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21 de junio de 2012

Un plástico con moléculas de ajo conserva los vegetales más tiempo


La investigación desarrollará un envase activo y biodegradable para productos alimentarios recién cortados.

       
La investigación desarrollará un envase activo y biodegradable para productos alimentarios recién cortados elaborado con un termoplástico al que se añaden moléculas de origen natural microencapsuladas. Los expertos han demostrado que estos aditivos mejoran las propiedades del producto, ya que aumentan el tiempo de conservación y la seguridad frente a posibles microorganismos alterantes y patógenos. Además evitan el proceso de oxidación de las frutas y verduras que le confieren un color pardo, informa la Fundación Descubre.La empresa granadina Domca S.A.U. ha obtenido aditivos de origen vegetal que se incorporarán a un envase de plástico biodegradable destinado a conservar las frutas y verduras frescas listas para el consumo, en el marco del proyecto europeo PLA4food.
       En concreto, la empresa Domca proporciona los aditivos procedentes del ajo que  incorporan al envase. Para ello, los expertos obtienen estos principios activos a partir de un proceso de extracción orgánica desde la pasta de ajo.
      A partir de esta materia prima, obtienen moléculas que combaten los microorganismos existentes en las frutas y verduras envasadas. "Se trata de aditivos con propiedades antimicrobianas y antifúngicas, es decir, combaten las bacterias y mohos que pueden surgir en los vegetales y provocan enfermedades como la Salmonelosis", explica a la Fundación Descubre la responsable de proyectos de Domca, Cristina Núñez.
      Hasta el momento, el principal inconveniente de las moléculas era su aroma, ya que al obtenerse del ajo conservaban su característico olor. Sin embargo, una de las novedades del proyecto es la microencapsulación, es decir, los aditivos se incorporan en pequeñas cápsulas que se insertan en los poros de la capa del plástico en contacto con los vegetales. "Las cápsulas del plástico comienzan a actuar progresivamente, desde el mismo momento del envasado. De esta forma, tenemos un mayor control sobre el proceso de conservación, ya que la liberación se sostiene en el tiempo. Esto aumenta la vida útil del producto y, por tanto, su valor económico", destaca Núñez.

FUENTE: Besana Portal agrario

17 de febrero de 2012

Investigan cómo alargar la vida de los quesos procesados, bollos y pasteles

El proyecto busca esos objetivos mediante compuestos antifúngicos naturales



Investigan cómo alargar la vida de los quesos procesados, bollos y pasteles
El Instituto Teconológico del Plástico (AIMPLAS), el Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA) y TECNALIA Research & Innovation, junto a tres empresas, están trabajando en el desarrollo de un nuevo sistema de protección activo para alargar la vida útil y mejorar la calidad de quesos procesados, bollos y pasteles. El objetivo del proyecto Innpact es el desarrollo de un nuevo sistema de protección activo para quesos procesados y productos de bollería-pastelería mediante la búsqueda y selección de compuestos antifúngicos naturales y el estudio de su posterior aplicación en los alimentos mencionados.
En el desarrollo de este proyecto se investigará la adición de los antifúngicos mediante tres vías diferentes: su inclusión en el propio material plástico del envase cuando éste es fabricado, mediante recubrimiento sobre el material de envasado, y mediante recubrimiento comestible sobre el propio alimento. De este modo, se prolongará la vida útil y la calidad de estos productos, así como la creación de nuevas vías de negocio de alto contenido tecnológico, alto valor añadido y la promoción de la innovación en el sector alimentario y plástico.
El proyecto, que cuenta, además de con los tres centros tecnológicos, con las empresas, NOVAPAN que actúa como líder del proyecto, Industrias Lácteas Asturianas (ILAS) y General de Manipulados Plásticos (GMP), está financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, dentro del Subprograma Innpacto.
La participación de estos tres centros tecnológicos en el proyecto posibilita acelerar el proceso de desarrollo y puesta en mercado de los productos, lo que permite ganar competitividad a las empresas. Así mismo, las empresas que colaboran en esta investigación, garantizan que una vez se obtengan resultados adecuados, estos puedan ser explotados y comercializados en un periodo de tiempo razonable.

