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1 de marzo de 2012

Carne de ave:la proteína del futuro

      Un reporte del banco holandés Rabobank indica que la industria avícola está llamada a ser verdaderamente global en la próxima década. La demanda en Asia y el abundante suministro de cereales en Sudamérica están encaminando a la avicultura a proveer al mundo de la que será la proteína animal de la próxima década.

      Debido a su alta competitividad comparada con la carne roja (y/o los alimentos marinos), la carne de ave es además considerada más saludable que ésta, y sus restricciones religiosas y culturales son mínimas comparadas con las de la carne de porcino y/o bovino.
       Rabobank indica que en los próximos 10 años el crecimiento mundial de abasto de esta proteína será de 30%, mas los problemas de su demanda causaran que algunas regiones evolucionen más rápido que otras. Por ejemplo, la producción en Brasil está en las manos de unas cuantas empresas grandes. Los retos del sector serán “la volatilidad de los granos, la recuperación económica la inestabilidad política en Oriente Próximo, las regulaciones” y otras situaciones como los fenómenos meteorológicos, geográficos y de salud animal y humana.
      La industria avícola mundial representa el 5% de la industria mundial de alimentos. Con el 34% del volumen de la producción mundial, la avicultura es el segundo mayor mercado de la carne después de la carne de porcino.

FUENTE: Alimentariaonline

14 de febrero de 2012

La EFSA establece unas recomendaciones en torno a la ingesta diaria de proteínas

      La EFSA ha hecho pública unas ingestas recomendadas de proteína para la población con el fin de ir completando su labor en torno a los valores dietéticos de referencia. Las ingestas recomendadas indican la cantidad individual de un nutriente que la mayoría de las personas de una población necesita para mantener unos niveles óptimos de salud, en función de su sexo y edad.

      Según el Panel de la EFSA sobre Productos Dietéticos, Nutrición y Alergias las recomendaciones en torno a la ingesta de proteínas serían las siguientes:
  • Adultos (incluyendo aquellos de edad avanzada): 0,83 g por cada kg de peso corporal al día.
  • Bebés, niños y adolescentes: entre 0,83 g y 1,31 g por cada kg de peso corporal al día, dependiendo de la edad.
  • Mujeres embarazadas: ingesta adicional de 1 g, 9 g y 28 g de proteína al día durante los primer, segundo y tercer trimestre respectivamente.
  • Mujeres lactantes: ingesta adicional de 19 g por día durante los 6 primeros meses de lactancia y 13 g por día a partir de ese momento.
      El Panel de la EFSA también ha analizado diversos factores relacionados con la ingesta de proteína tales como la salud ósea, la masa muscular, el peso corporal o la función renal. Según su estudio, los datos actuales no permiten obtener ingestas recomendadas para este tipo de condicionantes.
      Según el estudio desarrollado por la EFSA la ingesta de proteínas de los europeos es adecuado para cada uno de los grupos de población. A nivel nacional, la ingesta media de proteínas de los adultos europeos es igual o superior a los 0,83 g por kg de peso corporal que recomienda la EFSA al día (67 y 114 g por día para los hombres o 59 y 102 g por día para las mujeres).
       Este tipo de recomendaciones de ingesta se aplican a proteínas de una dieta mixta, de origen vegetal y animal. Según la base de datos de la EFSA, la mayoría de las proteínas que consumen los europeos proviene de las carnes y productos cárnicos seguido de los cereales y los productos a base de cereales, leche y productos lácteos.

