según los resultados que se presentarán en el número de junio de la revista médica Pediatrics, comer en familia por lo menos tres veces por semana reduce en un 12% el riesgo de que los hijos tengan sobrepeso, un beneficio que se observa tanto en niños como en adolescentes.

     Con tres comidas en familia semanales se reduce también un 20% el consumo de alimentos poco saludables como los de comida rápida y las bebidas azucaradas, y aumenta un 24% el consumo de alimentos saludables como frutas, verduras y hortalizas. En este caso, el efecto es más acusado en adolescentes, que a menudo pueden elegir lo que comen, que en niños.

     También es más acusada en adolescentes la reducción del riesgo de trastornos alimentarios. Con cinco comidas en familia por semana, el riesgo de que un o una adolescente se dé atracones de comida , se provoque vómitos o se ponga a dieta sin que haya un motivo médico baja un 35%.

      Entre los distintos factores que han contribuido a que las comidas familiares no sean tan frecuentes como en el pasado, Toni Massanés, director de la Fundació Alícia, destaca la tendencia a construir pisos pequeños sin mesa en la cocina. "Hay otros factores, como los horarios laborales de los padres, pero a veces se olvida que la cocina ha dejado de ser un espacio de convivencia", señala Massanés, que promociona la alimentación saludable desde la Fundació Alícia.

      "Comer juntos es una de las conductas más saludables que las familias pueden poner en práctica", destaca Amber Hammons. Los beneficios, recuerda la investigadora, no se limitan a la alimentación sino que se extienden a otras áreas de la vida de niños y adolescentes. Otros estudios han detectado que comer en familia está relacionado con un mejor rendimiento académico y con un menor riesgo de consumo de drogasentre los jóvenes. Y aunque no está demostrado que comer con los padres sea la causa de estos beneficios, "las interacciones personales a la hora de comer contribuyen probablemente a mejorar la salud y el bienestar de los niños más allá de la dieta", afirma Hammons.

       Falta explicar de qué modo comer en familia tiene efectos saludables que van más allá del momento de la comida, admite Amber Hammons. Una posibilidad es que, cuando los padres preparan comida para la familia en casa, procuran que sea equilibrada y procuran no abusar de platos poco saludables. Una hipótesis complementaria es que, cuando los padres comen con sus hijos, tienen ocasión de hablar con ellos y enseñarles a comer de manera saludable. Y también tienen ocasión de detectar precozmente cualquier indicio de trastorno alimentario o conducta inadecuada y abordarlo antes de que se convierta en un problema. "Probablemente sea una suma de factores", sostiene Hammons. "Vamos a estudiarlo en próximas investigaciones".

FUENTE: ARS

6 de abril de 2011

Dieta mediterránea y cerveza

      Según el estudio "Cerveza, Dieta Mediterránea y enfermedad cardiovascular", los consumidores moderados de cerveza que han participado en la investigación presentan una menor prevalencia de diabetes mellitus e hipertensión, realizan mayor actividad física y tienen un índice de masa corporal menor que los no bebedores

      El Dr. Ramón Estruch, Consultor Senior del Servicio de Medicina Interna en el Hospital Clínic de Barcelona, ha impartido la conferencia "Bebidas fermentadas, Dieta Mediterránea y Enfermedad Cardiovascular", en las XI Jornadas Nacionales de Nutrición Práctica

      Los hábitos de alimentación de los consumidores moderados de cerveza en los países mediterráneos, como España, difieren mucho de los países anglosajones, ya que siguen un patrón alimentario más próximo a la Dieta Mediterránea tradicional

      El patrón alimentario global de los consumidores moderados de cerveza es más próximo a la Dieta Mediterránea que el de los no consumidores de esta bebida fermentada. Además, la ingesta de ácido fólico, vitaminas, hierro y calcio es superior y presentan una menor incidencia de diabetes mellitus e hipertensión, así como un índice de masa corporal inferior. Éstas son algunas de las principales conclusiones del estudio "Cerveza, Dieta Mediterránea y enfermedad cardiovascular", desarrollado por varias instituciones, como el hospital Clínic, la Universidad de Barcelona o el Instituto de Salud Carlos III. El estudio se ha expuesto hoy a la comunidad científica en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid durante las XI Jornadas Nacionales de Nutrición Práctica.