Compuestos antifúngicos

La vida útil de alimentos como el pan, los productos de bollería y repostería o el queso, se ve limitada por las alteraciones microbiológicas -crecimiento de mohos-, de textura –endurecimiento- o por el enranciamiento de grasas.
En la actualidad, muchos de estos problemas se solucionan aplicando tratamientos térmicos severos, utilizando atmósferas modificadas, o mediante aditivos que reducen o eliminan la actividad enzimática y los microorganismos presentes en el alimento, controlan el color y los procesos de oxidación de las grasas del producto.
Sin embargo, los nuevos hábitos de vida y la creciente preocupación del consumidor por su salud provocan la búsqueda de productos más naturales, sin conservantes químicos, saludables, seguros, baratos y con una buena calidad sensorial y nutritiva durante un largo periodo de vida útil, aspectos que no se terminan de cumplir con las tecnologías utilizadas hasta el momento.
Por ello, la aplicación de los compuestos antifúngicos se va a desarrollar en tres formatos, como envase activo, recubrimiento del envase activo y como recubrimiento comestible.
Los envases activos permiten una migración controlada en el tiempo de ciertos aditivos que puedan ser beneficiosos para el alimento. Los recubrimientos comestibles activos aplicados sobre la superficie del producto igualmente permiten una migración controlada en el tiempo de aditivos, además, según el recubrimiento utilizado, posibilitan reducir la concentración de oxígeno que pasa al interior del producto, lo que actuaría igualmente en la acción sobre el crecimiento fúngico. Además de regular la transferencia de gases al producto, permitiría controlar también la humedad.
Este proyecto tiene un marcado carácter innovador por su objetivo principal y por otros factores tecnológicos como la búsqueda de menores cantidades de aditivos o incluso la sustitución de estos por aditivos naturales, la utilización de nuevas tecnologías de proceso y envasado y la unión de los sectores de bollería y pastelería y el lácteo en una acción de I+D+i..

Sobre AIMPLAS

El Instituto Tecnológico del Plástico es un Centro de Innovación y Tecnología (CIT) reconocido por la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología y está ubicado en Valencia (España).
Nace en 1990 como asociación de investigación sin ánimo de lucro de ámbito nacional e internacional y pertenece a la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunidad Valenciana (REDIT) y a la Federación Española de Institutos Tecnológicos (FEDIT). Además, es miembro activo de otras redes tecnológicas como SUSCOMPNET, EuCIA, AESICOM e IBEROCIT


FUENTE: AGROINFORMACIÓN

26 de marzo de 2011

Una manera para prolongar la vida de estante de los tomates

       Los tomates pasan mucho tiempo en los estantes y en los refrigeradores, y como resultado, hasta el 20 por ciento se estropean, según el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA por sus siglas en inglés). Pero científicos están trabajando  en prolongar la vida de estante de tomates. Estas investigaciones también podrían llevar al desarrollo de tomates más nutritivos y más sabrosos.
   
      Se está estudiando la posibilidad de manipular una clase de compuestos orgánicos a base de nitrógeno llamada las poliaminas, las cuales sirven como señales y tienen un papel en el crecimiento, el florecimiento, el desarrollo de fruta, y la maduración y otras funciones de la planta. Las poliaminas también han sido asociadas con la producción de licopeno y otros nutrientes que reducen el riesgo de ciertos tipos del cáncer y otras enfermedades.
       Los investigadores querían aumentar los niveles de poliaminas en los tomates y estudiar los efectos de tales aumentos. Ellos introdujeron en las plantas de tomate un gen de levadura, llamado espermidina sintasa, que produce una poliamina, para aumentar la producción de otra espermidina de poliamina que podría tener un papel en modular el proceso de maduración de la planta.
       Los resultados han mostrado que la introducción del gen no sólo aumentó los niveles de espermidina y el crecimiento vegetativo, sino también prolongó la vida de estante del tomate. El gen retrasó el marchitamiento del tomate por hasta tres semanas, y había una tasa más lenta de la pudrición causada por enfermedades.
       El estudio también mostró, por primera vez, que la espermidina tiene sus propios efectos independiente de otras poliaminas, prolongando la vida de estante y aumentando el crecimiento.
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21 de junio de 2012

Un plástico con moléculas de ajo conserva los vegetales más tiempo


La investigación desarrollará un envase activo y biodegradable para productos alimentarios recién cortados.