1 de julio de 2011

Un buen desayuno rico en proteínas te ayuda a no comer en exceso

        Según un pequeño estudio publicado en la revista Obesity, una comida rica en proteínas a primera hora de la mañana puede aumentar la sensación de saciedad y evitar los picoteos.
        Los investigadores, de la Universidad de Missouri, utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf) para monitorizar las señales del cerebro asociadas con la motivación de los alimentos y las conductas relacionadas con la recompensa de comer en las niñas obesas diez adolescentes que por lo general no toman desayunos. Durante tres semanas, los adolescentes no tomaron desayuno o bien se les dio un desayuno de 500 calorías, con leche, cereales y - que una cantidad "normal" de proteínas - o un desayuno rico en proteínas de gofres belgas enriquecidos en proteínas, jarabe y yogur.
Encontraron que había diferencias en la actividad cerebral tres horas después de comer el desayuno, y esas diferencias fueron mayores cuando se había tomado un desayuno rico en proteínas.
        El profesor ayudante en la universidad del Departamento de Nutrición y de la Fisiología del Ejercicio y el autor del estudio, Heather Leidy, comentaron: "Todo el mundo sabe que comer el desayuno es importante, pero muchas personas todavía no lo hacen como una prioridad. Esta investigación proporciona evidencia adicional de que el desayuno es una estrategia valiosa para controlar el apetito y regulan la ingesta de alimentos."
       Los investigadores dijeron que se centraron en los adolescentes que normalmente no desayunan por dos razones: En primer lugar, porque saltarse el desayuno se ha asociado con tomar tentempiés poco saludables, comer en exceso, aumento de peso y obesidad, y en segundo lugar, porque se estima que alrededor del 60% de los adolescentes se saltan el desayuno todos los días.
       "Hacer  un desayuno saludable con alimentos ricos en proteínas puede ser una estrategia simple para quedarse satisfecho por más tiempo, y por lo tanto, ser menos propensos a picar", dijo Leidy. "La gente toma picoteos para satisfacer el hambre entre comidas, pero estos alimentos son casi siempre con un alto contenido en azúcar y grasa y llegan a agregar una cantidad considerable de calorías a la dieta. Estos hallazgos sugieren que un desayuno rico en proteínas podría ser una estrategia eficaz para mejorar el control del apetito y evitar que los jóvenes coman en exceso. "

FUENTE: Sportlife

9 de junio de 2011

¿Cuánta proteína consumo?: el exceso y sus consecuencias

      Carnes, pescados, huevos, leche y derivados, como el yogur y el queso, son alimentos habituales de la dieta cotidiana. Comer cada día todos ellos se traduce para muchas personas en una ingesta de proteína animal mayor de la que su organismo admite como saludable.
       Los requerimientos diarios de proteína de alto valor biológico se obtienen por medio del consumo de proteína animal, pero también mediante la combinación de ciertos vegetales, cereales y derivados, con frutos secos o cereales con leguminosas. Este cambio dietético, además de ser muy saludable para quien lo asume, resulta más sostenible con el medio y permite un mejor y mayor reparto de los alimentos para satisfacer las necesidades alimentarias de un mayor porcentaje de población en todo el mundo. ¿Pero cómo saber cuánta proteína se come?
       Calcula cuánta proteína comes. La OMS recomienda un consumo diario de 0,8 a 1 gramo de proteína por cada kilo de peso para una persona adulta sana, si bien lo idóneo -por saludable- sería que la mitad de la ingesta recomendada de proteína fuera de origen vegetal, a expensas de legumbres, cereales y frutos secos. Al aplicar esta simple operación, se conocen los requerimientos individuales de proteína. Para una mujer adulta que lleva una vida moderadamente activa y tiene un peso saludable de 60 kilos, sus requerimientos proteicos diarios totales son de 60 gramos (1 g x Kg peso x día = 1 g x 60 Kg x día = 60 gramos).
       El siguiente paso es analizar la dieta, concretar la cantidad de lo que se come y conocer el contenido de proteína de los alimentos ingeridos.
La tabla 1 muestra los gramos de proteínas que proporcionan los principales alimentos proteicos de origen animal por ración de consumo.
       En el informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) "Livestock's long shade: environmental issues and option", se advierte de que la producción de carne exige grandes áreas cultivadas con hierbas para alimentar a los animales. Como dato, producir 10 kilos de carne de cerdo exige la misma superficie que cultivar 240 kilos de hortalizas.
       El informe desvela que el sector ganadero genera más emisiones de gases de efecto invernadero (medidos en equivalentes de CO2, procedente del estiércol) que el transporte y es una fuente importante de degradación de la tierra y el agua. A su vez, es responsable de gran parte de la producción del gas metano (23 veces más perjudicial que el CO2), producido en gran medida por el sistema digestivo de los rumiantes. Por ello, comer menos carne es también un paso hacia una alimentación sostenible con el medio ambiente.