      Esta investigación, que se enmarca dentro del estudio PREDIMED, ha utilizado una muestra de 1.249 participantes con un elevado riesgo vascular, y ha analizado la relación entre consumo moderado de cerveza, factores de riesgo cardiovascular, patrón de alimentación y actividad física. Según el Dr. Ramón Estruch, "los bebedores moderados de cerveza manifestaron consumir una mayor cantidad de verduras, legumbres, pescado, cereales y aceite de oliva, todos estos productos ligados a la Dieta Mediterránea, y aseguraron realizar mayor actividad física".

      Por otra parte, el estudio ha constatado que el patrón alimentario próximo a la Dieta Mediterránea tradicional que manifestaron los consumidores habituales de cerveza dista mucho del patrón observado en el mundo anglosajón, en el que los consumidores de cerveza suelen tomar productos menos saludables, platos precocinados, azúcar, patatas fritas, embutidos, carne de cerdo o grasas poliinsaturadas.

      La investigación también ha comprobado que los participantes que consumían cerveza de forma moderada referían un consumo más elevado de proteínas y carbohidratos (incluida la fibra) que los no bebedores, mientras que el consumo de grasa era el mismo. Además, los consumidores de cerveza tomaban una cantidad significativamente superior de ácido fólico, vitaminas B, E y D, así como hierro y calcio, puesto que esta bebida fermentada es rica en estos componentes.

      Asimismo, los consumidores moderados de cerveza presentaron un índice de masa corporal menor que los no bebedores, sin que se hallaran diferencias en el perímetro de la cintura como medida de la obesidad visceral.

      El estudio "Cerveza, Dieta Mediterránea y enfermedad cardiovascular" ha puesto de manifiesto que las personas que consumían cerveza habitualmente de forma moderada presentaban una menor incidencia de diabetes mellitus e hipertensión ?factores de riesgo en la enfermedad cardiovascular-, así como unas cifras de HDL-colesterol mayores que los no bebedores. "Estos datos son acordes con los resultados de numerosos estudios epidemiológicos que señalan una menor incidencia de diabetes mellitus e hipertensión en los bebedores moderados y un mejor perfil lipídico con elevación de HDL-colesterol (conocido como colesterol bueno) y disminución de LDL-colesterol (colesterol malo)", ha asegurado el Dr. Ramón Estruch.

      Las enfermedades cardiovasculares están detrás de uno de cada tres fallecimientos en España y constituyen la primera causa de mortalidad. La cardiopatía isquémica (angina de pecho, infarto agudo de miocardio y muerte súbita), la enfermedad cerebrovascular o ictus cerebral y la enfermedad periférica son las patologías más comunes en España.


       El consumo moderado de cerveza (un máximo de 3 cañas para los hombres y 2 para las mujeres) puede tener efectos positivos para el organismo, siempre que se trate de individuos adultos y sanos. Está elaborada con ingredientes 100% naturales (agua, cebada y lúpulo) y es una de las pocas bebidas que contiene vitaminas y minerales de forma natural.

      Por este motivo, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) incluye en la Pirámide de la Alimentación Saludable -principal referente en material nutricional que integra todos los alimentos propios de nuestra dieta- el consumo opcional y moderado de cerveza, por supuesto, siempre por adultos sanos.

      La investigación, enmarcada dentro del estudio PREDIMED, es un trabajo de intervención nutricional en el que se pretende evaluar la eficacia de la Dieta Mediterránea en la prevención primaria de enfermedades cardiovasculares. El estudio PREDIMED es un gran ensayo clínico, que comenzó en 2003, aleatorizado de intervención dietética en personas con alto riesgo cardiovascular, con el objetivo principal de averiguar si la Dieta Mediterránea suplementada con aceite de oliva extra virgen o frutos secos evita la aparición de enfermedades cardiovasculares (muerte de origen cardiovascular, infarto de miocardio y/o accidente vascular cerebral), en comparación con una dieta baja en grasa. Como variables secundarias, se evalúan también los efectos de la Dieta Mediterránea sobre la mortalidad global e incidencia de insuficiencia cardiaca, diabetes, cáncer, deterioro cognitivo y otras enfermedades neurodegenerativas.

       Como objetivos secundarios del estudio también se incluye la valoración de los efectos del consumo de bebidas fermentadas (cerveza y vino) sobre los factores de riesgo vascular y la incidencia de complicaciones cardiovasculares, y la identificación de aquellos sujetos con determinadas características fenotípicas y genotípicas que se benefician más del consumo de una Dieta Mediterránea tradicional y sus principales alimentos.

       El equipo del estudio PREDIMED reúne a los principales grupos de investigación sobre nutrición y enfermedad cardiovascular de España.