       
La investigación desarrollará un envase activo y biodegradable para productos alimentarios recién cortados elaborado con un termoplástico al que se añaden moléculas de origen natural microencapsuladas. Los expertos han demostrado que estos aditivos mejoran las propiedades del producto, ya que aumentan el tiempo de conservación y la seguridad frente a posibles microorganismos alterantes y patógenos. Además evitan el proceso de oxidación de las frutas y verduras que le confieren un color pardo, informa la Fundación Descubre.La empresa granadina Domca S.A.U. ha obtenido aditivos de origen vegetal que se incorporarán a un envase de plástico biodegradable destinado a conservar las frutas y verduras frescas listas para el consumo, en el marco del proyecto europeo PLA4food.
       En concreto, la empresa Domca proporciona los aditivos procedentes del ajo que  incorporan al envase. Para ello, los expertos obtienen estos principios activos a partir de un proceso de extracción orgánica desde la pasta de ajo.
      A partir de esta materia prima, obtienen moléculas que combaten los microorganismos existentes en las frutas y verduras envasadas. "Se trata de aditivos con propiedades antimicrobianas y antifúngicas, es decir, combaten las bacterias y mohos que pueden surgir en los vegetales y provocan enfermedades como la Salmonelosis", explica a la Fundación Descubre la responsable de proyectos de Domca, Cristina Núñez.
      Hasta el momento, el principal inconveniente de las moléculas era su aroma, ya que al obtenerse del ajo conservaban su característico olor. Sin embargo, una de las novedades del proyecto es la microencapsulación, es decir, los aditivos se incorporan en pequeñas cápsulas que se insertan en los poros de la capa del plástico en contacto con los vegetales. "Las cápsulas del plástico comienzan a actuar progresivamente, desde el mismo momento del envasado. De esta forma, tenemos un mayor control sobre el proceso de conservación, ya que la liberación se sostiene en el tiempo. Esto aumenta la vida útil del producto y, por tanto, su valor económico", destaca Núñez.

FUENTE: Besana Portal agrario

17 de febrero de 2012

Investigan cómo alargar la vida de los quesos procesados, bollos y pasteles

El proyecto busca esos objetivos mediante compuestos antifúngicos naturales



Investigan cómo alargar la vida de los quesos procesados, bollos y pasteles
El Instituto Teconológico del Plástico (AIMPLAS), el Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA) y TECNALIA Research & Innovation, junto a tres empresas, están trabajando en el desarrollo de un nuevo sistema de protección activo para alargar la vida útil y mejorar la calidad de quesos procesados, bollos y pasteles. El objetivo del proyecto Innpact es el desarrollo de un nuevo sistema de protección activo para quesos procesados y productos de bollería-pastelería mediante la búsqueda y selección de compuestos antifúngicos naturales y el estudio de su posterior aplicación en los alimentos mencionados.
En el desarrollo de este proyecto se investigará la adición de los antifúngicos mediante tres vías diferentes: su inclusión en el propio material plástico del envase cuando éste es fabricado, mediante recubrimiento sobre el material de envasado, y mediante recubrimiento comestible sobre el propio alimento. De este modo, se prolongará la vida útil y la calidad de estos productos, así como la creación de nuevas vías de negocio de alto contenido tecnológico, alto valor añadido y la promoción de la innovación en el sector alimentario y plástico.
El proyecto, que cuenta, además de con los tres centros tecnológicos, con las empresas, NOVAPAN que actúa como líder del proyecto, Industrias Lácteas Asturianas (ILAS) y General de Manipulados Plásticos (GMP), está financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, dentro del Subprograma Innpacto.
La participación de estos tres centros tecnológicos en el proyecto posibilita acelerar el proceso de desarrollo y puesta en mercado de los productos, lo que permite ganar competitividad a las empresas. Así mismo, las empresas que colaboran en esta investigación, garantizan que una vez se obtengan resultados adecuados, estos puedan ser explotados y comercializados en un periodo de tiempo razonable.