Propósito de dieta sana: un día sin carne

       Para quienes son muy carnívoros, gustan de comer carne y no conciben un segundo plato sin esta ración, el primer paso hacia una dieta más sana, sin excesos de proteína animal, supone comenzar por no comer carne un día a la semana.
Un paso hacia una dieta más sana supone prescindir de la carne un día a la semana
       Con el tiempo, se debe reducir la frecuencia de consumo hasta equipararla a la de otros alimentos proteicos como pescados o huevos. Al mismo tiempo, se ha de ajustar la ración proteica a la cantidad recomendada por ración: 125 gramos de carne y 150 gramos de pescado. Algunas ideas para confeccionar un menú equilibrado (primer plato, segundo plato y postre) con un buen perfil de proteínas de alto valor biológico son:
  • Primeros platos: ensalada variada con frutos secos, ensalada de arroz con pera y nueces, pimientos verdes con arroz y nueces
  • Segundo plato: garbanzos con cuscús y verduras, ensalada de arroz con guisantes, risotto con guisantes y habas, lentejas con arroz, macarrones y tomate, alubias negras con arroz y sepia, potaje de acelga, patatas, judías blancas y arroz, cuscús con pasas y piñones.
  • Postres: arroz con leche de soja y avellanas, yogur con frutos secos y copos de avena, pastel de cuscús con frutos secos, crujiente de arroz inflado con frutos secos, muesli de arroz inflado con copos de maíz, pasas y almendra molida.
       La clave al diseñar los platos es pensar en una combinación idónea de alimentos en la que se complementen las proteínas vegetales, legumbres combinadas con cereales o frutos secos mezclados con cereales. No es preciso que todos los platos que conforman el menú respondan a esta combinación vegetal, pero si se tendrá en cuenta en las raciones principales.

Las consecuencias del exceso proteico

     Las dietas que contienen una alta proporción de proteínas de origen animal, a menudo, suponen una ingesta superior en calorías, grasas saturadas, colesterol y sodio. El consumo desmedido de estos nutrientes se asocia de manera directa con las enfermedades evitables de mayor impacto en los países desarrollados, como son la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial y problemas renales.
        A su vez, una alimentación con alta proporción de proteína animal provoca un aumento de la excreción urinaria de calcio, una situación que si se mantiene en el tiempo puede derivar en descalcificación ósea, mayor riesgo de fracturas y osteoporosis. En resumen, las consecuencias de un consumo excesivo continuado de proteína animal son:
  • Más proteína, menos calcio: huesos más frágiles.
  • Más proteína, más calorías: más probabilidad de ganar peso (sobrepeso u obesidad).
  • Más proteína, más colesterol y grasa saturada: riesgo aumentado de enfermedad del corazón y los vasos sanguíneos.
  • Más proteína animal, más sodio: aumenta el riesgo de dolencias renales y de hipertensión arterial, condición asociada a enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos.

16 de noviembre de 2010

Hidratos para desayunar y proteínas para cenar

       No es una regla estricta a seguir pero sí es una orientación de cómo deben ir encaminadas la primera y última comida del día. El proponer hidratos de carbono para desayunar y proteínas para cenar no es algo casual, sino dar al cuerpo lo que necesita en ese momento. Por las mañanas el organismo necesita cargarse de energía, y nada mejor para ello que los hidratos y por la noche necesita reponer a aumentar tejidos como el músculo, y para eso están las proteínas.
      En el desayuno cuando nos referimos a hidratos son sobre todo hidratos de carbono complejos, que nos van a dar energía poco a poco a lo largo de la mañana. Cereales, tostadas o galletas son alimentos que no pueden faltar en nuestro desayuno para cargar los depósitos de hidratos, aunque tomar algún dulce y fruta que tienen hidratos simples tampoco está de más para obtener energía al instante.
      Con las proteínas a la hora de la cena hay que tener cuidado, no se trata de darse un atracón de carne, sino de comer alimentos ligeros que tengan un buen contenido en proteínas, como puede ser la carne de pollo en una ensalada o soja para obtener también proteínas del lado vegetal.
      El desayuno debe suponer en torno al 25% de las calorías diarias, mientras que la cena es un 15-20%, el desayuno es una comida más fuerte, mientras que la cena, además de ser menos calórica, también debe de ser menos pesada y con menos grasas por ser la última comida del día, así facilitaremos la digestión, mejoraremos la calidad del sueño y evitaremos que nuestros depósitos grasos aumenten.
      Aunque como hemos dicho al principio ésta no es una regla a seguir y algún día podemos alterarla, sin conviene que de forma general durante la semana esta opción de hidratos al desayunar y proteínas al cenar se cumpla, sobre todo si somos deportistas, donde estos dos nutrientes son parte fundamental de la dieta.
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1 de marzo de 2012

Carne de ave:la proteína del futuro

      Un reporte del banco holandés Rabobank indica que la industria avícola está llamada a ser verdaderamente global en la próxima década. La demanda en Asia y el abundante suministro de cereales en Sudamérica están encaminando a la avicultura a proveer al mundo de la que será la proteína animal de la próxima década.