25 de marzo de 2011

Desayunos personalizados

       La elección de los alimentos se adaptará a las necesidades individuales, de acuerdo a los criterios personales y de salud.

        Para muchas personas, el desayuno es el gran olvidado del día. Sin embargo, los manuales de nutrición y alimentación básica equilibrada insisten en que un desayuno bien planteado se debe sustentar en tres pilares básicos: un cereal, un lácteo y una fruta. En la siguiente confección de propuestas de desayunos, se ha optado por la selección idónea de alimentos para cada objetivo. El hecho de que no ingiera alguno de los alimentos entendidos como básicos no se traducirá en un menor valor nutritivo, si tales raciones de alimentos se contemplan en las comidas restantes del día.
      Si el cansancio, la falta de atención y concentración, el mal humor o la irritación hacen mella durante la mañana, la respuesta puede ser sencilla: el desayuno es deficiente o no se ajusta en cantidad o tipo de alimentos a las exigencias del cuerpo. Las siguientes ideas pueden ayudar a poner el punto de equilibrio en esta comida diaria tan importante.
 
-El desayuno básico. Un bocadillo de pan integral con unas gotas de aceite de oliva virgen, rodajas de tomate y bonito o una tostada integral con jamón se admiten como dos propuestas mínimas básicas para no salir de casa "con el estómago vacío". Una infusión o un café calentarán el cuerpo, si bien para algunos la alternativa de café con cereales libre de cafeína es más acertada.
 
-El intelectual. El cerebro, el órgano ejecutivo del cuerpo por excelencia, tiene unos requerimientos muy precisos: glucosa, una serie de vitaminas del grupo B para metabolizar la glucosa y transformarla en energía (ATP) y minerales concretos para activar la función neuronal. La elección es un tazón de muesli, una mezcla donde abunden los copos de avena, los frutos secos y las frutas desecadas. No pueden faltar los orejones de melocotón y los pistachos. Juntos proporcionan una excelente dosis de hierro, magnesio y potasio, elementos fundamentales para la conexión neuronal. Un par de cucharadas de frutas del bosque (arándanos, grosellas, frambuesas...) son el complemento antioxidante idóneo para el cerebro.
 
-Especial para deportistas. El secreto está en combinar con acierto y en su justa medida alimentos ricos en azúcares rápidos, que proporcionan energía instantánea para el movimiento, y azúcares complejos, que proveen de energía de forma paulatina para garantizar un ejercicio duradero y con la intensidad que exija la prueba física. La propuesta es un desayuno donde los azúcares rápidos provengan de frutas frescas y desecadas o endulzantes como la miel, mientras que los complejos lo serán en forma de cereal integral (arroz). En esta ocasión, la propuesta se compone de arroz con leche aromatizado con canela y mezclado con uvas pasas, infusión endulzada con miel, una taza de macedonia de frutas de temporada y un bocadillo integral con jamón.
 
-Para aflojar la tensión. Los nervios y la tensión acumulada por la entrega de un proyecto, una reunión estratégica, el comienzo de un nuevo empleo, etc., es motivo suficiente para desayunar diferente. Esta primera comida será más ligera, es decir, más rápida de digerir y de asimilar. El desayuno consistirá en una infusión de té verde o té mu (da vitalidad, pero no es excitante), un bol de copos de maíz sin azucarar con bebida de avena y una pieza de fruta de temporada (un par de mandarinas, 6 fresas, dos albaricoques...).
 
-Ligero pero nutritivo. Un café con leche desnatada o una infusión sin azucarar y un mini sándwich integral con tomate, lechuga, pepino y queso fresco es una idea de comida sana, ligera y nutritiva. El pan integral, al ser más rico en fibra, tiene más efecto saciante. La combinación apenas suma 200 Kcal y surte de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes, una pequeña dosis de proteínas y carbohidratos complejos. La ración de fruta se puede reservar para tomar a media mañana como tentempié.
 
-Superenergético. Una buena porción de energía en forma de proteínas, hidratos de carbono complejos y grasas insaturadas saludables es clave para superar con éxito el esfuerzo físico que exigen muchas labores. Los bocadillos son una elección acertada si el relleno no consiste siempre en embutidos. Una opción es un bocadillo de tortilla francesa, junto con una infusión digestiva, como la menta poleo o el regaliz, un yogur y un puñado de nueces o de avellanas.
 