Compuestos antifúngicos

La vida útil de alimentos como el pan, los productos de bollería y repostería o el queso, se ve limitada por las alteraciones microbiológicas -crecimiento de mohos-, de textura –endurecimiento- o por el enranciamiento de grasas.
En la actualidad, muchos de estos problemas se solucionan aplicando tratamientos térmicos severos, utilizando atmósferas modificadas, o mediante aditivos que reducen o eliminan la actividad enzimática y los microorganismos presentes en el alimento, controlan el color y los procesos de oxidación de las grasas del producto.
Sin embargo, los nuevos hábitos de vida y la creciente preocupación del consumidor por su salud provocan la búsqueda de productos más naturales, sin conservantes químicos, saludables, seguros, baratos y con una buena calidad sensorial y nutritiva durante un largo periodo de vida útil, aspectos que no se terminan de cumplir con las tecnologías utilizadas hasta el momento.
Por ello, la aplicación de los compuestos antifúngicos se va a desarrollar en tres formatos, como envase activo, recubrimiento del envase activo y como recubrimiento comestible.
Los envases activos permiten una migración controlada en el tiempo de ciertos aditivos que puedan ser beneficiosos para el alimento. Los recubrimientos comestibles activos aplicados sobre la superficie del producto igualmente permiten una migración controlada en el tiempo de aditivos, además, según el recubrimiento utilizado, posibilitan reducir la concentración de oxígeno que pasa al interior del producto, lo que actuaría igualmente en la acción sobre el crecimiento fúngico. Además de regular la transferencia de gases al producto, permitiría controlar también la humedad.
Este proyecto tiene un marcado carácter innovador por su objetivo principal y por otros factores tecnológicos como la búsqueda de menores cantidades de aditivos o incluso la sustitución de estos por aditivos naturales, la utilización de nuevas tecnologías de proceso y envasado y la unión de los sectores de bollería y pastelería y el lácteo en una acción de I+D+i..

Sobre AIMPLAS

El Instituto Tecnológico del Plástico es un Centro de Innovación y Tecnología (CIT) reconocido por la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología y está ubicado en Valencia (España).
Nace en 1990 como asociación de investigación sin ánimo de lucro de ámbito nacional e internacional y pertenece a la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunidad Valenciana (REDIT) y a la Federación Española de Institutos Tecnológicos (FEDIT). Además, es miembro activo de otras redes tecnológicas como SUSCOMPNET, EuCIA, AESICOM e IBEROCIT


FUENTE: AGROINFORMACIÓN

26 de marzo de 2011

Una manera para prolongar la vida de estante de los tomates

       Los tomates pasan mucho tiempo en los estantes y en los refrigeradores, y como resultado, hasta el 20 por ciento se estropean, según el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA por sus siglas en inglés). Pero científicos están trabajando  en prolongar la vida de estante de tomates. Estas investigaciones también podrían llevar al desarrollo de tomates más nutritivos y más sabrosos.
   
      Se está estudiando la posibilidad de manipular una clase de compuestos orgánicos a base de nitrógeno llamada las poliaminas, las cuales sirven como señales y tienen un papel en el crecimiento, el florecimiento, el desarrollo de fruta, y la maduración y otras funciones de la planta. Las poliaminas también han sido asociadas con la producción de licopeno y otros nutrientes que reducen el riesgo de ciertos tipos del cáncer y otras enfermedades.
       Los investigadores querían aumentar los niveles de poliaminas en los tomates y estudiar los efectos de tales aumentos. Ellos introdujeron en las plantas de tomate un gen de levadura, llamado espermidina sintasa, que produce una poliamina, para aumentar la producción de otra espermidina de poliamina que podría tener un papel en modular el proceso de maduración de la planta.
       Los resultados han mostrado que la introducción del gen no sólo aumentó los niveles de espermidina y el crecimiento vegetativo, sino también prolongó la vida de estante del tomate. El gen retrasó el marchitamiento del tomate por hasta tres semanas, y había una tasa más lenta de la pudrición causada por enfermedades.
       El estudio también mostró, por primera vez, que la espermidina tiene sus propios efectos independiente de otras poliaminas, prolongando la vida de estante y aumentando el crecimiento.