      Debido a su alta competitividad comparada con la carne roja (y/o los alimentos marinos), la carne de ave es además considerada más saludable que ésta, y sus restricciones religiosas y culturales son mínimas comparadas con las de la carne de porcino y/o bovino.
       Rabobank indica que en los próximos 10 años el crecimiento mundial de abasto de esta proteína será de 30%, mas los problemas de su demanda causaran que algunas regiones evolucionen más rápido que otras. Por ejemplo, la producción en Brasil está en las manos de unas cuantas empresas grandes. Los retos del sector serán “la volatilidad de los granos, la recuperación económica la inestabilidad política en Oriente Próximo, las regulaciones” y otras situaciones como los fenómenos meteorológicos, geográficos y de salud animal y humana.
      La industria avícola mundial representa el 5% de la industria mundial de alimentos. Con el 34% del volumen de la producción mundial, la avicultura es el segundo mayor mercado de la carne después de la carne de porcino.

FUENTE: Alimentariaonline

14 de febrero de 2012

La EFSA establece unas recomendaciones en torno a la ingesta diaria de proteínas

      La EFSA ha hecho pública unas ingestas recomendadas de proteína para la población con el fin de ir completando su labor en torno a los valores dietéticos de referencia. Las ingestas recomendadas indican la cantidad individual de un nutriente que la mayoría de las personas de una población necesita para mantener unos niveles óptimos de salud, en función de su sexo y edad.

      Según el Panel de la EFSA sobre Productos Dietéticos, Nutrición y Alergias las recomendaciones en torno a la ingesta de proteínas serían las siguientes:
  • Adultos (incluyendo aquellos de edad avanzada): 0,83 g por cada kg de peso corporal al día.
  • Bebés, niños y adolescentes: entre 0,83 g y 1,31 g por cada kg de peso corporal al día, dependiendo de la edad.
  • Mujeres embarazadas: ingesta adicional de 1 g, 9 g y 28 g de proteína al día durante los primer, segundo y tercer trimestre respectivamente.
  • Mujeres lactantes: ingesta adicional de 19 g por día durante los 6 primeros meses de lactancia y 13 g por día a partir de ese momento.
      El Panel de la EFSA también ha analizado diversos factores relacionados con la ingesta de proteína tales como la salud ósea, la masa muscular, el peso corporal o la función renal. Según su estudio, los datos actuales no permiten obtener ingestas recomendadas para este tipo de condicionantes.
      Según el estudio desarrollado por la EFSA la ingesta de proteínas de los europeos es adecuado para cada uno de los grupos de población. A nivel nacional, la ingesta media de proteínas de los adultos europeos es igual o superior a los 0,83 g por kg de peso corporal que recomienda la EFSA al día (67 y 114 g por día para los hombres o 59 y 102 g por día para las mujeres).
       Este tipo de recomendaciones de ingesta se aplican a proteínas de una dieta mixta, de origen vegetal y animal. Según la base de datos de la EFSA, la mayoría de las proteínas que consumen los europeos proviene de las carnes y productos cárnicos seguido de los cereales y los productos a base de cereales, leche y productos lácteos.