-Cuidar los nervios. Esto exige pensar en alimentos con un aporte de carbohidratos complejos y con un surtido de vitaminas del grupo B, los nutrientes elementales de las células nerviosas, las neuronas. Se plantea la opción de un bol de copos de avena con bebida de avena, un té de rooibos y una compota de manzana y ciruelas pasas.
 
-El más sano para el corazón. Este desayuno incluirá nutrientes como los ácidos grasos omega 3 y vitaminas antioxidantes, como la vitamina E y la C. Un té verde suave junto con un bocadillo de pan integral untado con aceite de oliva virgen extra y bonito o sardinas es una idea sana. Se complementará con un kiwi y cuatro nueces.
 
-Desayuno para ocasiones especiales. La bollería y los bizcochos son productos que se han de reservar para las ocasiones especiales si se quiere que formen parte de una alimentación equilibrada. Si son caseros, se elaborarán con los ingredientes de mayor calidad: huevos frescos, harina integral, aceite de oliva virgen, etc. Si se decide comprarlos, se escogerán sin "ácidos grasos parcialmente hidrogenados", conocidos como grasas trans y que se han evidenciado como las más perniciosas para la salud del corazón. En cuestión de valor nutricional, serán más saludables los productos con menos azúcares añadidos. En esta categoría de desayunos para momentos muy puntuales, figuran los desayunos típicos anglosajones compuestos por huevo frito y bacon.
 
-Para gourmets. Un zumo de naranja recién exprimido elaborado con fruta fresca, unas rebanadas de pan de hogaza tostadas, untadas con aceite de oliva virgen extra y acompañadas con jamón selecto, ibérico o de bellota, es un desayuno con una selección de productos de calidad que gusta a los paladares más exigentes.

-No desayunar, un error:

       Desayunar es un buen hábito que tiene repercusiones positivas en la salud física y mental, lo que redunda en una mejor sensación de bienestar. Es la forma de comenzar el día mientras se pone en práctica la dieta equilibrada.
      Las ventajas son numerosas: mejora el estado nutricional, al contribuir al balance de energía y de variedad de nutrientes esenciales (calcio, hierro, magnesio, vitaminas del grupo B...), permite un mejor y mayor rendimiento físico e intelectual (mejor memoria y más concentración) y ayuda a controlar el peso, ya que hace posible que no se sienta un hambre voraz en la comida siguiente.

23 de marzo de 2011

Menús escolares y hábitos alimentarios

    La comida del colegio influye de manera determinante en el establecimiento de unos hábitos alimentarios adecuados en la población escolar.

        Pasado el segundo año de vida, los niños comienzan a socializar en diversos aspectos, entre ellos, en torno a la alimentación. Los pequeños reciben influencias evidentes por parte de distintos miembros de la familia (abuelos, tíos, hermanos) o de sus propios amigos, que en ocasiones les invitan a probar diferentes alimentos, como dulces, helados, refrescos, bollos o golosinas, alejados de los patrones alimenticios recomendados. Este hecho puede afectar de forma significativa a sus hábitos alimentarios, ya que comienzan a conformarse durante los primeros años. Los menús que se sirven en los comedores de guarderías y centros educativos constituyen otro elemento que incide de manera relevante en la alimentación del niño, en su estado nutricional y de salud. La importancia es grande porque constituye una parte relevante de su dieta diaria, que se repite cinco días a la semana, durante muchas semanas al año.     
       Por ello, desde 2010, el personal que gestiona el servicio del comedor escolar en los centros educativos dispone de un documento de consenso sobre "La alimentación en los centros educativos", que informa sobre el contenido energético de los menús según la edad de los escolares, la frecuencia de consumo de los diferentes alimentos y el tamaño de las raciones. El fin último es educar en buenos hábitos alimentarios y facilitar una dieta equilibrada a todos los escolares. 

28 de septiembre de 2010

Congreso mundial sobre las estrategias para la reducción de sal y azúcar en los alimentos