1 de julio de 2011

Un buen desayuno rico en proteínas te ayuda a no comer en exceso

        Según un pequeño estudio publicado en la revista Obesity, una comida rica en proteínas a primera hora de la mañana puede aumentar la sensación de saciedad y evitar los picoteos.
        Los investigadores, de la Universidad de Missouri, utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf) para monitorizar las señales del cerebro asociadas con la motivación de los alimentos y las conductas relacionadas con la recompensa de comer en las niñas obesas diez adolescentes que por lo general no toman desayunos. Durante tres semanas, los adolescentes no tomaron desayuno o bien se les dio un desayuno de 500 calorías, con leche, cereales y - que una cantidad "normal" de proteínas - o un desayuno rico en proteínas de gofres belgas enriquecidos en proteínas, jarabe y yogur.
Encontraron que había diferencias en la actividad cerebral tres horas después de comer el desayuno, y esas diferencias fueron mayores cuando se había tomado un desayuno rico en proteínas.
        El profesor ayudante en la universidad del Departamento de Nutrición y de la Fisiología del Ejercicio y el autor del estudio, Heather Leidy, comentaron: "Todo el mundo sabe que comer el desayuno es importante, pero muchas personas todavía no lo hacen como una prioridad. Esta investigación proporciona evidencia adicional de que el desayuno es una estrategia valiosa para controlar el apetito y regulan la ingesta de alimentos."
       Los investigadores dijeron que se centraron en los adolescentes que normalmente no desayunan por dos razones: En primer lugar, porque saltarse el desayuno se ha asociado con tomar tentempiés poco saludables, comer en exceso, aumento de peso y obesidad, y en segundo lugar, porque se estima que alrededor del 60% de los adolescentes se saltan el desayuno todos los días.
       "Hacer  un desayuno saludable con alimentos ricos en proteínas puede ser una estrategia simple para quedarse satisfecho por más tiempo, y por lo tanto, ser menos propensos a picar", dijo Leidy. "La gente toma picoteos para satisfacer el hambre entre comidas, pero estos alimentos son casi siempre con un alto contenido en azúcar y grasa y llegan a agregar una cantidad considerable de calorías a la dieta. Estos hallazgos sugieren que un desayuno rico en proteínas podría ser una estrategia eficaz para mejorar el control del apetito y evitar que los jóvenes coman en exceso. "

FUENTE: Sportlife

9 de junio de 2011

¿Cuánta proteína consumo?: el exceso y sus consecuencias

      Carnes, pescados, huevos, leche y derivados, como el yogur y el queso, son alimentos habituales de la dieta cotidiana. Comer cada día todos ellos se traduce para muchas personas en una ingesta de proteína animal mayor de la que su organismo admite como saludable.
       Los requerimientos diarios de proteína de alto valor biológico se obtienen por medio del consumo de proteína animal, pero también mediante la combinación de ciertos vegetales, cereales y derivados, con frutos secos o cereales con leguminosas. Este cambio dietético, además de ser muy saludable para quien lo asume, resulta más sostenible con el medio y permite un mejor y mayor reparto de los alimentos para satisfacer las necesidades alimentarias de un mayor porcentaje de población en todo el mundo. ¿Pero cómo saber cuánta proteína se come?
       Calcula cuánta proteína comes. La OMS recomienda un consumo diario de 0,8 a 1 gramo de proteína por cada kilo de peso para una persona adulta sana, si bien lo idóneo -por saludable- sería que la mitad de la ingesta recomendada de proteína fuera de origen vegetal, a expensas de legumbres, cereales y frutos secos. Al aplicar esta simple operación, se conocen los requerimientos individuales de proteína. Para una mujer adulta que lleva una vida moderadamente activa y tiene un peso saludable de 60 kilos, sus requerimientos proteicos diarios totales son de 60 gramos (1 g x Kg peso x día = 1 g x 60 Kg x día = 60 gramos).
       El siguiente paso es analizar la dieta, concretar la cantidad de lo que se come y conocer el contenido de proteína de los alimentos ingeridos.
La tabla 1 muestra los gramos de proteínas que proporcionan los principales alimentos proteicos de origen animal por ración de consumo.
       En el informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) "Livestock's long shade: environmental issues and option", se advierte de que la producción de carne exige grandes áreas cultivadas con hierbas para alimentar a los animales. Como dato, producir 10 kilos de carne de cerdo exige la misma superficie que cultivar 240 kilos de hortalizas.
       El informe desvela que el sector ganadero genera más emisiones de gases de efecto invernadero (medidos en equivalentes de CO2, procedente del estiércol) que el transporte y es una fuente importante de degradación de la tierra y el agua. A su vez, es responsable de gran parte de la producción del gas metano (23 veces más perjudicial que el CO2), producido en gran medida por el sistema digestivo de los rumiantes. Por ello, comer menos carne es también un paso hacia una alimentación sostenible con el medio ambiente.