       Los próximos 28 y 29 de octubre se celebra un congreso sobre las estrategias actuales para reducir la presencia de azúcar y sal en los alimentos. Esta conferencia tiene como objetivo presentar las estrategias para prevenir enfermedades crónicas como la obesidad, cáncer, enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas. Para ello, reunirá a académicos y empresarios para discutir las innovaciones y las estrategias para reducir los niveles de azúcar y la sal en los alimentos.       La conferencia se dividirá en dos partes; la primera se centrará en reducir el contenido de azúcar y examinar las alternativas posibles, tales como la estevia, un edulcorante natural. Los expertos serán invitados a discutir sobre los efectos biológicos y farmacológicos de la estevia, para presentar los últimos avances, para discutir posibles aplicaciones en la industria agroalimentaria y para evaluar los aspectos legales en Europa.
      La segunda parte de la conferencia se centrará en reducir el contenido de sal. La conferencia será la voz de muchos expertos que presentarán diversas estrategias para reducir el contenido de sal en los alimentos. Una sesión especial se centrará en la sensibilidad al umami, el denominado como quinto sabor. La conferencia también examinará cómo una nueva generación de ingredientes de sabor se centra en el umami.
     Una sesión de intercambio en la reducción de la cantidad de azúcar y la sal también se llevará a cabo para establecer una cooperación entre empresas, productores de ingredientes y las compañías de marketing en el campo de la salud.

31 de marzo de 2010

Comer y ver la tele, una mala receta

      Utilizar la tele como aliado para lograr que niños y adolescentes coman no es buena idea. Es un recurso tramposo que reduce la alimentación a un papel secundario y fomenta hábitos poco saludables. Un estudio de la Universidad de Illinois (EE.UU.) asegura que la ingesta ante la pequeña pantalla, en el sofá del salón o en la mesa, favorece el incremento de la cantidad de comida y la reducción de su calidad.

-Descontrol de cantidad y calidad
       El momento de desayunar, comer, merendar y cenar puede resultar difícil, provocar estrés e, incluso, motivar peleas familiares. A menudo, estas situaciones son inevitables porque, como en toda adquisición de buenos hábitos, a comer se enseña y se aprende, una tarea que no es fácil. Comer bien, sano, es consecuencia de una buena educación y de cumplir con una serie de normas. Desterrar la tele es una. Y a tenor de las últimas investigaciones, una de las más básicas.      Alimentarse de manera inconsciente, mientras se presta poca atención y poco gusto por la actividad en sí, lleva a los adultos, niños y adolescentes a comer más y peor. En conclusión: es más sano y más sabroso no compatibilizar la comida con la televisión. Alimentarse es algo serio a lo que conviene prestar toda la atención.

-La publicidad influye:

     Al peligro de ahondar en el sedentarismo si se tiene el mal hábito de ver durante muchas horas la televisión, se suma el riesgo de convertirse en un objetivo fácil para la publicidad, que se revela insana.  

      De la publicidad que pueden ver los niños y adolescentes mientras comen y miran la tele, casi la mitad de los anuncios relacionados con alimentos no se pueden incluir en una dieta saludable. Es más, "predominan los anuncios de productos con demasiados azúcares y grasas, mientras que brillan por su ausencia los de verduras y frutas". En consecuencia, a los jóvenes televidentes les llega una información incoherente con los mensajes que el adulto, quien le procura la comida, le quiere transmitir. No considera atractiva la comida que tiene en el plato.

       Juan Madrid, experto especialista en endocrinología y nutrición del hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia, publicó un libro titulado "Conoce la verdad de los alimentos anunciados en TV, tú puedes". El manual evidencia que, en ocasiones, las personas se dejan influenciar demasiado por los anuncios televisivos, que se venden muchos alimentos con promesas de una vida más sana y feliz si se consumen o que ayudarán a adelgazar o a tener más energía.

-Fomento del sedentarismo: 

     Comer es una actividad necesaria, gratificante y primaria. Supeditarla a hacerlo delante de la televisión la reduce a una acción secundaria y accidental. Lleva a tomar distancia con la alimentación y a perder conciencia de su importancia. Es comprensible e inevitable que, en ocasiones, los padres se ayuden de la televisión -o de un reproductor de imágenes- para lograr que los hijos coman, que premien un buen comportamiento y permitan ver los dibujos durante la cena o que dejen a los niños delante de la tele para que los adultos puedan disfrutar de una comida. 

      Estas actuaciones son naturales. Pero hay que estar alerta y ser conscientes de que comer y ver la tele a la vez es un mal hábito, una mala costumbre. Lo es, entre otras razones ya citadas, porque comer no es una actividad lúdica para momentos de ocio. Si se contempla así, se establece como hábito pasivo: "me dejo alimentar sin prestar atención a qué hago porque mi interés está ajeno a ese acto", "no interactúo en un proceso importante como es mi nutrición". 

      En definitiva, aunque en principio ayudarse de la tele para introducir alimentos en la boca o en la dieta pueda parecer más fácil, a la postre es un truco que esclaviza y los malos hábitos son muy difíciles de erradicar.