Propósito de dieta sana: un día sin carne

       Para quienes son muy carnívoros, gustan de comer carne y no conciben un segundo plato sin esta ración, el primer paso hacia una dieta más sana, sin excesos de proteína animal, supone comenzar por no comer carne un día a la semana.
Un paso hacia una dieta más sana supone prescindir de la carne un día a la semana
       Con el tiempo, se debe reducir la frecuencia de consumo hasta equipararla a la de otros alimentos proteicos como pescados o huevos. Al mismo tiempo, se ha de ajustar la ración proteica a la cantidad recomendada por ración: 125 gramos de carne y 150 gramos de pescado. Algunas ideas para confeccionar un menú equilibrado (primer plato, segundo plato y postre) con un buen perfil de proteínas de alto valor biológico son:
  • Primeros platos: ensalada variada con frutos secos, ensalada de arroz con pera y nueces, pimientos verdes con arroz y nueces
  • Segundo plato: garbanzos con cuscús y verduras, ensalada de arroz con guisantes, risotto con guisantes y habas, lentejas con arroz, macarrones y tomate, alubias negras con arroz y sepia, potaje de acelga, patatas, judías blancas y arroz, cuscús con pasas y piñones.
  • Postres: arroz con leche de soja y avellanas, yogur con frutos secos y copos de avena, pastel de cuscús con frutos secos, crujiente de arroz inflado con frutos secos, muesli de arroz inflado con copos de maíz, pasas y almendra molida.
       La clave al diseñar los platos es pensar en una combinación idónea de alimentos en la que se complementen las proteínas vegetales, legumbres combinadas con cereales o frutos secos mezclados con cereales. No es preciso que todos los platos que conforman el menú respondan a esta combinación vegetal, pero si se tendrá en cuenta en las raciones principales.

Las consecuencias del exceso proteico

     Las dietas que contienen una alta proporción de proteínas de origen animal, a menudo, suponen una ingesta superior en calorías, grasas saturadas, colesterol y sodio. El consumo desmedido de estos nutrientes se asocia de manera directa con las enfermedades evitables de mayor impacto en los países desarrollados, como son la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial y problemas renales.
        A su vez, una alimentación con alta proporción de proteína animal provoca un aumento de la excreción urinaria de calcio, una situación que si se mantiene en el tiempo puede derivar en descalcificación ósea, mayor riesgo de fracturas y osteoporosis. En resumen, las consecuencias de un consumo excesivo continuado de proteína animal son:
  • Más proteína, menos calcio: huesos más frágiles.
  • Más proteína, más calorías: más probabilidad de ganar peso (sobrepeso u obesidad).
  • Más proteína, más colesterol y grasa saturada: riesgo aumentado de enfermedad del corazón y los vasos sanguíneos.
  • Más proteína animal, más sodio: aumenta el riesgo de dolencias renales y de hipertensión arterial, condición asociada a enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos.

16 de noviembre de 2010

Hidratos para desayunar y proteínas para cenar

       No es una regla estricta a seguir pero sí es una orientación de cómo deben ir encaminadas la primera y última comida del día. El proponer hidratos de carbono para desayunar y proteínas para cenar no es algo casual, sino dar al cuerpo lo que necesita en ese momento. Por las mañanas el organismo necesita cargarse de energía, y nada mejor para ello que los hidratos y por la noche necesita reponer a aumentar tejidos como el músculo, y para eso están las proteínas.
      En el desayuno cuando nos referimos a hidratos son sobre todo hidratos de carbono complejos, que nos van a dar energía poco a poco a lo largo de la mañana. Cereales, tostadas o galletas son alimentos que no pueden faltar en nuestro desayuno para cargar los depósitos de hidratos, aunque tomar algún dulce y fruta que tienen hidratos simples tampoco está de más para obtener energía al instante.
      Con las proteínas a la hora de la cena hay que tener cuidado, no se trata de darse un atracón de carne, sino de comer alimentos ligeros que tengan un buen contenido en proteínas, como puede ser la carne de pollo en una ensalada o soja para obtener también proteínas del lado vegetal.
      El desayuno debe suponer en torno al 25% de las calorías diarias, mientras que la cena es un 15-20%, el desayuno es una comida más fuerte, mientras que la cena, además de ser menos calórica, también debe de ser menos pesada y con menos grasas por ser la última comida del día, así facilitaremos la digestión, mejoraremos la calidad del sueño y evitaremos que nuestros depósitos grasos aumenten.
      Aunque como hemos dicho al principio ésta no es una regla a seguir y algún día podemos alterarla, sin conviene que de forma general durante la semana esta opción de hidratos al desayunar y proteínas al cenar se cumpla, sobre todo si somos deportistas, donde estos dos nutrientes son parte fundamental de la dieta.